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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 30 de enero 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 29-01-2020

Grandes Libros: Confesiones  (2 de 2)

Agustín, un Santo de todas las épocas

“Agustín vivió hace más de mil quinientos años. Pero su persona y, sobre todo, su mensaje, siguen siendo actuales. ¿Qué es lo que sostiene la vigencia de este Antiguo personaje como modelo de Cristiano, aún hoy? Porqué todavía hoy, su figura se vuelve atractiva y entrañable para todo áquel que lo conoce? Un primer motivo puede ser la intensidad con que vivió su vida. Disfrutando de los placeres del mundo, alternando en las ideologias de la época, relacionándose con toda clase de personajes, saboreando los aplausos de sus contemporáneos y, finalmente tocado por la gracia de Dios, ponía el corazón en todo lo que hacía. De este modo, luego de su conversion se entregó enteramente a la causa de Dios. Otro motivo puede ser la importancia que le dio- y así nos lo transmite en sus escritos- a la Amistad y el amor. Siempre en todas partes lo encontramos rodeado de amigos con los que comparte buenos y malos momentos. El amor estuvo en el centro de toda su vida – aun de sus errores- y de las enseñanzas que nos dejó. Basta hojear “Las Confesiones” (su autobiografía espiritual) para asomarnos a un corazón que rebosa amor a todo lo que lo rodea”.

 CONFESIONES

San Agustín fue un autor prolífico que ha dejado una gran cantidad de obras, elaboradas desde el 386 hasta el 419, tratando temas diversos. Confesiones, La ciudad de Dios, Doctrina Cristiana, De Trinitate, Soliloquios, De Libre Arbitrio, Catecismo de la Iglesia, Escritos políticos, Escritos de Música, De Interpretazione, Retractaciones, La vida feliz, El orden, La Inmortalidad del alma, La dialéctica, La dimensión del alma, El libre albedrío, La música, El maestro, La verdadera religión, La utilidad de la fe, La fe y el símbolo de los Apóstoles, Ochenta y tres cuestiones diversas, La fe y las Obras, Manual de fe, esperanza y caridad, y La trinidad, entre otras.

Confesiones es un relato personal y espiritual que describe un itinerario, la peregrinación tortuosa y atormentada del hombre Agustín hacia Dios. La obra es, la primera autobiografía en el sentido moderno de la palabra. Agustín relata desde las experiencias de su infancia, hasta su adolescencia y adultez. “Confesiones” contiene una de las afirmaciones más hermosas y meditadas  de la fe cristiana: “Porque nos has hecho Señor para ti, nuestro corazón anda siempre desasosegado hasta que se aquiete y descanse en ti”.

 “El libro está dividido en trece partes, y comienza con la narración de su niñez,  relata como Mónica, su madre lo llevaba siempre a la iglesia. Ella ejerció sobre él una influencia constante y decisiva y es puesta por la Iglesia Católica como ejemplo de piedad, bondad, y abnegación y muy preocupada por el bienestar de su familia. Su padre era pagano, pero su madre, por la que sentía especial cariño era cristiana. En un principio, San Agustín dio la espalda al cristianismo. En su búsqueda incansable de respuestas al problema de la verdad, pasó de una escuela filosófica a otra sin que encontrara en ninguna, una verdadera solución a sus inquietudes. Primero leyó a Cicerone, unos años más tarde llevó una búsqueda intensa por las diferentes corrientes filosóficas hasta que volvió de nuevo al cristianismo, la religión profesada por su madre. “En un principio adoptó el maniqueísmo, una doctrina creada por el persa Maní en el siglo III según la cual el universo es el resultado de la oposición de dos fuerzas opuestas, el bien, y el mal, la luz y la oscuridad (…) pero poco a poco fue derivando hacia un, cada vez más intenso escepticismo, precisamente la corriente filosófica que imperaba por aquél entonces en la Academia de Platón. Durante un tiempo se volcó en el estudio de la obra del filósofo ateniense y en la lectura neoplatónica de Plotino, y  adoptó firmemente los postulados de los escépticos (…).  Pero a los 32 años, dio un nuevo giro y volvió de nuevo al cristianismo (…). En el año 386 se consagró al estudio formal y metódico de las ideas del cristianismo, renunciando a su cátedra para retirarse con su madre y unos compañeros, a Casiciaco cerca de Milán donde se dedicó por completo al estudio y a la meditación”.

 En “Confesiones” San Agustín relata las diferentes fases que le llevaron por este amplio periplo de corrientes filosóficas. Al escribir sus páginas inició un género nuevo, una mezcla de autobiografía, confesión y alabanza a Dios. Así retrata su alma y las almas de todos los hombres, y de todos los tiempos, hermanados en la búsqueda de la vida espiritual. Continuamente encontramos sus frases escritas en libros y comentarios: “!Tarde te amé, belleza siempre antigua y siempre nueva, tarde te amé!” o esta otra: “No amaba todavía, y con todo ya estaba deseando amar… ¿Qué es lo que más me agradaba sino amar y ser amado?”.

San  Agustín evoca su idea de que Dios no es el resultado de la razón sino de una experiencia interior, personal, religiosa y mística, en estas frases: 

 “Grande eres, Señor, y laudable sobremanera, grande tu poder, y tu sabiduría no tiene número. ¿Y pretende alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, revestido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que resistes a los soberbios? Con todo, quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. Dame, Señor, a conocer y entender qué es primero, si invocarte o alabarte, o si es antes conocerte que invocarte. Mas ¿quién habrá que te invoque si antes no te conoce? Porque, no conociéndote, fácilmente podrá invocar una cosa por otra. ¿Acaso, más bien, no habrás de ser invocado para ser conocido? Pero ¿y cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán si no se les predica? Ciertamente, alabarán al Señor los que le buscan, porque los que le buscan le hallan y los que le hallan le alabarán”.


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