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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 27 de mayo 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 27-05-2020

Alcance antropológico de la noción de cultura

Me Confieso apasionada de estudiar la evolución de la humanidad tomando como punto de referencia el concepto de la cultura, noción fundamental en las ciencias sociales pues por la cultura nuestra especie ha superado el estado biológico- instintivo humanizándose, alcanzando el particular estado mental y espiritual que nos distingue del resto de los seres vivos. En su dimensión más amplia, la cultura se define como la suma de las realizaciones humanas acumuladas a través del tiempo. En su sentido más amplio, es el modo como los seres humanos modelan la naturaleza constituyéndola en su mundo, con lo cual esa transformación planificada y racional del entorno, es decir la configuración del mundo es a la vez la configuración del ser humano por sí mismo. 

Desde su aparición, el hombre ha aplicado su creatividad e inteligencia para desarrollar los conocimientos y las habilidades que han transformado el mundo. Es la debilidad de los instintos y la inadaptación biológica al medio natural lo que obliga a los humanos a modificar su entorno y hacerlo habitable creando patrones culturales con atributos distintivos que son la característica esencial de las sociedades humanas. Bunge (1996) señala las peculiaridades extraordinarias que definen a la criatura humana como creadora de cultura.

“Mientras los animales inferiores sólo están en el mundo, el hombre trata de entenderlo, y, sobre la base de su inteligencia imperfecta pero perfectible del mundo, el hombre intenta enseñorearse de él para hacerlo más confortable. En este proceso, construye un mundo artificial: ese creciente cuerpo de ideas llamado ciencia, que puede caracterizarse como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. Por medio de la investigación científica, el hombre ha alcanzado una reconstrucción conceptual del mundo que es cada vez más amplia, profunda y exacta. Un mundo le es dado al hombre su gloria no es soportar o despreciar este mundo, sino enriquecerlo construyendo otros universos. Amasa y remoldea la naturaleza sometiéndola a sus propias necesidades, construye la sociedad y a su vez es construido por ella, trata luego de remoldear este ambiente artificial para adaptarlo a sus propias necesidades animales y espirituales, así como a sus sueños, crea así el mundo de los artefactos y el mundo de la cultura”.

`La cultura es una construcción empírica del ser humano y desborda nuestra determinación instintiva, dándole forma a través del desarrollo lingüístico y el aprendizaje social. En este sentido, todos tenemos y formamos parte de una cultura y somos culturalmente constituidos, el hecho de que las características sociales no se constituyan instintivamente lo muestran las diferencias entre los diversos pueblos. Tales diferencias, no se deben a cuestiones genéticas propias de las distintas razas sino al aprendizaje social y los procesos de inculturación.  El carácter antropológico y social de la cultura se manifiesta en el hecho de que aprendemos nuestra cultura en convivencia con otros seres humanos, interactuando, escuchando, conversando, compartiendo. La comunidad de humanos no se afirma en una organización meramente instintiva o prediseñada genéticamente sino que el desarrollo genético de nuestra especie ha hecho posible que el ser humano acceda a cambios conductuales e intelectuales no genéticos, tal como ha demostrado la ciencia.

Frente a la programación genética de los animales sólo los humanos pueden llevar a cabo la gran tarea de la creación de la cultura.  “A diferencia de muchos animales, el ser humano nace demasiado pronto para las capacidades naturales que posee, lo cual lo convierte en un ser indefenso y desprotegido, al que es necesario cuidar después de su nacimiento. De este hecho biológico, al que el mero instinto no puede responder, surge la formación cultural del núcleo familiar y de los poderes allí establecidos (roles). No es el instinto, sino la cultura, la que garantiza la existencia de una organización básica encargada de las crías humanas, las cuales, aprenden mediante los procesos de inculturación y socialización como comportarse ante las diferentes circunstancias que habrán de afrontar a lo largo de su existencia, dependiendo de los diferentes contextos ambientales, sociales, históricos en los que se encuentre inmerso el sujeto”.

Afirman H. Staudinger y W. Behler (1987: 80, 81): “La tierra goza de una posición especial dentro del universo ya que, según los conocimientos que poseemos en la actualidad sólo en ella existen organismos vivos y también seres inteligentes que tratan de estudiar, de calcular, de explicar desde su posición la totalidad del cosmos”. El mundo adquiere una nueva connotación y una calidad nueva con el trabajo y el afán humano de mejoramiento y transformación, pues el ser humano no se adapta espontáneamente al medio natural, su adaptación supone, en realidad la transformación reflexiva, pensada, e inteligente del entorno, y eso es precisamente la cultura. El lenguaje, la técnica, la moral, el derecho, la economía, el arte, la ciencia y la religión, ámbitos que la Antropología cultural distingue como cultura material, constituida por productos fabricados por el hombre y cultura mental, integrada por formas de pensar, creencias, costumbres, valores y normas”. 

Los hombres se humanizan y se sitúan en el mundo mediante la integración de sus instituciones, utensilios, expresiones artísticas y científicas, de su idioma, de sus sentimientos y emociones. Cada época histórica tiene un contexto que transmite la tradición y la tradición significa el traspaso de los hábitos y las lecciones del pasado al futuro, en una progresión de tiempo y espacio asombrosa que implica inteligencia, imaginación, ingenio e intuición.  

La facilidad con que los niños asimilan cualquier tradición cultural es la muestra fidedigna de las particularidades de la capacidad de aprendizaje de los humanos, en cuanto acceden con facilidad a la inculturación o adquisición de una cultura. “La cultura es el producto del genio del hombre, entendido en su sentido más amplio: es la matriz psicosocial que se crea, consciente o inconscientemente, una colectividad, es su marco de interpretación de la vida y del universo, es su representación propia del pasado y su proyecto de futuro, sus instituciones y sus creaciones típicas, sus costumbres y sus creencias, sus actitudes y sus comportamientos característicos, su manera original de comunicarse, de producir y de intercambiar sus bienes, de celebrar, de crear obras que revelen su alma y sus valores últimos. La cultura es la mentalidad típica que adquiere todo individuo que se identifica con una colectividad, es el patrimonio humano transmitido de generación en generación. Toda comunidad que goce de una cierta permanencia posee una cultura propia: una nación, una región, una tribu, una categoría social, definida como los jóvenes, los trabajadores. La cultura designa su manera característica de comportarse, de pensar, de juzgar, de percibirse y de percibir a los demás, cada grupo tiene sus actitudes, sus escalas de valores, su perfil cultural”. (Carrier, 1994, p.151 y 152).    

La ciencia antropológica ha demostrado que el aprendizaje cultural es exclusivo de los homínidos, la capacidad para la cultura es compartida por todos los humanos. La cultura determina quienes somos, al asignar los roles sociales en los que nos desempeñamos y transcurren nuestras vidas. Al pensar en el modo en el que los roles integran nuestra identidad dando diversos significados a nuestra existencia, señalamos los roles por el género, profesión, edad, nacionalidad etc. y otras muchas formas basadas en el desarrollo cultural. De inmediato pensamos en lo mucho que la cultura determina a los seres humanos. Más allá del instinto, la persona no agota toda su actividad en las funciones biológicas propias de su especie, por el contrario, la criatura humana transforma la naturaleza mediante el trabajo, la técnica y la cultura.

ingridderodriguez@hotmail.com


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