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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 19 de mayo 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 19-05-2020

El arte contemporáneo

No es fácil establecer con criterio unívoco qué se entiende por arte. La misma naturaleza maravillosa y proteica del arte se resiste a categorizaciones de validez general, y su misma definición, como ya sabemos, ha cambiado con frecuencia desde que el primer artista realizó aquellas paradigmáticas pinturas primigenias en las paredes de las cuevas hace aproximadamente 40 mil años. Hacer arte implica creatividad e imaginación, el artista puede representar el mundo tal como se percibe con los sentidos o presentarlo de manera abstracta o simbólica. Lo cierto es, que ambas posibilidades de representación llevan consigo la meta del arte, que es la interpretación de la vida en toda su plenitud. Dicha  finalidad se concretiza en este objetivo, cuando el artista crea cosas tangibles o intangibles con intencionalidad estética, por medio de palabras, formas, colores y sonidos. 

El arte contemporáneo es el arte de nuestro tiempo, que refleja y simboliza la época actual. Específicamente hace referencia a obras originadas a partir de la mitad del siglo XX, hasta la actualidad. Un análisis profundo del sentido del arte en la posmodernidad es el que nos ofrece la investigadora y crítica de arte Elena Oliveras en el siguiente texto. (Oliveras, 2004, p. 379).  

“En un mundo tan seguro de su “evolución” racional como lo es el nuestro, se hace dificil  hablar del arte como “enigma”. Pero el arte lo es en tanto zona secreta, reservada, del pensamiento no manipulado. Enigma situado hoy históricamente en tanto signo de la trascendencia en un mundo en el que nada perdura; en tanto signo de profundidad de la reflexión en tiempos de banalización de todo lo que existe, se sigue presentando en su eterna dimensión simbólica: como una nueva forma de resistencia crítica y poética, a contrapelo de los conformismos y fundamentalismos. Los artistas siguen diciendo hoy, lo que tienen que decir, y al hacerlo marcan su zona de pertenencia. ¿Será acaso que a una menor capacidad de pensamiento generalizado, se de una mayor necesidad del arte para mostrar esto y mucho más con la mayor lucidez? ¿Será por esto que el arte está cada vez más vivo? y su poder de seguir levantando polémica es uno de los signos más elocuentes de su vitalidad, aunque para algunos sea sólo el signo de un peligro. ¿Acaso el arte, con su poder desestabilizador, pueda contagiar en alguna medida, al pensamiento aletargado en una confortable banalidad, del mundo posmoderno? Se puede constatar que la disolución de los límites del arte actual, de ninguna manera ha disuelto su energía, por el contrario, en tiempos en que los valores tienden a bajar de la cúspide en que se encontraban para disolverse en el más prosaico nivel, el arte parece tener más y más cosas que decir”.   

“En el siglo XX las transformaciones del mundo se fueron desarrollando con una aceleración vertiginosa. La ruptura con el paradigma anterior, comprobable en todas las épocas, aparece en la nuestra mucho más acentuada. La cultura y el arte reflejan necesariamente el carácter convulsivo de nuestro tiempo. Es inevitable hablar de crisis y cambio y de profunda renovación cultural y artística. Durante siglos la preocupación del artista fue la representación de la naturaleza. Pero el artista contemporáneo ha dejado de ser “representador”,  para pasar a ser “interpretador: reinterpreta la realidad en su obra, proyecta en ella sus preocupaciones intelectuales y las impregna de subjetivismo. También la arquitectura experimentó una transformación a lo largo del siglo XX. Esta transformación se ha debido, fundamentalmente, a la utilización de nuevos materiales, a las nuevas necesidades colectivas y a la labor de muchos arquitectos innovadores que han revolucionado los conceptos de vivienda y urbanismo, etc. En nuestro siglo aparece el cine como un nuevo arte que llega al gran público y que, además de perfeccionar sus formas propias de expresión, asume las corrientes literarias y artísticas dominantes de la época”. 

Los nuevos caminos del arte en el siglo XX son el signo de una gran cambio de paradigma, y de la necesidad de un arte nuevo. Desplazada la actividad artística por los nuevos planteamientos filosóficos, científicos y técnicos, en el nuevo ambiente humano del mundo contemporáneo, el marco de las etéticas en uso resultó insuficiente para explicar el fenómeno estético. 

A. Fernández, M. Llorens, R. Ortega, J. Roig (1997) Expican:  “El arte experimenta en el siglo XX una revolución total. La escultura y la pintura crean formas que no existen en la naturaleza. La música utiliza nuevas consonancias por medio de la tecnología y los nuevos instrumentos electrónicos. Nacen el cine y la fotografía, artes que se expresan por medio de imágenes. Existe una figura en la que se resumen todas las innovaciones: Picasso. Es un arte roto, que expresa ámbitos distintos de la realidad y la condición humana, expresa elocuentemente la crisis del hombre y de la cultura del siglo XX. El ritmo rápido de la civilización de la ciencia y de la técnica alcanza también al arte, y así en la pintura a la importancia del color en el fauvismo (Matisse), ha seguido la obsesión geométrica del cubismo (Braque, Picasso), el vértigo de la velocidad de los temas futuristas (Boccioni, Severini), la hondura psíquica del expresionismo (Kandinsky), el mundo de los sueños del surrealismo (Chagall), hasta desembocar en el arte abstracto, que ya ha sido rebasado por los artistas para iniciar nuevos caminos.  El artista refleja, incluso a pesar suyo, los valores de una época. Los progresos de la ciencia, la crisis de la cultura, el cambio contundente de paradigmas, se reflejan en el arte contemporáneo. Un avance técnico, la fotografía, obliga a pintores y escultores a la representación de ámbitos no visuales de la realidad. La fotografía supera en la reproducción fiel de la imagen a la paleta del pintor, la supera en perspectiva (fotografía aérea) y en la captación de detalles (ampliaciones). Por otra parte, el microscopio y la fotografía microscópica han revelado a la pupila humana nuevas imágenes y estructuras de lo real. Pero más que la cámara de los fotógrafos, es sobre todo la nueva concepción de la naturaleza y el hombre lo que ha abierto nuevos caminos al arte. La pintura tradicional pintaba la naturaleza tal y como la veía. El pintor de hoy sabe que la naturaleza no es sólo como la vemos. Nosotros vemos el carbón o el petróleo, pero no percibimos la energía que pueden liberar, o sus partículas estructurales. Vemos una piedra o una mesa como algo contínuo, pero los científicos nos han dicho que la materia no es continua, que hay entre las moléculas y entre las partículas de los átomos enormes espacios vacíos. También ha cambiado la concepción del hombre. El psicoanálisis nos ha enseñado el valor del subconsciente y de los sueños. La medicina y el arte conciben al hombre como un ser mucho más complicado de lo que se pensaba hace un siglo”.  

Un arte nuevo emerge de un ser humano, que en la contemporaneidad, concibe el mundo y se concibe a sí mismo de un modo distinto que en el pasado. Las nuevas teorías que operan en todos los campos del conocimiento, ciencias sociales, ciencias naturales, medicina, biología, sicología, y el arte en adición, experimenta un proceso de constante renovación de forma, contenido y estilo.

ingridderodriguez@hotmail.com


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