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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 18 de junio 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 18-06-2020

Mario Bunge y “La ciencia, su método y su filosofía”

Me Confieso apasionada de estudiar la evolución de la humanidad tomando como punto de referencia el concepto de cultura. Una noción actualmente central en las ciencias sociales, pues  por la cultura nuestra especie ha superado el estado biológico- instintivo, humanizándose, alcanzando el estado mental y espiritual que nos distingue del resto de los seres vivos. Desde su aparición, el ser humano ha aplicado su creatividad e inteligencia para desarrollar los conocimientos y las habilidades que han transformado el mundo. Es la debilidad de los instintos y la inadaptación biológica al medio natural, lo que obliga a los humanos a modificar su entorno y hacerlo habitable por medio de la creación de patrones culturales materiales e inmateriales, con atributos distintivos en cada sociedad. 

Los cuatro ensayos que integran el volumen de Mario Bunge “La ciencia, su método y su filosofía” dilucidan algunos problemas del mundo moderno, y determinan de manera rigurosa el significado del alcance de la ciencia en nuestros días. Bunge tiene en cuenta el objeto  o tema de las diferentes disciplinas planteando una primera gran división de las ciencias en formales (o ideales) y fácticas (o materiales). El escenario que justifica el origen de la ciencia es cultural. En la visión del filósofo argentino, la cultura es el modo como los seres humanos modelan la naturaleza constituyéndola en su mundo. Bunge señala las peculiaridades que definen al ser humano como creador de cultura.

“Mientras los animales inferiores sólo están en el mundo, el hombre trata de entenderlo, y, sobre la base de su inteligencia imperfecta pero perfectible del mundo, el hombre intenta enseñorearse de él para hacerlo más confortable. En este proceso, construye un mundo artificial: ese creciente cuerpo de ideas llamado ciencia, que puede caracterizarse como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. Por medio de la investigación científica, el hombre ha alcanzado una reconstrucción conceptual del mundo que es cada vez más amplia, profunda y exacta. Un mundo le es dado al hombre su gloria no es soportar o despreciar este mundo, sino enriquecerlo construyendo otros universos. Amasa y remoldea la naturaleza sometiéndola a sus propias necesidades, construye la sociedad y a su vez es construido por ella, trata luego de remoldear este ambiente artificial para adaptarlo a sus propias necesidades animales y espirituales, así como a sus sueños, crea así el mundo de los artefactos y el mundo de la cultura”.

Veamos un poco más de cerca lo que en términos muy amplios llamamos cultura. Me refiero a uno de los principales problemas de la Antropología Filosófica ¿Qué nos determina más? La biología o la cultura.  Frente a la programación genética de los animales, sólo los humanos pueden llevar a cabo la gran tarea de producir cultura, pues a diferencia de los animales, el ser humano nace demasiado pronto para las capacidades naturales que posee, lo cual lo convierte en un ser indefenso y desprotegido al que es necesario cuidar después de su nacimiento. A partir de este hecho biológico, al que el mero instinto no puede responder surge la formación cultural del núcleo familiar y de los poderes allí establecidos (roles). No es el instinto, sino la cultura, la que garantiza la existencia de una organización básica encargada del cuidado de las crías humanas. Son procesos aprendidos por medio de la inculturación o socialización, y de la elaboración de sistemas que atraviesan la sociedad con el fin de desarrollar un sistema de significados del mundo.  

La cultura es la construcción empírica del ser humano, que desborda su determinación instintiva y le da forma a través del desarrollo lingüístico y el aprendizaje social. En este orden, todos tenemos y formamos parte de una cultura y todos somos culturalmente constituidos. El hecho de que las características sociales no se constituyen instintivamente lo demuestran las diferencias entre los diversos pueblos. No se deben a cuestiones genéticas propias de las distintas razas, sino al aprendizaje social y los procesos de inculturación. La comunidad de humanos no se afirma en una organización prediseñada genéticamente, sino que es el desarrollo genético de nuestra especie, el que ha hecho posible el acceso a cambios conductuales e intelectuales no genéticos, tal como ha demostrado la ciencia.

Para las ciencias sociales y humanas la cultura es “ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad”.

ingridderodriguez@hotmail.com


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