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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@hotmail.com

Jean Piaget ha observado atinadamente como el despertar del pensamiento infantil está ligado al aprendizaje progresivo de la lengua


  • Ingrid González de Rodríguez | 17-02-2021

Edward Sapir (1884- 1939).  Fue un antropólogo-lingüista estadounidense. Es una de las figuras de referencia de la lingüística estructural y uno de los creadores de la hipótesis de Sapir-Whorf.  Para Sapir, la lengua es un método de comunicación de ideas, emociones y deseos por medio de símbolos producidos voluntaria y no instintivamente, por lo que el lenguaje es resultado de un proceso de índole cultural y social. Junto a Benjamín Lee Whorf, Sapir formuló la hipótesis (Sapir-Whorf). Sostiene que los pensamientos teóricos están basados en el lenguaje y están condicionados por él. De acuerdo a esto, se puede afirmar que el lenguaje determina el modo de pensar, el lenguaje es, el instrumento de la expresión y de la significación, es lo que ha hecho posible las creaciones culturales de la humanidad, desde la invención del fuego, hasta la creación de la poesía. Las imágenes auditivas y las imágenes motoras (relacionadas con las auditivas) que determinan la articulación de los sonidos, son la fuente histórica de todo pensamiento y de todo lenguaje

“El lenguaje es algo tan familiar para nosostros que resulta dificil imaginar la cantidad de relaciones a que da nacimiento y, más aún, los múltiples contactos que debe mantener con los atributos más típicamente humanos a fin de llenar sus funciones de medio comunicante. Porque el solo hecho de su existencia y funcionamiento supone una evolución cultural muy avanzada, en la cual se ha hecho una laboriosa significación de los resultados que ha obtenido la experiencia humana, agrupando y concretando conceptos que traducen la realidad que nos rodea”.  

El lenguaje humano es primordialmente verbal, es decir, oral (la lengua escrita es una representación del lenguaje oral) y se presenta como una realidad compleja que integra sutilmente elementos muy diversos y complejos: los físicos, los fisiológicos, los psicológicos y mentales, los sociales y culturales. Que dos personas hablen o escriban parece un hecho simple, evidente, y muy común, pero, en verdad, se da un delicado y complicado proceso para que la comunicación constituya una realidad.

Sapir (1994) expone su manera de concebir el lenguaje, así como el modo en que varía, en el espacio y en el tiempo. ¿ Cuáles son sus relaciones, con otros intereses humanos primordiales: el problema del pensamiento, la naturaleza de la evolución histórica, la raza, la cultura, y el arte? “Lo que vemos inmediatamente es que el lenguaje, en cuanto tal, no se encuentra localizado de manera definida en el cerebro, ni puede estarlo, pues consiste en una relación simbólica peculiar – fisiológicamente arbitraria – entre todos los posibles elementos de la conciencia por una parte, y por otra ciertos otros elementos particulares, localizados en los centros cerebrales y nerviosos, sean auditivos motores o de otra naturaleza. Si se puede considerar el lenguaje como “localizado” de manera definida en el cerebro, es solo en ese sentido general y sin mucho interés en que se puede decir que están “en el cerebro” todos los aspectos de la conciencia, todo interés humano y toda actividad humana. Por consiguiente,  no tenemos más remedio que aceptar el lenguaje como un sistema funcional plenamente formado dentro de la constitución psíquica o “espiritual” del hombre. No podemos definirlo como una entidad en términos puramente psicofísicos , por más que la base psico-física sea esencial para su funcionamiento en el individuo”.  

Al observar la transformación del niño que adquiere el arte de hablar, los lingüistas, pensadores y especialistas de todos los tiempos y de hoy, se preguntan sobre el sorprendente proceso de humanización y aculturación, que opera en el niño con la adquisición del lenguaje. 

“Desde las primeras semanas, el recién nacido sabe reconocer la voz humana y muy pronto distingue y pronuncia sílabas elementales, como “pa”, “ma”. Por todos los rincones del mundo los niños empiezan manejando un lenguaje simplificado, a imitación del hablar de los padres, que omite ciertas palabras para quedarse tan solo con una especie de expresión telegráfica que se refiere a su universo inmediato físico y biológico. Su lenguaje se desarrolla con su capacidad de razonar y de expresar unos pensamientos y unos sentimientos más complejos. Es impresionante la reciprocidad entre el desarrollo de la lengua y el del pensamiento. Jean Piaget ha observado atinadamente como el despertar del pensamiento infantil está ligado al aprendizaje progresivo de la lengua: El pensamiento del niño –dice- se desarrolla en conexión con la adquisición del lenguaje. Esto sitúa el problema lingüístico en lo más profundo de la psicología humana”. 

ingridderodriguez@hotmail.com


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