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Fatiga de zoom


  • Isabel Valerio Lora | 30-05-2020

“El estado de tu vida no es más que un reflejo del estado de tu mente”. Wayne Dyer

 Debido al distanciamiento social que vivimos por la pandemia del coronavirus, quienes laboran desde sus casas, pasan en día de una videollamada a otra, registrando a los niños en sus aulas virtuales y compartiendo con amigos y parientes, a través de una llamada de Face Time. Todo eso puede provocar, la fatiga por zoom.

 La fatiga de zoom es la sensación de cansancio, ansiedad o preocupación por las distintas videoconferencias a través de esa plataforma y de otras como: Google Hangouts, Skype y FaceTime.

 El término Fatiga de zoom fue acuñado por el doctor Paul Penn, de la Facultad de Psicología de la Universidad de East London, en su libro La psicología del estudio efectivo. Según él, en la comunicación digital las señales no verbales (expresiones faciales, trayectoria de mirada, gestos) a menudo están ausentes o distorsionados. En términos de videochat en línea, el lapso de tiempo, baja resolución, ángulos de la cámara, la iluminación dudosa, los problemas técnicos hacen esas señales más difíciles de percibir y responder adecuadamente, eso hace sentir mal y potencia la sensación de aislamiento.

 Según Andrew Franklin, profesor adjunto de ciberpsicología en la Universidad Estatal de Norfolk, en Virginia, la gente podría sorprenderse por lo difíciles que le resultan las videollamadas, ya que este soporte aparece confinado pulcramente en una pantalla pequeña y presenta pocas distracciones obvias, pero si la calidad del video es mala, eso frustra deducir a través de las expresiones faciales, lo que puede ser agotador. Y mientras más personas participan, peor.

 Suzanne Degges-White, de la Universidad del Norte de Illinois, expresa que cuando estamos en tantas videollamadas durante el día, estamos encadenados a una pantalla, dice que psicológicamente es desagradable tener la percepción de tener que aparecer de nuevo. Aunque realmente no estamos apareciendo. Vemos a nuestros interlocutores, ellos nos ven también, eso produce sentimientos de inseguridad e incomodidad, pensando si nos vemos bien durante toda la llamada. 

Las videollamadas parecen una solución elegante para el teletrabajo, para compartir con familia y para sentirnos sociables, pero desgastan la psique de formas complejas.


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