Comentarios Recientes

0
Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 13 de marzo 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 13-03-2020

Libros que marcan épocas

Leer buenos libros no es solo una afición positiva, sino una necesidad para la formación de una persona. Eligiendo bien lo que leemos disfrutamos de la lectura, aprendemos, nos formamos y podemos animar a otros. Recordemos que la tradición cultural ha consolidado una serie de obras maestras que a lo largo del tiempo ha dejado una huella. Son los clásicos, esos autores que no pierden encanto ni vigencia en el tiempo por la profundidad de su mensaje, pensamiento y sus enseñanzas. Ellos nos orientan con sus sabios textos, en la consolidación de los valores y virtudes que ha lo largo de la historia han impulsado a los seres humanos a obrar bien y ser mejores. 

En este orden, los autores clásicos nos ofrecen sus ideas y acertadas opiniones. Ellos vienen en nuestra ayuda, con su excelente vista y su testimonio escrito. Pero, ¿Quiénes son los clásicos? Clásicos son quienes más y mejor han entendido y transmitido esa decisiva sabiduría moral, que permite a las personas hacer el bien y evitar el mal, ayudándoles a sostener un esfuerzo inteligente al servicio del equilibrio espiritual, personal y social.   

“Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o las culturas que han atravesado (o más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres) Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído o amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos. Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual”. 

Los autores clásicos abordan de manera sencilla y práctica las grandes cuestiones que han movido a la humanidad desde siempre: la felicidad, el amor, la soledad, la libertad, la justicia, la compasión, el encuentro… 

Los pensadores universales mas brillantes, atemporales, e importantes de todos los tiempos llegan hasta nosotros y ejercen su influencia particular. Al respecto afirmó Jorge Luis Borges en “Otras Inquisiciones”: “clásico es aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado y profundo como el cosmos, y capaz de interpretaciones sin término”.  

En su obra “La Intervención del lector”, Saint- Beuve, nos recuerda que el verdadero clásico “es un autor que ha enriquecido el espíritu humano, que ha aumentado realmente su tesoro, que le ha hecho dar un paso adelante, que ha descubierto alguna verdad moral sin equivocarse o recuperado alguna pasión eterna cuando todo parecía ya explorado o conocido, es aquel que entrega sus observaciones o sus invenciones bajo una forma, cualquiera, ancha, y grnade, fina y sensate, sana y real en si misma, hablando desde para todos desde su propio estilo, convirtiéndose este en el de todos, un estilo nuevo sin neologismos, nuevo y auténtico, cuya contemporaneidad permanence, cómodamente, a lo largo del tiempo”.  

Ahora bien, ¿cuales características definen lo que es clásico?

Aunque se tiende a relacionar lo clásico con lo antiguo, tal idea es errónea. Según el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, clásico es “el autor o la obra que se tiene digno de imitación en cualquier arte o literatura. Por tanto, clásico no tiene que ser antiguo, sino digno de estima ante los ojos de la sociedad, y esto a tal grado que sea apetecible e imitable. Entonces podemos considerar clásicas muchas cosas, aunque no sean antiguas. De ahí que las características más importantes, que nos hacen considerar considerar una obra como “clásica”, son las que enumeramos a continuación: 

“Elegancia:tiende a buscar formas bellas de expresión. Se aparta de lo cotidiano, lo común, pero siempre basándose en el buen gusto. Si al enfrentarnos al objeto estudiado nos resulta airoso, dotado de gracia y sencillo, entonces sabremos que cumple con lo que llamamos elegancia.

Pureza:tiende a manifestarse tal cual es, sin dejarse influir por otras tendencias; ostenta sus propias características. Se ajusta a las propuestas del movimiento al que pertenece. La sobriedad es su ideal, y la exageración su mayor enemiga. Es ajeno a la discordancia. Por tanto, lo puro tiende a lo simple. 

Perfección:tiene el mayor grado posible de excelencia, de bondad. Dentro del movimiento al que pertenezca, se va a distinguir por lo riguroso de la forma, sin que esta altere el fondo. Sabemos que una obra es perfecta cuando provoca en nosotros la sensación de fluidez y armonía.

Proporción:en aras de la armonía, una obra clásica se distingue por cuidar la disposición de sus partes conforme con la tendencia artística en la que se manifieste. La obra que posea esta característica tendrá que mostrarse con coyuntura, conveniencia a la finalidad de la obra; es decir, conforme a las reglas establecidas en la manifestación, tendencia o movimiento donde se cree la obra. Es por ello que una obra proporcionada da la sensación de plenitud, sin que podamos decir que le sobra o falta algún elemento. Nos dará la idea de que está en su punto”.

ingridderodriguez@hotmail.com


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba