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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 17 de junio 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 17-06-2020

La Epopeya de Gilgamés, los primeros pasos de la literatura 

La literatura está presente en todas las épocas, en todos los lugares y en todas las sociedades humanas. Como arte de la palabra, su estudio comprende todo lo que pertenece a cualquier composición artística expresada en palabras. En su sentido más amplio, se llama literatura al conjunto de obras con valor estético producidas en cualquier lugar y en cualquier tiempo; a los conceptos que las sustentan, y a las bases filosóficas y teóricas sobre los que tales conceptos se fundan.  La literatura revela lo que es la realidad en su sentido más hondo, plasmando ámbitos diversos de la condición humana, rebosantes de sentido y significado.   

“No resulta fácil saber cuando, como y dónde comenzó a existir la literatura. Si nos remitimos a lo señalado en la Biblia, el propio Adán, el primer hombre, ya comenzó a recoger en registros los primeros pasos del género humano. Seguramente, otros preferirán creer que ya en Altamira, alguien logró evitar las salidas de la cueva en busca de caza a cambio de explicar relatos que distraían a sus compañeros. Sea como sea, lo cierto es que el impulso literario es muy antiguo en el ser humano y, de manera ciertamente significativa, los temas que aparecen en los primeros escritos nos resultan, especialmente cercanos. Resulta conmovedor el darse cuenta hasta que punto los antiguos egipcios o los sumerios sentían nuestras mismas pasiones, se formulaban las mismas preguntas y se entretenían con géneros literarios tan parecidos a los de uso actual”.

La Epopeya Gilgamés, es una narración en lengua acadia y escritura cuneiforme, considerada como la obra épica más antigua de la literatura universal. Está compuesta por 3,500 versos, en cinco poemas independientes, grabados en doce tablas, en el 2.000 a. C. El argumento trata sobre las aventuras de Gilgamés y Enkidu. Sin excluir sus aspectos literarios, el texto posee un gran valor documental pues su autor cuenta con detalle la vida de los mesopotámicos de aquella lejana, pero cercana, en cuanto observamos la conmovedora humanidad de los personajes y el discurrir de sus vidas. 

Al leer una pieza literaria debemos comprender la interrelación que se da entre los escritores y la sociedad en la que desarrollan su producción, pues a partir de su condición de producto social, la literatura es fundamentalmente comunicación. Razón por la cual las obras literarias son precisamente, las narraciones que mejor representan el alma de los pueblos, por su lenguaje, sus temas y la cosmovisión de la época que transmiten, se identifican en la historia, como rasgos esenciales de las civilizaciones donde fueron creadas. 

Así sucede con las obras emblemáticas, como por ejemplo, "La Eneida” de Virgilio; “La Divina Comedia” de Dante, el “Quijote” de Cervantes, los dramas de Shakespeare, el “Fausto” de Goethe, entre muchas otras. También la que nos ocupa hoy, “La Epopeya de Gilgamés. Sin embargo, la literatura de un pueblo no está representada por una sola obra ni por un solo escritor sino por muchos, en cuyas obras se observa a la perfección, el estrecho vínculo que se da entre literatura y sociedad, en cuanto, toda obra literaria refleja la realidad histórica, geográfica, política y social de su autor o autores.   Si hay una pieza que deba leerse para saber sobre las primeras manifestaciones literarias de la humanidad y las particularidades socio- históricas de la civilización que inventó la escritura, esta es  "La Epopeya de Gilgamés”.

Esta obra es una lectura impostergable para conocer los primeros pasos de la literatura. Sigamos la base ideológica de su  estructura (Álvarez, 1986, pp. 32,33), escrita como guía para el lector: “Assurbanipal (609-630 aJC), rey asirio sumamente culto e instruido, poseía una rara vocación para un hombre de poder: le interesaba mucho más su monumental biblioteca que el gobierno del país, que dejaba en manos de sus generales. La paradoja es que mientras el país era llevado a la decadencia, el rey hacía llevar a su biblioteca de Nínive – capital de Asiria – todas las tablas de arcilla escritas durante su época o en épocas anteriores, en su país y paises vecinos , y entre las que se encontraban partidas matrimoniales, tratados de astronomía, conjuros mágicos y una extraordinaria epopeya – la más antigua y una de las más importantes de la literatura de todos los tiempos y paises  - sobre un héroe mítico de sumeria y Babilonia que se negaba a morir: Gilgamés”. 

La obra habla de la inmortalidad, la amistad y la justicia en los términos siguientes: Al comienzo, Gilgamés es un rey tiránico, fuerte y sabio, dotado de un cuerpo perfecto. Por su poder los ciudadanos de Uruk le temen.   La gente se quejaba: “Gilgamesh hace sonar la campana de alarma para su diversión”. Su poder no tiene límites ni de día ni de noche. Los ciudadanos se quejan, suplicando a los dioses que manden un competidor para que se enfrente a Gilgamesh. Los dioses atienden esta queja creando a Enkidu, un gigante peludo y bárbaro destinado a enfrentarse a Gilgamés, pero cuando ambos entraban feroz combate ninguno sale vencedor, los dos se hacen rápidamente buenos amigos y emprenden incontables  aventuras buscando proezas heroicas: Juntos dan muerte al gigante Humaba y al Toro del Cielo. Como castigo a estos actos de impiedad los dioses hacen que Enkidu muera en plena juventud. Impresionado por la desaparición de su amigo, Gilgamesh, rey mesopotámico – posiblemente histórico – que gobierna en la ciudad de Uruk, la biblíca Erec, y la actual Warka en Iraq, emprende la búsqueda de la inmortalidad. 

 “Afligido por la pérdida de su amigo,Gilgamés decide conocer el secreto de la vida eterna y va en busca de Utnapishtim, el único humano que ha escapado a la muerte. Desobedeciendo todas las advertencias  y desafíos que se interponen en su camino, el héroe alcanza el océano y lo cruza en la barca de Urshanabi para para ser conducido ante la presencia de Utnapishtim. El anciano le cuenta como en los días tempranos de la tierra, un gran diluvio destruyó a todos los hombres. Él había sido prevenido por Ea, el dios de la sabiduría, para que se salvara junto con su familia construyendo un arca, que foltó por 7 días, hasta que se asentó en una montaña. Utnapishtim envió fuera de la embarcación una paloma, una golondrina y un cuervo, y cuando la última de estas aves al encontrar tierra, él y su familia dieron las gracias a los dioses por haberlos salvado. Luego, Utnapishtim y su esposa fueron enviados a la isla que se encuentra al final de la tierra, donde han vivido a partir de ese momento, y donde se convirtieron en inmortales. Por medio de esta narración Gilgamés conoce que la inmortalidad es un regalo de los dioses, y que ni Utnapishtim, ni cualquier otro ser humano, puede llegar a conocer el secreto de la misma”.

Los textos del antiguo oriente resultan muy meritorios y dignos de admiración por varios aspectos: su intención filosófica,  su elevación espiritual, y su hermoso contenido literario. A pesar de su extrema antigüedad, pervive en este texto, el espíritu del ser humano y el testimonio de su trayectoria histórica.

ingridderodriguez@hotmail.com


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