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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 26 de febrero 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 25-02-2020

Grandes libros: La Odisea 

Una Guerra con dioses y héroes, enaltecida por la poesía marca el inicio de la literatura Occidental (La Ilíada).  Pero la tradición griega se caracteriza por su versatilidad, la rapidez de sus cambios de tema y tono es evidente, pronto al poema épico bélico “La Ilíada” le sucede un gran relato de aventuras con horizontes sorprendentes y personajes muy humanos (La Odisea) con su protagonista versátil y astuto, un héroe mítico, que de regreso de Troya, a su austera isla de Ítaca cruza un mar impresionante, fabuloso imponente, de monstruos y maravillas. No obstante Ulises es humano. De pronto el relato épico evoluciona hacia lo novelesco, y aunque su rasgo permanente es la pervivencia de los mitos, motivos y figuras griegas, con él se inaugura una tradición literaria de muchos siglos que se destaca a pesar de la distancia, más allá de modas y tendencias. 

La trama de esta narración se centra en la vida de Ulises, a quién en Ítaca  han declarado como muerto. A su regreso escucha que su mujer, la bella Penélope está asediada por pretendientes que aspiran a conquistar su amor, y hacerse con el trono. El héroe permanece oculto sin avisar su regreso. Su esposa que ya ha perdido las esperanzas de verlo otra vez pone a prueba a sus pretendientes para elegir uno: aquel que consiga doblar el arco de Ulises será su esposo. Ninguno lo logra, pero Ulises, disfrazado de mendigo se presenta a la prueba y consigue doblar el arco sin gran esfuerzo. Los presentes asombrados, descubren que el supuesto y encubierto mendigo es en realidad su rey ausente que ha regresado. Por fin, Ulises recupera a su esposa Penélope, y a sus familiares, su padre Laertes, y su hijo Telémaco. Aunque parece ser una especie de continuación de La Ilíada y se compone al igual que ésta de veinticuatro cantos, es un poema más corto (tiene unos doce mil versos) y tiene menos acción y pasiones violentas. Es el reflejo de una civilización más evolucionada y con otras expectativas en relación al comportamiento de los seres humanos, frente a las leyes sociales establecidas. Si alguien cometía una transgresión venía un castigo para la sociedad y no sólo para el individuo. Las aventuras de Ulises en La Odisea son una lección de vida, más que heroico, el tema es conmovedor pues alude a la vida familiar con datos, que señalan puntos importantes en la reflexión del rol del ser humano como ente social y su misión en el mundo. Hay una valentía admirable transparentada en este relato de aparentes incidentes comunes y reales, por los que se hace ver al lector, el sentido que guardaba para los griegos cultivar la virtud y elegir el bien para alcanzar la felicidad.

La paradigmática obra contrasta con hondura, valores y antivalores.

Lealtad y deslealtad, generosidad y egoísmo, exaltan la capacidad de heroicidad del hombre común enfrentado al avatar de la cotidianidad. Ulises hace gala de sus potencialidades personales (inteligencia, templanza, honestidad, optimismo, eficiencia, serenidad, sinceridad, integridad, confianza) para superar la adversidad. 

Fadiman y Mayor (2008) explican: “el tono de La Odisea se corresponde con el concepto más prosaico del hombre, pues aunque Ulises es lo suficientemente valiente su heroísmo está en la mente, su pasión no es de dimensiones sobrehumanas como la de Aquiles, sino de dimensiones humanas como la del resto de los mortales. Aunque el relato, está lleno de episodios que parecen cuentos de hadas nos impresiona como si se tratara de una novela realista, de hecho es la primera novela realista, como es también la primera novela de aventuras, y tal vez la mejor hasta el momento”. 

Los altos niveles de belleza y perfección alcanzados por la literatura griega, no solo en la épica, sino también en la lírica y el teatro, lograron superar los condicionamientos mágicos y mitológicos de la época, dando paso a modelos  basados en la observación de la naturaleza y la realidad y la armonía que los filósofos advierten en el cosmos. Ya se trate de los dioses cantados por los poetas o del principio buscado por los filósofos en el logos, la literatura griega ocupa un sitial permanente y sus modelos arquetípicos suelen imitarse en todas las épocas. 

El arte griego es ante todo atención al equilibrio de las formas y referencia a lo eterno e inmutable, en cuanto nace de una auténtica necesidad interpretativa del hombre y el mundo. Su teoría estética se sostiene en la convicción de un primer principio que es causa del orden y la belleza del universo, el prototipo ideal que Platón reconfirma al atribuir al arte una función estética, a la vez que teórica y moral, es la unión de la belleza, la verdad y el bien. 

ingridderodriguez@hotmail.com


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