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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 4 de febrero 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 03-02-2020

Grandes Libros: Las Moradas o El Castillo interior

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Varios años atrás, en compañía de amigos muy queridos de la Univesridad de Salamanca, hice junto a mi familia mi primer viaje a Ávila. Era turismo, pues Ávila está muy cerca de Salamanca, pero no sólo ese motivo exclusivo, como gran admiradora de la obra escrita de Santa Teresa me hacía gran ilusión, visitar la ciudad medieval amurallada donde nació y caminar por sus calles. Pronto llegamos a la Iglesia de San Juan Bautista, la parroquia de su familia, imponente edificación de piedra con vitrales e íconos religiosos de gran belleza. En seguida fuimos a contemplar el baptisterio rodeado de una verja de hierro del siglo XVII, en su centro se encuentra una pila bautismal donde se lee una inscripción que dice “En esta pila fue bautizada Santa Teresa de Jesús”.  

“Beatificada en 1614, canonizada en 1622, doctora de la iglesia en 1970, Teresa es una de las figuras místicas más influyentes de estos últimos siglos. Su pensamiento y su vida marcan un hito decisivo en la espiritualidad cristiana. Decendiente de una ilustre familia judía conversa de once hijos, en cuyo seno vió la luz el 28 de marzo de 1515, Teresa quiere desde los siete años “morir por Dios” en tierras moras. Su precoz vocación se verá duramente puesta a prueba por una salud de lo más precaria. En oposición a la piedad ritual y al fasto tan extendidos en la época, Teresa y su familia privilegian una fe interiorizada. Abandona el hogar materno a los 20 años para ingresar en el Carmelo de la Encarnació de Ávila y toma el hábito el 2 de noviembre de 1536. La ascesis primero y luego decisivas experiencias de oración, constituyen la trama esencial de su existencia entre 1537 y 1560. A partir de 1560, animada por un celo reformador, la gran mística acompañada por religiosas – sale a diseminar numerosas fundaciones a través de España. Su reputación se extiende rápidamente por Italia, Francia, Flandes… el mundo entero. La mala salud y la oposición de la vieja cristiandad y de los carmelitas moderados (Teresa estuvo amenazada de excomunión) no merman su tesón. En este período se sitúa su encuentro con San Juan de la Cruz (1567). Juntos llevan a cabo una reforma radical de su orden: Los Carmelitas descalzos, orden caracterizada en sus orígenes por la pobreza, la humildad, la soledad y la oración. La Oración mental es la piedra angular de la espiritualidad de Teresa”. 

Su contribución a la espiritualidad cristiana se fundamenta en las particularidades de su personalidad, Teresa se identifica a la perfección con la alianza teresiana de acción y contemplación. “La primera mujer a la que la Iglesia Católica confirió el título de doctora fue Santa Teresa de Jesús. Es un reconocimiento singular ya que viene de una institución que no admite mujeres en funciones jerárquicas. Su espíritu independiente la hizo resistirse al matrimonio, única opción aparte de la vida religiosa en una época que marcaba la sujeción femenina al hombre. Llevó adelante una misión reformadora de gran alcance, y escribió una serie de libros en los que revela de manera didáctica y poética las claves de sus experiencias místicas”.

OBRA LITERARIA 

Teresa de Ávila posee talento indiscutible, pensamiento profundo y gran conocimiento de la mística. Además su obra ofrece información valiosa acerca de su tiempo con una fuerte impronta autobiógráfica. Fue autora prolífica, escribió:

La producción literaria de Santa Teresa brota de su profunda fe religiosa y su doctrina mística y ascética de profunda inspiración Cristiana. En sus escritos emplea un género literario que deslinda entre el ensayo y el tratado, y aunque su poesía no es muy extensa destaca por su sello de regocijo vitalista en una original síntesis con su dimensión mística y profunda sabiduría moral.

Las Moradas o el Castillo Interior 

“De todas sus obras “Las Moradas o el Castillo Interior” es la más representativa de su pensamiento. En ella expone alegóricamente una verdadera mística de la gradual asención del alma hacia Dios. Entre sus escritos figuran otros textos importantes: El libro de La vida, las Relaciones, las Constituciones, el Camino de Perfección, las Fundaciones,  Conceptos del amor de Dios, Exclamaciones del alma a Dios… sin olvidar su voluminosa Correspondencia. La experiencia personal nutre constantemente sus enseñanzas espirituales. El apego a Cristo acompaña a Teresa hasta el fervor místico más alto. Sobrehumana, esta Santa es sin embargo, muy humana. “Humana sobre todo por un no se qué de femenino y de maternal” (Marcel Lepee, Sainte Thérése mystique, pag. 295). Contemplación y acción se alían perfectamente en esta mujer cuyo fervor y audacia sólo se vieron igualados por un eminente sentido práctico”. 


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