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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 1 de junio 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 01-06-2020

Marco Aurelio y “Las Meditaciones” 

Marco Aurelio fue el último de los Emperadores romanos denominados Buenos, llamados así no solo por el período de relativa paz y bienestar económico que vivió el Imperio durante su reinado, sino que también eran llamados de esta manera, por ser seleccionados por sus aptitudes y no por su descendencia sanguínea. Dicha línea de elección que llega a su fin precisamente con Marco Aurelio, el monarca filósofo, que en la dirección del Imperio adoptó un enfoque desinteresado y pragmático dirigido a la búsqueda del bien común, a quien traemos hoy a “Reflejos”, por su libro “Meditaciones”.

En las “Meditaciones”, un pequeño libro, de doce capítulos breves Marco Aurelio reflexiona sobre las relaciones interpersonales, los sucesos inevitables de la vida, y la búsqueda de la virtud y el bien. El bien común, la justicia, la benevolencia, la tolerancia, la solidaridad, es decir,  los valores que por siglos han sustentado el armazón espiritual de la civilización Occidental, constituyen el argumento general de la obra. 

“Cuando te aflige algo de afuera, no es por ello mismo, sino por la percepción que de ello tienes – escribe- , y por ello, está en tu mano apartar de inmediato tal juicio”. Según otro de sus adagios característicos: “Si pruebas un pepino amargo, tíralo. Si hay zarzas en el camino, evítalas. Basta con eso; no te preguntes por qué existen cosas así en el mundo”. O este otro, “En primer lugar, no pierdas la paz. Y, después de analizar un determinado asunto, realízalo de la forma que te parezca más justa, con amabilidad, con decencia y sin fingimiento”. Marco Aurelio redactó las “Meditaciones” con la guerra como telón de fondo. No es de extrañar que en las mismas esté presente la condición mortal del hombre. Logró articular con más compasión que cualquiera de sus contemporáneos una visión intemporal de la fortaleza con que cumple enfrentar la injusticia y la mortalidad humana”.       

Vida 

Nació en Roma un 26 de abril del año 121. Marco Aurelio gobernó el Imperio desde 161, participando en innumerables e interminables guerras de la Roma Imperial. Se caracterizó por sus intereses literarios y carácter austero, así como sus pensamientos ligados al estoicismo que le permitieron mantener, serenidad de pensamiento y fortaleza de espíritu, en medio de las guerras, epidemias y revueltas que enfrentó durante su mandato.  

Obra

En las “Meditaciones”, redactadas en segunda persona, publicadas después de su muerte se refleja su personalidad fuerte, a la vez sensible y compasiva. Se destaca su humanismo, a la vez que su templanza para administrar la justicia con rigor y enfrentar la injusticia. 

Gracias a estas cualidades desplegó un liderazgo que le permitió mantener la paz dentro del estado y ser querido por el pueblo, minimizando las rebeliones que estallaban en el imperio. Los historiadores reconocen en el fallecimiento de Marco Aurelio un hecho que marcó una etapa: el punto final del período de paz y progreso conocido como la Pax Romana y el inicio de la lenta y larga decadencia que llevó el Imperio Romano (el que abarcó todo el mundo antiguo conocido) a su fin. 

A siglos de distancia podemos preguntarnos ¿Lo clásico presente en la sociedad moderna?

Los textos de Marco Auerelio, brillantes e ingeniosos mantienen su vigencia y se convierten en una realidad constatable en cualquier época- que hay que tener en cuenta para comprender la dinámica y las peripepcias contemporáneas de nuestra cultura occidental. 

“Meditaciones” se adscribe a las singularidades que definen un clásico. En las pautas de Silvia Adela Kohan e Italo Calvino, la originalidad y la transfiguración de la tradición en nuevos mundos teóricos por venir, es la esencia de cada obra de un verdadero clásico.   

“1) El clásico indiscutible es el que nos proporciona nuevos descubrimientos en sucesivas lecturas y la contínua comprobación de su valor, que permite a al lector de cada época hacer una lectura distinta, desde su propia perspectiva, y siempre fecunda y fructífera. 

2) “Los clásicos son esos libros de los que se suele decir “estoy releyendo” y nunca “estoy leyendo”. 

3)   Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quienes los han leido y amado, pero que constituyen una riqueza no menos para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para disfrutarlos. 

4)Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir. 

5) Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de si la huella que han dejado en la cultura o las culturas que han atravesado (o más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres). 

6) Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual.

7) Toda lectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera, es en realidad una relectura. 

8) Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, pero que la obra de sacude continaumente de encima. 

9) Los clásicos son esos libros que cuanto más cree uno conocerlos de oidas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad.

10) Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él.”  

ingridderodriguez@hotmail.com


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