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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 1 de abril 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 01-04-2020

Letras y Libros: Mario Benedetti y “Poemas de la oficina”

Mario Benedetti (1920- 2009) Escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo. Su notable producción literaria incluyó más de ochenta libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de veinte idiomas.  Fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999), el Premio Iberoamericano José Martí (2001), y el Premio Internacional Menéndez Pelayo (2005). Entre sus diversas actividades literarias y culturales dictó conferencias alrededor del mundo, principalmente en universidades norteamericanas y suramericanas, trabajando con gran dedicación en la institución cubana “Casa de las Américas”. Benedetti fue uno de los más sobresalientes y admirados escritores del siglo XX, valorado por sus contemporáneos en su expresión, reveladora del interior de la vida citadina uruguaya, la cotidianidad de todos los días, el ir y venir de la gente, de los héroes anónimos que cruzan la calle, la gente común que trabaja, ama, ríe, llora, goza y sufre, y que Benedetti registró con su aguda e intensa pluma, en los escenarios de la aparente simplicidad de lo cotidiano, se vive en una encrucijada que refleja la contemporaneidad de un Uruguay en continua transformación y cambio, al igual que el resto de Latinoamérica.

Exponente de la llamada generación Uruguaya de 1945, la generación crítica que se implicó de forma comprometida en las protestas contra el Tratado Militar de Uruguay con Estados Unidos, con su mirada crítica Benedetti y los escritores de su generación dictaron la postura ideológica liberal de la época. Por sus ideas Benedetti fue al exilio, pues era un defensor de la libertad de pensamiento y de discusión. “Puesto que los seres humanos poseen libre pensamiento, no hay ningún motivo válido para reprimir las ideas y los juicios de aquellos que piensan de manera diferente”, afirmaba.

Autor de enjundiosos ensayos, novelas y cuentos, no menos importante es la poesía  que escribió desde sus primeras letras juveniles. Según su propia confesión: “la poesía usa el poder de la imaginación en un lenguaje libre que enriquece la vida”.

El mundo, la naturaleza, la humanidad, se ofrecen al poeta como una rica cantera de donde extrae motivos de reflexión, que van a transmutar en canto poético.

Para Benedetti “Es necesario luchar contra el conformismo, y preservar la rebeldía, el idealismo, la vitalidad, las ganas de vivir y de cambiar el mundo”.

 Obras

 El autor de “Poemas de la Oficina” desde su oficio de intelectual propugnó por la libertad absoluta del individuo y la autodeterminación de su país. Por sus ideas revolucionarias, consecuentes con una activa participación política de los ciudadanos, (que lo lleva a liderar, a principios de los sesenta, el movimiento de los independientes del 26 de Marzo que luego integrará el Frente Amplio), fue exiliado a raíz del golpe de estado del 27 de junio de 1973. Su sensibilidad y preocupación social, es la base de su manifiesto humano y estético, una proclama del desarrollo de las capacidades y facultades de la persona.

“Puesto que los seres humanos poseen libre pensamiento, no hay ningún motivo válido para reprimir las ideas y los juicios de aquellos que piensan de manera diferente”.

Vida 

Domingo Ródenas (Ariel, 2008) profesor de literatura española en la “Facultat d’Humanitats de la Universitat Pompeu” reseña la vida de Mario Benedetti.

“La trayectoria literaria de Mario Benedetti se inició cuándo los poemas de La Víspera Indeleble (1945) le dieron un lugar en la generación crítica que, aglutinada en torno al semanario “Marcha”, irrumpió en los años cuarenta del siglo XX con la voluntad de adentrarse en los problemas de su país, afectado entonces por una profunda crisis económica y moral. En los versos de sólo mientras tanto (1950) y Poemas de la oficina (1956), en los relatos de Esta mañana (1949), El Último Viaje (1953) y la Tregua (1960), Benedetti fue proyectando sus inquietudes sobre una realidad reconocible, sin que el humor y la ironía disimularan su malestar al acercarse a una existencia mediocre que encontraba sus manifestación más característica en la rutinaria de vida del funcionario oficinista. En busca del lenguaje adecuado para dar cuenta de esa realidad personal y uruguaya, prefirió la sencillez o desnudez expresiva, lo que en la narrativa le supuso optar por la naturalidad, y en la poesía lo llevó a sentirse próximo a los escritores hispanoamericanos a quienes él entrevistaría tiempo después para un volumen que significativamente tituló Los Poetas Comunicantes (1972). En esa búsqueda descubrió para siempre el amor como antídoto contra la soledad y también a los otros que compartían el desarraigo y la tristeza de una condición humana alienada y doliente, con consecuencias talvez inevitables: en Poemas del hoy por hoy (1961) puede advertirse alguna vez que Benedetti empezaba a encontrar un sentido histórico y social para las preocupaciones existenciales y metafísicas que habían caracterizado hasta entonces su rechazo a la realidad de su país y a la pasividad de su generación, inconformista pero sin fuerzas para pasar a la acción que podía redimirla”.

Obras

Las novelas «Gracias por el fuego», «El olvido está lleno de memoria», y los poemarios, «Inventario Uno» e «Inventario Dos» lo consagraron como uno de los escritores más emblemáticos del siglo XX Uruguayo.

 Voz viva de un universo literario rico y complejo, la poesía de Benedetti transmite su nostalgia de personas y lugares perdidos, sus recuerdos de la niñez, y su inquietud ante el ocaso de la vida, la vejez y la muerte. En cuanto su obra poética, Benedetti sentía ansias de libertad por cambiar el mundo. Sus poesías sobresalen por esa angustia conque retrata el tedio cotidiano, el cual logra convertir en manantial profundo, puro; reflejo de su inquietud metafísica y sus preocupaciones existenciales, encauzadas siempre con sentido histórico y social.

Sin embargo, más allá del realismo socialista de los primeros años del “escritor comprometido” toda su obra participa de la idea de que la literatura es ante todo comunicación. En su madurez el autor estuvo consciente de que el único compromiso por anticipado que se le puede imponer a un creador es el de dar cuenta de una impresión personal y directa de la vida.

Su obra es una continua reflexión sobre la condición humana, toda vez que el autor se adentra en los personajes y sus ambientes con una vibración penetrante y una ternura infinita, para dar cuenta de la vida de seres comunes, que en medio de la desolación cotidiana van al encuentro de sí mismos y de los otros. Frente a la monotonía que rige la vida y los mismos actos que se repiten hasta el infinito sin poder conocer el sentido de la existencia, Benedetti reinventa la alegría con su palabra certera, hondamente cotidiana.

 “Defender la alegría como una trinchera/ defenderla del caos y las pesadillas”. El poeta es el inventor de la ilusión, para poder vivir ante la seguridad de que todos vamos a experimentar la tristeza, la amargura, la pena y la melancolía. Todo se repite infinitamente. El mundo va girando y apareciendo las mismas cosas y problemas. Sin embargo, proclama el poeta, “debemos defender la alegría como un atributo”.

ingridderodriguez@hotmail.com


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