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Fanny Goris

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Fanny Goris | figconsulting@hotmail.com

Tu legítimo derecho a ser quien eres


  • Fanny Goris | 15-04-2021

¡Un saludo especial a mi valientes Atletas Intelectivos y apreciados lectores! 

Hoy quiero iniciar con algunas preguntas para cada uno de ustedes que se toman el tiempo de leer estas líneas.

Si no tuvieras miedo al rechazo social ¿Qué crees que harías? ¿Si no tuvieras miedo a la palabra “No”? ¿Si no tuvieras miedo a las críticas?  ¿Si pudieras ser simplemente tú y asumir las consecuencias de lo que esto conlleva, sin culpas? ¿Cómo te sentirías? ¿Cómo avanzarías por la vida?

Date unos minutos para encontrar tus respuestas.

En lo particular, como parte de mi trabajo como mentora en lo referente a la gestión del talento, su rendimiento y su cultura, me he encontrado con el hecho de que sentirse “rechazado”, es más común de lo que pensaba.

Y, no necesariamente hablo de un rechazo producto de heridas profundas, sino también de cosas cotidianas, a las cuales, creo, que la inmensa mayoría le hemos dado más peso del que en realidad tienen. Ej. Alguien que no contesta tus mensajes, cuando en un grupo no te guardan una silla, cuando no te incluyen en una actividad que consideras debes estar presente, cuando alguien habla con todo el mundo menos contigo, cuando tus amigos hacen cosas distintas en los momentos cuando tú no estás presente, cuando tienen que pedir permiso para incluirte en una actividad porque no te han tomado en cuenta, cuando alguien termina una relación contigo, cuando no te dan un puesto de trabajo, cuando no te dan el aumento que esperabas, etc.

No es nada malo querer ser deseables socialmente, se aceptado, tomado en cuenta…es normal ¿A quién no le gusta empatizar, ser agradable para los demás? Pero muchas veces le ponemos más peso a la opinión de los demás sobre la de nosotros mismos y desde ahí construimos nuestra autoestima.

Si has crecido creyendo que sin la aprobación de los otros no eres nada y serás infeliz, seguramente habrás desarrollado estrategias y habilidades acordes a esa creencia y tu percepción de amenaza y en consecuencia la preocupación y reacciones emocionales serán coherentes con esa forma de entender e interpretar la situación y su importancia.

Imagínate ¿Qué puede pasar si en lugar de tener una relación sana contigo mismo, construyes una falsa idea de quién eres, en base a lo que otros digan de ti? o peor aún en base a la interpretación hagas de comportamientos y acciones de los demás con relación a tu persona. Piensa por un momento ¿Es el rechazo lo que te daña o la forma en que lo interpretas?

Por eso, tener una visión positiva de los pensamientos divergentes de los demás, de las opiniones y creencias distintas a la tuya, es algo que considero una habilidad vital para vida. 

Piensa en lo siguiente: el hecho de agradar es fuente de satisfacción. El problema surge cuando el motor de tu vida está ligado a las valoraciones y opiniones de los demás: Si no le gustas a una persona, no significa en ningún caso que tu forma de ser no es correcta o que no eres suficiente. Que no le gustes o no le agrades a una o varias personas, no necesariamente se debe a algo que hay mal en ti, o que hayas hecho mal. No todo depende de ti. Las motivaciones y preferencias de los otros también cuentan en esta ecuación.

Para poder celebrar la diversidad de personalidades, opiniones, preferencias, lo que suman a tu vida y, estar cómodo con la tuya, debes tener una sana autoestima, un autoconcepto bien formado de ti mismo, producto de la introspección, el autodescubrimiento y el análisis. 

Es importante que reconozcas que tú, al igual que las demás personas, tienes derecho a expresarte, perseguir tus metas con respeto, a tu propia libertad y a la de los demás. Tienes derecho a recorrer tu propio camino, hacer de tu vida algo estimulante, basándote en tus motivaciones y deseos, en tu legítima búsqueda de bienestar.

Cuando sabes quien eres, esto te permite mejorar tus habilidades de comunicación asertiva, hacer preguntas para aclarar una situación, expresar tus desacuerdos y opiniones, incluso decir que no, cuando realmente quieres decir no.

Cuando tomes tus propias decisiones, considera si estás teniendo en cuenta también tus necesidades y deseos. Reflexiona cómo te sientes, qué deseas, cuál es el objetivo y las motivaciones que guían tu elección. Con esto estarás cuidando y defendiendo tu legítimo derecho a ser quien eres. 

Te puedo afirmar que tu transformación es posible, si sales de la trampa que nos tiende la sensación de rechazo o la necesidad de aprobación constante. Hoy te hablo de esto porque ¡Cuántos dolores de cabeza podrías evitar! Al saber que solo tú decides como afectan las cosas.

La diversidad de puntos de vista, opiniones y preferencias enriquecen una sociedad que tiene, en la diversidad, un valioso atributo que es esencial en el desarrollo pleno y saludable de las personas. Desafía tus limites, busca ser la mejor versión de ti mismo y defiende tu legítimo derecho a ser tú.


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