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Isabel Valerio Lora

Algo más que Psicología

Isabel Valerio Lora | isabelvalerio@lainformacion.com.do

Hígado y emociones


  • Isabel Valerio Lora | 29-04-2021

“Conocer tu propia oscuridad es el mejor método para lidiar con la oscuridad de las demás personas”. Carl Gustav Jung.  

El hígado es  un órgano de  vital importancia para nuestro organismo y sus  funciones principales son: digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar sustancias tóxicas.

Nuestra claridad mental y el estado emocional dependen de la libre circulación de la energía y la sangre. El hígado controla ambos factores, estabiliza nuestros estados emocionales y acumula ciertas emociones que no gestionadas ni digeridas.

Como es sabido, las emociones forman parte de los sistemas del organismo para mantener el equilibrio, pero cuando son muy intensas o mantenidas en el tiempo son causa de patología (Méndez, 2006-2007). 

La emoción que más altera nuestro hígado es la ira, que según explica Macioccia (2009) debe interpretarse en un sentido amplio, incluyendo estados emocionales como resentimiento, enojo reprimido, frustración, irritación, rabia, indignación, animosidad o amargura. Que alteran nuestra capacidad de tomar decisiones, pudiendo tornarnos agresivos si no la gestionamos adecuadamente.

Nuestro hígado también pasa factura cuando somos rencorosos, nuestra vida se centra en la crítica y la amargura, todo nos disgusta y mane

jamos  inadecuadamente el estrés. Facilitando un estado de ánimo bajo, con tendencia a la depresión, al desasosiego y a la desesperanza.

Los desequilibrios biliares, se asocian a rigidez de pensamiento, enojo, frustraciones, miedo a lo desconocido y excesiva preocupación por los detalles, quedando paralizadas, las acciones y la toma de decisiones.

Cuando nuestras emociones son canalizadas de forma adecuada, nuestro  hígado estará sano y nos facilita tener claridad mental, decisiones firmes, acciones rápidas, anteponiendo consecuencias. De igual forma, nuestro estado de ánimo será bueno y nos permitirá hacer frente a las dificultades del diario vivir.

Para gestionar de forma adecuada nuestras emociones se recomienda: 

Toma conciencia de tus emociones e identifícalas Sabiendo que son estados psicológicos que influyen nuestra forma de pensar, sentir y actuar.

Acepta y comprende tus emociones. Sin juzgarte ni criticarte.

Permítete sentir lo que sientes. Si intentas bloquearlas pues aparecerán de nuevo.

Expresa  tus emociones. Sea de forma verbal, escrita, haciendo deportes, practicando algún arte, pintando. Etc.

Gestionando de forma adecuada nuestras emociones, mantendremos nuestro hígado santo y por consiguiente, tendremos mejor calidad de vida.


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