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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 11 de junio 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 11-06-2020

Día de Corphus Christi

Dios es el ser Supremo, causa y fin de todas las cosas. Por analogía con el ser humano omnipotente, omnisciente, el máximo bien, soberanamente bueno. En ontología Dios es Principio único y Supremo de la existencia y de la actividad universales. Como causa trascendente DIOS es creador de todo lo visible y lo invisible. Como fin del universo: sumo bien, en cuanto todas las perfecciones deseadas fluyen de Él como de su primera causa. 

“Dios es el ser de los seres, la causa de las causas, el fin de los fines”.

Dios envía a su hijo unigénito al mundo con un hermoso mensaje del amor y la salvación. Cristo, hecho un ser humano, se quiso hacer como una persona común invitando a la humanidad a una vida nueva. Se nos anuncia que Cristo siempre está a nuestro lado y nos acompaña, pues Él es verdadero Dios, hijo de Dios, es el Emanuel: el Dios con nostros. 

El anuncio del nacimiento de Jesús (Lucas 1, 26-27), es el principio de la fe cristiana: Dice el Evangelio según San Lucas: “Nació el hijo del Hombre” (Lucas 2: 1-7). Al este de Belén, en la aldea de Beit Sahur. En un campo de pastores un Ángel apareció ante ellos para anunciarles el nacimiento de Jesús: “No temaís, porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un gran Salvador, que es Cristo el señor”. ( Lucas 2:10- 11). 

Narran los Evangelios el acontecimiento del nacimiento de Jesús

 "Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén por cuanto era de la casa y familia de David para ser empadronado con María, su mujer desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dió a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón". 

El nombre del Arcángel Gabriel significa “fuerza de Dios o hijo de Dios”.  Es él quien anuncia en La Encarnación de Jesucristo: "Al sexto mes fue enviado por Dios el Ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David, el nombre de la virgen era María". Y entrando el ángel en donde ella estaba dijo: “Salve muy favorecida, el Señor es contigo bendita tú entre las mujeres”. Más ella cuando lo vio se turbó por sus palabras y pensaba qué salutación sería esa. Entonces el Ángel le dijo: “María no temas porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora concebirás en tu vientre y darás a la luz un hijo y llamarás su nombre Jesús". Es también Gabriel el encargado de anunciar el nacimiento del Mesías a los pastores. Una multitud de ángeles se reúnen al anuncio y junto con los pastores entonan una de las alabanzas más bellas y emotivas que perduran en la memoria de la humanidad: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombre de buena voluntad". (Lucas, 2-4). 

Pero Jesús (7-4 a. C. -30 d. C.) es crucificado. 33 años después de su nacimiento fue condenado a muerte en el pretorio del cuartel general de la guarnición romana en Jerusalén siendo juzgado por Poncio Pilato y condenado a morir crucificado. 

Los hechos históricos de su vida y muerte cuentan lo que sucedió en sus últimas horas.

“Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato” ( Marcos 15:1). Jesús toma la Cruz: “Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura, y le decían ¡Salve Rey de los Judíos! Y le daban bofetadas”. (Juan 19:2-3). Después de la Crucifixión fue sepultado. Sus restos físicos descansan en lo que hoy es “La Iglesia del Santo Sepulcro” en Jerusalén. Este emblemático templo cristiano incluye también bajo su techo “el lugar que se llama Gólgota”, que es dicho el lugar de la calavera”, del Calvario (Mateo 27: 33). 

La Santa Cena, un jueves en Israel

El cristianismo considera este momento crucial y extraordinario. Tres hechos de gran importancia tienen lugar la noche de la última cena de JESÚS con sus discípulos: el momento de la institución del Sacramento de la Eucaristía, el lavatorio de los pies de los apóstoles, y las dos profecías de Cristo que se cumplieron en las horas siguientes a la Última Cena: la traición de Judas y la negación de Pedro. En “La Última Cena” Jesús proclama el Mandamiento del amor (ámense los unos a los otros como yo los he amado), después de la cena, Cristo y once de los apóstoles (todos menos Judas) salieron de Jerusalén, iniciándose los episodios de la Pasión de Cristo. Cuando Jesús dice “uno de ustedes me entregará”, entre los Apóstoles hay un murmullo, unos se agitan, otros se asombran, otros se levantan de la mesa porque no han oído bien,  finalmente Judas, el traidor, se siente aludido y se retira atemorizado. 

 Hoy jueves 11 de junio, la iglesia católica conmemora mundialmente la solemnidad de CORPUS CHRISTI (Cuerpo de Cristo), en recordación de áquel Jueves Santo de la última Cena de JESÚS en la tierra, cuando convirtió el pan y el vino, en su cuerpo y su sangre. El sentido de este día solemene y de guardar para los fieles, es contemplar la presencia de JESÚS en la santa misa, es decir, hecho Eucaristía. 

La solemnidad, que data de 1264, por designio del Papa Urbano IV, es un día significativo en la República Dominicana. 

A solicitud  de la Iglesia Católica, el Gobierno Dominicano autorizó la celebración de las Misas en las Iglesias Dominicanas por el "Día de Corpus Christi", siguiendo los protocolos establecidos, ante la pandemia mundial del coronavirus.  

ingridderodriguez@hotmail.com


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