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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 25 de marzo 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 25-03-2020

Las grandes bibliotecas de la Antigüedad Pioneras de las actuales 

En la gran ciudad de babilonia existían enormes bibliotecas (el origen de las actuales) donde se guardaban tabletas de arcilla (con escritura en parte fonética y en parte ideográfica) combinadas con gran habilidad para que personas de lenguas distintas pudieran comprender el mensaje.

Otras bibliotecas de gran antigüedad fueron construidas por los egipcios, para guardar manuscritos en papiro. Son famosos los textos en escritura jeroglífica, que se podían leer desenrrollando papiros de hasta 40 metros de largo. Contituyen ejemplares emblemáticos de los primeros libros que creó la humanidad. 

Los persas, los hebreros y otros pueblos que vivían en regiones donde no habían juncos para extraer papiros, la escritura se realizaba sobre pergamino, en pieles secas de animales, tratadas para que quedaran muy delgadas y de superficie lisa. En el lejano Oriente los primeros libros se escribieron sobre tablillas de bambú que luego se unían entre sí y se colocaban a manera de un acordeón. Lo cierto es que seguir la historia del libro, es entrar en el proceso de evolución de las civilizaciones. Del papiro y la arcilla, a la pantalla actual contamos siglos de historia.

Antes de la era cristiana existían bibliotecas en Egipto y Mesopotamia. Sus acervos constaban de las primitivas formas del libro, tabletas de barro y rollos de papiro. Entre las bibliotecas egipcias más notables figuran las de Tebas y la de Karnak. En Mesopotamia, se encontraban en los núcleos más famosos de la civilización caldeo- asiria.

En Grecia y en Roma, desde épocas remotas, existían bibliotecas al servicio de la comunidad. Estudiosos, escritores y eruditos tenían acceso a estos centros, pioneros de las bibliotecas actuales. En estos recintos la gente se reunía, se leía en voz alta, se comentaban las lecturas y se motivaban discusiones entre los asistentes: todo lo que en las bibliotecas de hoy, conferencias, e intercambio de opiniones se llevaban a cabo, en la Grecia y la Roma Antigua.

En Egipto sobresalen dos bibliotecas: La de Pérgamo y La Gran Biblioteca de Alejandría, llamada así para distinguirla de otra biblioteca notable, pero más pequeña, la de Serapéo, que fue fundada por los primeros miembros de la Dinastía Ptolemaica con el propósito de ayudar al mantenimiento de la civilización griega.

De todas las bibliotecas de la Antigüedad, la de Alejandría (a la que se conocía con el nombre de Museión, o Biblioteca del Museo) es  la más famosa por su insicencia en el mundo de la cultura y las ciencias y por el volumen de libros de todas las ramas del saber hasta entonces conocidas que se guardaba en ella (700 mil volúmenes). Sin lugar a dudas, la Bibliotca de Alejandría fue un intenso polo cultural, su acervo y su rol dinamizador, hizo florecer las ciencias y las artes hasta dimensiones inimaginables. Su concepto y estructura fue pionero de las bibliotecas de hoy.

En la Edad Media, al aparecer los primeros escritores cristianos surgió una nueva tipología de biblioteca, su acervo estaba constituido esencialmente por tratados de doctrina, exégesis, liturgia, etc. Durante los siglos V al IX, hasta la invención de la imprenta en el siglo XV, la cultura floreció en los monasterios. Surgen las bibliotecas monásticas con sus talleres de copistas. 

ingridderodriguez@hotmail.com


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