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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 5 de agosto 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 05-08-2020

Arte y Cultura Expresiva   

El ser humano es paradójicamente muy frágil y fuerte a la vez. Frente a las fuerzas y tensiones medioambientales, al igual que el resto de los seres vivos utiliza medios biológicos de adaptación. No obstante, su naturaleza maravillosa y sorprendente le lleva a traspasar límites. Como no se puede adaptar espontáneamente al medio natural sino que su adaptación requiere además de los medios biológicos, medios culturales que suponen la transformación creativa e inteligente del entorno, crea la cultura, justamente una construcción empírica que trasciende su determinación instintiva, haciéndole distinto del resto de los otros seres vivos.    

Sin preparación física especial para soportar las inclemencias del clima, las temperaturas extremas, las hambrunas, sequías, huracanes, u otro tipo de contingencia, a diferencia de cualquier otro animal, el hombre supera su deficit biológico gracias a la cultura. En el diálogo titulado “Protágoras” Platón se refiere al origen de la cultura, como “aquello que suple las carencias esenciales del hombre”  

Los hábitos culturales y los inventos modelan la naturaleza humana. Gracias a las facultades de la inteligencia y la imaginación, la criatura humana pule la piedra para hacer instrumentos líticos, hace fuego para calentarse y cocer los alimentos, se protege del frío con vestidos, construye casas, y fabrica instrumentos para cazar, sembrar, pescar etc. También ha inventado automóviles, aviones, barcos, radios, computadoras, libros, televisiones, lamentablemente en adición, se han aplicado la ciencia y la técnica a la producción de armas y medios de transporte mortíferos para la guerra, algo terrible y doloroso.     

 Exaltando siempre el bien y el amor, que definitivamente, predominan en el mundo. Es el caso de Jesús, San Francisco de Asís, San Agustín, San Pablo, la madre Teresa de Calcuta, entre otras grandes almas que todos admiramos. Las Sagradas Escrituras nos enseñan que el amor nunca falla.   

El arte es una invitación permanente a observar el discurrir de múltiples ideas sobre el sentido de la vida, y el destino de la humanidad y el universo. ¿Por cuál razón, el hombre cromagnon se dedicó a pintar, o grabar y esculpir sus instrumentos de uso práctico?    

El anhelo de expresarse a través del arte es algo tan profundamente humano que desde la prehistoria se ha manifestado sin interrupción en toda la superficie del planeta. Al repasar el largo espacio del tiempo prehistórico que abarcó desde la aparición del hombre sobre la tierra, hasta el año 100.000 aproximadamente (una extensión de alrededor de 1 millón de años) destacamos que había arte y era bellísimo.  

El arte fue una de las manifestaciones más extraordinarias del hombre prehistórico y aunque los estudios etnológicos dan a este arte un carácter mágico religioso, la pintura rupestre, plena de expresividad y belleza concretiza altos valores estéticos.   

“Solo el hombre es un registrador de su propia experiencia, y eso equivale a decir que es artista. Crear un registro de la propia experiencia abarca mucho más que la voluntad de registrar, comprende la habilidad de hacer y mucha reflexión antes de que pueda empezar el acto de la creación. Porque la experiencia es inaudible, invisible. No puede ser compartida hasta que no se ha encontrado su equivalente en el símbolo sensorial. La alegría cuando vuelve la primavera, la soledad cuando muere el amor, el entusiasmo cuando se vencen las dificultades, no pueden comunicarse hasta que se han traducido en el movimiento de la danza, la melodía y el ritmo de una canción, las palabras de una poesía, o la forma y el color de una obra de las artes visuales. Y en ese momento en que el ser humano acomete la tarea de la traducción se siente acosado por un anhelo nuevo: el anhelo de organización armoniosa que los estéticos llaman forma o diseño y el hombre y la mujer corrientes llaman belleza”.  

Desde la aparición del hombre se aprecia el afán humano por la belleza, las formas artísticas de la prehistoria fueron evolucionando en función de los cambios que se producían en el seno de las distintas colectividades humanas. Con el inicio de la urbanización y el paso de un sistema económico (recolección y caza) a otro distinto (agricultura) el sentido mágico religioso que había tenido el arte en sus orígenes se sustituye por un arte de carácter simbólico. El valor estético de estas obras es una manifestación muy hermosa de la creatividad humana.  

ingridderodriguez@hotmail.com


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