Comentarios Recientes

0
Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos 18 de febrero 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 17-02-2020

Las pinturas rupestres de Lascaux (2 de 2)

“El arte es una de las expresiones de ese genio que empuja solo al hombre, entre los seres de la naturaleza, a reproducir, en los mil aspectos de su actividad el gesto del demiurgo, y le condena, por los siglos de los siglos, a una perpetua superación. Si hay en las estatuillas auriñaciences un sentido tan potente de las formas, si las figuras de animales pintadas en las paredes de las cuevas de Dordoña y Altamira son obras maestras de naturalismo que ninguna civilización superará, es porque al ejecutarlas, el hombre primitivo estaba animado por la convicción profunda de que creaba. Para él la imagen no es simulacro; provista de las mismas facultades vivientes que el ser reproducido, es una operación mágica por la cual el hombre manifiesta su poder en el orden cósmico. Sabemos que nuestro antepasado de la Edad de Piedra no pintó o modeló con sus manos formas naturales con la intención de hacer “obras de arte”, sino que lo hizo para asegurar la reproducción de la caza, atraer a esta a sus trampas o, incluso para hacer suya la fuerza y las bestias feroces. El artista primitivo es un mago cuyo dibujo tiene valor de encantamiento, y si se ciñe con tanta atención a la verdad viva, es para dar a esas formas el máximo valor de reproducción, la virtud propia de la criatura. La intensidad naturalista de esas imágenes nace, pues, de este esfuerzo de identificación con el cosmos, esfuerzo que, en el universo viviente, distingue al ser humano”.

 Independientemente de que el objetivo de las obras maestras del arte rupestre Prehistórico, más que la pura contemplación de la belleza, desplegara la función práctica de  un ritual para asegurar la subsistencia, el artista prehistórico logra obras de gran calidad (al hallar un modo de presentar exactamente lo que quiere expresar y en la forma exacta que lo concibe). Aunque la pintura rupestre es esencialmente una expresión prehistórica, esta se puede ubicar en casi todas las épocas de la historia del ser humano y en todos los continentes. Siendo sus manifestaciones más antiguas y las de mayor relevancia, las que se encuentran en España y Francia.  Se corresponden con el periodo del Paleolítico y el Neolítico. Del primero de los periodos citados son las extraordinarias pinturas de la Cueva de Altamira, en Santillana del Mar, Cantabria (España), y las de Lascaux y Pech Merle (Francia). 

El carácter mágico religioso de este arte se revela, en su sentido ritual (como lo tiene aún hoy para muchas  tribus de África, Brasil y Australia). Las figuras pintadas o esculpidas son imágenes para ejercer algún sortilegio sobre algo temido o deseado.

 El fin mágico-religioso motivado por un impulso hacia algo superior, hacia los grandes terrores de que vive preso el hombre primitivo frente a la inmensidad del cosmos, fue sin duda un motivo poderoso para concebir estas imágenes. Sin embargo, ¿Por que se tomaron tal esmero y cuidado en algo que no contribuiría a la satisfacción inmediata de las necesidades básicas y primordiales, de vestido, alimento, o vivienda? ¿O es que acaso fueron las imágenes de las cuevas la realización de artistas que buscaban placer estético en la producción de formas? Tema debatido todavía, al igual que el significado de algunso de los símbolos que se representan.  

Ya lo dijimos, sólo el ser humano es capaz de crear, y salir de sí mismo, y registrar, e interpretar su experiencia existencial. “Crear un registro de la propia experiencia abarca mucho más que la voluntad de hacer y mucha reflexión antes que pueda empezar el acto de la creación. Porque la experiencia es invisible, inaudible. No puede ser compartida hasta que no se ha encontrado su equivalente en el símbolo sensorial. La alegría cuando vuelve la primavera, la soledad cuando muere el amor, el entusiasmo cuando se vencen las dificultades, no pueden comunicarse hasta que se han traducido en el movimiento de la danza, la melodía y el ritmo de una canción, o la forma y el color de una obra de las artes visuales. Y en el preciso momento que el artista acomete la tarea de la traducción se siente acosado por un anhelo nuevo: el anhelo de organización armoniosa que los estéticos llaman forma o belleza y que el hombre común llama belleza”. 

Pese a la lejanía en el tiempo, las  pinturas rupestres demuestran que el pintor paleolítico reunía admirables cualidades para el arte y que desde esa época los artistas han trabajado para desarrollar los instrumentos, técnicas y materiales que dan forma a su imaginación creadora. Utilizando pigmentos naturales, como el carbón vegetal, el óxido de hierro para el rojo, el manganeso para el color negro, todos ellos mezclados con grasa animal como aglutinante, se dibujaron las impresionantes imágenes en las cuevas de Lascaux,  Altamira y Pech- Merle.  

ingridderodriguez@hotmail.com


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba