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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 12 de febrero 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 12-02-2020

El libro en la historia de las civilizaciones

Los antecedentes históricos del libro se encuentran en la más remota antigüedad, situándose su origen en las  tablillas de barro de la civilización sumeria que vivió en una extensa región del próximo oriente delimitada por las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates, en el año 4.000 A. C. Sobre estas tablillas (cuando aún estaban frescas, antes de cocerse al horno) se grababan los signos gráficos en forma de cuña de la escritura cuneiforme. Las mismas contenían, desde los relatos de los sacerdotes y cronistas reales, libros jurídicos como el código de Hammurabi,  textos científicos y poéticos como la epopeya de Gilgamesh, hasta recetas de cocina. Los sumerios no solo inventaron la escritura sino que desarrollaron conocimientos matemáticos – el cálculo sexagesimal, las cuatro reglas de la aritmética- y, principalmente la astronomía y la astrología, por estos conocimientos descubrieron los cinco planetas observables sin telescopio, pudieron predecir los eclipses y crearon un calendario de 365 días. Gracias al empleo de la escritura ha quedado documentado el testimonio de este pueblo, creador de esta primera civilización urbana, la cual, dejó textos ordenados que servían de guía a la sociedad como el famoso código de Hammurabi, a la vez que eran fuentes importantísimas para el desenvolvimiento de la vida en común.  

En segundo lugar tenemos que los egipcios fabricaron papel, utilizando la planta del papiro que es un lejano antecedente del papel. Dicho vegetal crece a orillas del río Nilo, y servía para fabricar las largas tiras que se enrollaban alrededor de un palo de madera y se pegaban con cola a varias hojas unas después de otras. Luego se escribía sobre ellas en columnas verticales formando lo que se podría llamar páginas. Como la materia del papiro era delicada, todo se envolvía en un cilindro de madera con el cual se formaba el volumen. Su uso se mantuvo por mucho tiempo y se introdujo en occidente  a través de Grecia en el siglo VII antes de Jesucristo. Se escribió sobre papiro en copto y latín  egipcio, griego y árabe. Había escribas que se dedicaban a copiar los rollos que después se protegían con telas y llevaban una etiqueta con el nombre del copista. 

Los antiguos rollos de Papiro con largos textos en escritura jeroglífica se podían leer desenrollando a veces hasta cuarenta metros de largo. Constituyen ejemplares emblemáticos algunas obras escritas, como “Los textos de las Pirámides”, el “Himno de Atón”, y el “Libro de los Muertos”, se conservaron como ejemplo de los primeros libros, llegando a formar parte de notables bibliotecas como la de Tebas y Karnak. 

Con el tiempo el material que se usaba para escribir los libros fue cambiando, debido a que las tabletas y el papiro se deterioraban fácilmente. ,   En el siglo IV aparecieron los códices, que no eran más que cuadernillos de hojas de madera cubiertas de cera en las que se escribía con algo afilado, pudiendo el escribidor borrar después. Estos cuadernillos se colocaban entre dos planchas de madera y se sujetaban con correas. Ofrecían más comodidad que el papiro, pues permitían al lector encontrar fácilmente el texto que buscaba; de hecho, era una especie de libro formado por varias hojas y una espina dorsal parecida a la de los volúmenes y ejemplares utilizados actualmente. 

Luego aparecieron los manuscritos, los verdaderos ancestros del libro. Fue trascendental en el siglo XV de nuestra era la aparición del libro  tal como lo conocemos hoy. El invento de la imprenta por el alemán Johannes Gutenberg trajo causó gran impacto, trayendo como consecuencia inmediata la popularización del libro, y con ello  la difusión del conocimiento y la extensión de la alfabetización.  Por fin, los libros dejaron de ser objetos inalcanzables convirtiéndose en parte de la vida cotidiana y el mejor ejemplo de “tecnología especializada”, al alcance de todos, pues un libro puede contener más información de la que cualquier lector puede asimilar, no necesita electricidad y puede fácilmente llevarse a cualquier lugar ¡ Una verdadera maravilla¡   

El libro es un bien cultural que no está destinado a desaparecer, aunque hoy, preocupa a muchos el futuro del libro ante la gran revolución de la cultura escrita y todo lo que supone el salto del libro impreso al electrónico, gracias a las innovaciones tecnológicas. Aunque muchos hablan del fin del libro en papel por su incompatibilidad con el mundo distinto de la pantalla -dónde todo se mueve rápidamente y la lectura es interactiva- apegado a la lógica de lo tradicional y a la antigua ley de “lo escrito, escrito está”, hoy más que nunca, podemos decir que el libro como principio no perecerá jamás. Ante esta diversidad de lecturas posibles y los nuevos soportes físicos del texto, de ninguna manera estamos ante el fin del libro, o la o la muerte del lector, por el contrario ponemos en relieve, que en cuanto principio el libro es imperecedero pues es esencialmente un texto constituido de signos cuyo soporte bien puede ser el papel impreso, como ahora, pero que en otro tiempo fue un manuscrito hecho por la mano del escriba y gotas de tinta vegetal bajaban a las páginas de diferentes materiales (barro, papiro, pieles de animales, madera etc.) El punto no es si la humanidad ha dejado de leer o si el libro está en declive, sabemos que la producción de libros convencionales se ha duplicado en los últimos 20 años y ningún indicador estadístico anuncia por ahora una disminución, lo que queremos puntualizar es que en la actual “cultura de la Información”, ha habido un cambio, gracias a Internet y los medios de comunicación de masas, la lectura compite de manera paralela y no excluyente con la imagen y otros lenguajes no alfabéticos como son los microfilmes, cintas de audio, fotografías, microfichas, redes, videos etc., los cuales, son medios de información que positivamente  enriquecen la lectura. 

 ingridderodriguez@hotmail.com


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