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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 29 de enero 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 28-01-2020

Grandes Libros: Confesiones (1 de 2)

En la reflexión de determinadas corrientes filosóficas la experiencia del amor es centralidad de la realidad misma del ser. serían en última instancia una misma cosa. En el pensamiento de San Agustín de Hipona el amor es la ley constitutiva del que emerge de Dios. El Santo reafirma el sentido ético y teológico del amor: el amor es una fuerza unitaria fundamental y fundamentante.

Meditemos en estos pensamientos suyos: 

“1)Sólo tiene valor el amor.

2) El amor es lo único que da verdadera categoría moral a los actos humanos, que no se disciernen sino por la raíz del amor.

3) El impulso del del amor, en cuanto fuerza o energía que actúa sobre el ser, procede de Dios.

4) Ama a Dios y haz lo que quieras.

5) El amor es una perla preciosa que, si no se posee, de nada sirven el resto de las cosas, y si se posee, sobra todo lo demás”. 

El Santo de la Iglesia proclama el amor y la no violencia como las bases de la hermandad entre los seres humanos. En su pensamiento el amor es lo único que da verdadera categoría moral a los actos humanos, siendo su verdadera raíz. “Sólo tiene valor el amor”, afirma San Agustín, quien identifica el amor con una misteriosa fuerza (en continuidad con la Epístola I- de san Juan) dedicada  al amor).  Dios es el trasfondo, la causa primera y última, el núcleo interior auténtico y más profundo de esa energía que impulsa al ser humano a amar.

BIOGRAFÍA

“San Agustín es una de las figuras más interesantes de su tiempo, del cristianismo y de la filosofía. Su personalidad originalísima y rica deja una huella profunda en todas las cosas donde pone su mano. La filosofía y la teología medievales, es decir lo que se ha llamado la escolástica, toda la dogmática cristiana, disciplinas enteras como la filosofía del espíritu y la filosofía de la historia, ostentan la marca inconfundible que les imprimió. Más aún el espíritu cristiano y el de la modernidad están influidos decisivamente por San Agustín, y tanto la Reforma como la Contrarreforma han recurrido de un modo especial a las fuentes agustinianas”. 

El primer gran pensador cristiano de la Edad Media, es el primer autor que entiende su búsqueda filosófica como una profundización en el propio mundo interior, a la vez que indagación acerca de la realidad física y social que se extiende alrededor del ser humano. Su aporte a la historia del pensamiento y de la religión cristiana fue hacer la síntesis entre el platonismo, el neoplatonismo y el cristianismo. Sin entrar en contradicción con el dogma cristiano, que ante todo se basa en la revelación divina de la verdad, Agustín introduce nuevos temas de reflexión, no tratados hasta ese momento, como la concepción del tiempo, o el tratamiento de los hechos de la historia. Para el Santo africano ser cristiano implica creer en la verdad revelada e intentar vivir del modo en que Dios sugiere que lo hagamos por medio de Jesús.

“Aurelio Agustín (354- 430) nació en Tagaste, cerca de Cartago, en la parte africana del Imperio romano. Hijo de un pagano y de una cristiana (la futura Santa Mónica), San Agustín vivió en su hogar el cruce de dos culturas y su misma existencia se desarrolló como entre dos épocas. Inició sus estudios de retórica en Cartago, en un principio se adscribió al maiqueismo, una religión persa que tuvo gran influencia en oriente y occidente y que defendía la existencia de dos principios igualmente fuertes, el bien y el mal, siempre en lucha constante. Posteriormente se acogió al escepticismo, muy extendido en aquella época. Tras ejercer de profesor en Cartago, completó su educación en Roma y Milán, esta época coincidió con su descubrimiento de la obra de Plotino. En el año 387, tras escuchar un mensaje de San Ambrosio en la Catedral de Milán se convirtió al cristianosmo, posteriormente fue consagrado sacerdote, y más tarde Obispo de Hipona, ciudad en la que murió. Su vida se desarrolló así en dos etapas, una primera en la que él mismo reconocía haber disfrutado de los goces de la sensualidad, y otra entregada al cristianismo ortodoxo”.

OBRAS

San Agustín se destacó en el estudio de las letras. Mostró un gran interés hacia la literatura pues poseía gran elocuencia. Sus primeros triunfos tuvieron como escenario las ciudades de Madaura y Cartago, donde se especializó en gramática y retórica. Durante su estancia en Cartago mostró su genio retórico y sobresalió en concursos poéticos y certámenes públicos. La ingente labor del Obispo de Hipona consistió en crear un corpus con las aseveraciones recogidas de las Sagradas Escrituras, el dogma Cristiano y la verdad como palabra revelada.

“Su obra es muy extensa. Los escritos más interesantes desde el punto de vista filosófico son “Las Confesiones y la Ciudad de Dios”. En el primero compuesto por 13 libros, San Agustín contó su vida hasta el año de su conversión al cristianismo y mostró su formación intelectual y las etapas por las que fue pasando. El segundo fue la primera filosofía de la historia, cuyo influjo perduró a lo largo de muchos siglos. Acabada esta segunda obra escribió “Retractaciones”, donde introdujo correcciones a sus formulaciones anteriores. San Agustín recogió en su obra el paso de la época clásica a la Edad Media, época esta profundamente impregnada de su pensamiento, las doctrinas neoplatónicas, la filosofía estoica, epicúrea, escéptica, y el pensamiento de Cicerón llegaron a la Edad Media a través de su pluma y su pensamiento, si bien adaptadas a las necesidades del dogma cristiano. Este último quedó fijado con este pensador y San Agustín se convirtió en la primera figura que posibilitó hablar de filosofía cristiana, es decir del modo cristiano de hacer filosofía”.

Mañana comentamos sus dos obras cumbres “Confesiones” y “Ciudad de Dios”.

ingridderodriguez@hotmail.com


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