Comentarios Recientes

0
Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

La Navidad en La República Dominicana


  • Ingrid González de Rodríguez | 16-12-2018

Me Confieso aficionada de estudiar la Historia Universal tomando como punto de referencia la cultura. En las costumbres, tradiciones, códigos, y todas las actividades de tipo religioso, científico, literario, artístico… Se refleja el modo como los distintos grupos humanos conocen la realidad, la expresan y la representan. Esta realidad es para el ser humano un hecho vital: puede ser el mismo ser humano y su vida social, puede ser la naturaleza pueden ser los enigmas de la condición humana que no logra desvelar.

Todo grupo humano escoge un espacio geográfico para vivir y debe realizar un trabajo permanente sobre la base en que se asentará la vida en comunidad. Las formas de conocer e interpretar la realidad, se han reflejado siempre en la vida de las sociedades humanas. De ahí que “todos necesitamos aprender una lengua que nos permita entrar en comunicación con los demás, poner a punto técnicas que nos protejan de las adversidades naturales, interpretar y dar sentido a la vida. La cultura aparece así como un constitutivo ontológico de todo hombre, es precisamente lo que hace del hombre un ex-animal”.

Nuestro mundo y nuestra vida son realidades forjadas por una inmensa trama de ámbitos diversos que hemos llamado experiencia humana. El lenguaje, los sentimientos y emociones, nuestros ideales, sueños, luchas y esperanzas.  A este universo pertenece tambien nuestra experiencia de los demás, de la sociedad, de la historia y de la cultura.

Todos los pueblos de la tierra han tenido y tienen una cultura, por primitiva que sea o haya sido. Y aunque  algunos pueblos han construido mayores bienes de cultura que otros. Sin duda, ninguno ha estado ausente de esa gran tarea de transformación y creación que se ha dado a lo largo de la historia, que llamamos cultura. No hay sociedad humana sin creación de artefactos, sin fuego, sin techo, sin leyes, sin conocimiento, sin arte, y sin formas de cooperación inteligente para la sobrevivencia de la especie.

En nuestra cultura occidental, constituida en un rincón del Imperio Romano, y forjada en la concurrencia de tres legados: el greco- romano, el germánico, y el hebreo-cristiano, matizados en América por el descubrimiento y la colonización, con el legado de los pueblos aborígenes y africanos, la celebración de la Navidad representa una tradición muy antigua, que llega con los colonizadores españoles a partir de 1492.  

Las tradiciones de la Navidad varían en cada país. En la República Dominicana su celebración se enmarca en el espíritu Cristiano característico de nuestra tradición espiritual, que señala dicha época, como un tiempo propicio para la oración y la celebración en familia.

El Festival Cristiano de la Navidad. "Cristes Maesse" (Misa de Cristo). Señala en la cronología la fecha  del 25 de diciembre (como el nacimiento del niño, 15 días después de luna llena). La celebración del nacimiento del Niño Jesús en Belén es la esencia de la Navidad Cristiana. La llegada de Enmanuel (Dios con nosotros) es un acontecimiento importante en la vida espiritual de los creyentes. La Biblia documenta el nacimiento del niño Jesús en Belén, el lugar donde ocurrió el misterio: y “Nació el hijo del Hombre”. (Lucas 2: 1-7).
 
Al este de Belén, en la aldea de Beit Sahur, en un campo de pastores, un Ángel apareció ante ellos para anunciarles el nacimiento de Jesús: “No temaís, porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un gran Salvador, que es Cristo el señor”. ( Lucas 2:10- 11). "Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret a Judea, y de ahí a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David para ser empadronado con María, su mujer desposada con él, la cual estaba encinta". Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dió a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón". Jesús nace en un humilde pesebre.

Al leer las Sagradas Escrituras observamos que Dios no se revela en el triunfo o en el poder de un rey, sino en la humildad (el Niño Jesús) que vence a las potencias del mundo. El papa Benedicto XVI manifestó en una ocasión:  " la gloria de Dios no se manifiesta en el triunfo y el poder de un rey, no resplandece en una ciudad famosa o en un suntuoso palacio, sino que pone su morada en el seno de una virgen y se revela en la pobreza de un niño”.

ingridderodriguez@hotmail.com
 

Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba