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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 6 de noviembre 2019


  • Ingrid González de Rodríguez | 05-11-2019

Hacer literatura es poner en juego la imaginación y el pensamiento para contar, decir, y expresar hechos, que encarnan nuevos significados de la realidad que desbordan la lógica de los significados más frecuentes del lenguaje habitual. El elemento más importante para la creación de una obra narrativa es el texto literario. El texto literario es un compendio de palabras, una fuente de significados y significaciones.
 

Alfonso Reyes (México, 1889-1959) ha dicho sobre el fenómeno literario: “La literatura, al igual de todo testimonio humano – y ningún almacén de hechos más abundante- contiene noticias sobre los conocimientos, las nociones, los datos históricos de cada época, así como contiene los indicios más preciosos sobre “nuestras moradas interiores, puesto que representa la manifestación más cabal de los fenómenos de conciencia profunda. Tales testimonios, utilizables por las más diversas disciplinas, significan un constante servicio extraliterario. “El más ligero examen de las literaturas nos muestra la riqueza de semejante aportación.”
 

Cito como ejemplo de ese “servicio extraliterario” del que habla Alfonso Reyes -el que la literatura presta a la historia- como desconcertante y asombrosa visión de toda la experiencia humana, como registro siempre presente en todos los tiempos, lugares, y épocas pues en todas las sociedades humanas ha habido creación literaria.  En todas las etapas de la civilización ha habido creación poesía y narrativa.
 

Desde siempre, el hombre y la mujer han sentido el poderoso impulso de contar sus historias. Para ello han necesitado un medio físico. Primero lo han hecho a través de relatos orales y dibujos en las paredes de las cavernas, luego lo narraron en tablillas de arcillas y papiros. Posteriormente la invención de la imprenta en 1450 y del papel industrial, facilitaron la producción y circulación de todas esas historias. Pero no toda historia humana que se escribe es literatura. La obra literaria ha de traspasar la exclusiva finalidad comunicativa práctica, buscando la belleza a través del lenguaje, apuntando a una infinitud dónde cada obra singular señala sus propias fronteras, como algo autónomo y autosuficiente.
 

“En el ámbito de las fronteras marcadas por cada obra, la infinitud tiene que ver con los recorridos aleatorios, propios de la interpretación plural, casi infinita en ocasiones, de las obras artísticas, que los románticos llamaban la “expresión indecible” o el símbolo, que en nuestros días se ha denominado polisemia o pluralidad de sentido, reservada a lo artístico y lo poético frente a los esquemas de la lógica o el lenguaje primario de la comunicación hablada”
 

Cuáles criterios debemos tomar en cuenta para identificar las particularidades de una obra de arte literaria? El centro de la comprensión de una obra de arte literario se fundamenta en la persistencia de lo estético, como elemento que da fijeza a la fluidez del lenguaje, nos lleva a señalar tres criterios básicos, para que una obra se considerada como tal. -Discurso o mensaje verbal. -Mensaje ficcional o imaginario. - Mensaje plurisignificativo.

Ahora bien, la finalidad de la obra literaria es lo que deseamos destacar, principalmente su rol en el proceso de la emancipación humana. Frente a los centros de las tinieblas, de los enemigos de la razón, brillará la aurora de la razón, frente al dogmatismo y el fanatismo, brillará la libertad. En una opinión difundida ya se dan las condiciones y los requisitos históricos para una conquista de la literatura, siempre presente en todas las épocas y en todas las sociedades humanas. La experiencia axiológica o experiencia vinculada a la valoración del mundo, de los objetos, de los actos humanos, es su mejor y más clara manifestación.
 

ingridderodriguez@hotmail.com


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