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Estrés Psicosocial en tiempo del Covid-19


  • Luis A. Beard | 11-05-2020

La crisis  provocada por el nuevo  virus Covid-19 ha sumado al mundo entero en la incertidumbre y cada grupo social responde ante el avance de esta pandemia de forma distinta. Las contantes e interminables noticias sobra la pandemia parecen interminables y esto innegablemente afecta la salud mental de los grupos más vulnerables. 

Todos tenemos preocupaciones y temores, sin importar que seamos ricos o pobres, con alto nivel educativo o sin él. Freud señaló en su momento, que la ansiedad puede ser adaptativa si la aflicción que acompaña esta, motiva a las personas a aprender nuevas formas de enfrentar los retos de la vida. Lo cierto es que,  sea adaptativa o no adaptativa, la aflicción puede llegar a ser muy intensa. 

Con mucha frecuencia, una persona ansiosa que continuamente espera que ocurra lo peor es incapaz de disfrutar su vida personal: familiar, laboral e incluso matrimonial. Una persona ansiosa se exime de experimentar los aspectos positivos de su vida. 

La angustia o ansiedad es una respuesta emocional, lógica del organismo, cuando se enfrenta a lo desconocido y no estructurado; la misma es considerada necesaria mientras no provoque una desorganización del organismo.

 Cuando escuchamos hablar sobre el Covid-19,  experimentamos un sentimiento de miedo y aprensión difuso y muy desagradable. Una persona ansiosa se preocupa más por los peligros desconocidos. Como respuesta global del organismo, la ansiedad o angustia tiene una correlación fisiológica, de manera particular, en relación al sistema nervioso autónomo, lo que se puede traducir en tensión, aprensión, temor y excitabilidad neuromuscular.

La persona ansiosa, además, muestra  síntomas como ritmo cardiaco acelerado, respiración entrecortada, diarrea, pérdida del apetito, sudoración, insomnio, micción frecuente, entre otros.  

El avance exponencial del Covid-19 es para casi todas las sociedades una especie de suceso vital, una aproximación teórica desarrollada por Thomas Holmes en las décadas del veinte y el treinta, pero las ideas precursoras corresponden a  H. Wolff y A. Meyer. Meyer estaba interesado en la interrelación de la psicología, la biología y la sociología, en relación a los procesos salud y enfermedad. Estas situaciones vitales eran experiencias  de la persona, relativa a su estilo de vida.  Como esto opera de manera distinta en cada persona, pero en gran medida sirve para conocer el contexto psicosocial  en que aparece la enfermedad. 

Los sucesos vitales, como ha llegado a ser el virus Covid-19, es un acontecimiento que implica cambio en las actividades usuales de los individuos que lo experimentan, para unas personas esta pandemia puede ser extraordinaria y extremadamente traumática, pero para otros puede ser un evento más o menos normativo. Independientemente de esto, el  miedo a que todo se salga de control y a ser incapaz de tolerar la incertidumbre son las características de esta pandemia. 

El Covid-19 es un desafío en este momento, más que preocuparnos por lo desconocido, debemos ocuparnos de lo que conocemos sobre el virus. En la medida en que aprendamos estrategias de afrontamiento, el inevitable estrés resultante  asociado con el virus, podrá ser agudo o crónico, positivo o negativo. Ahora mismo estamos en la fase de estrés agudo, el cual tienen un gran impacto a nivel físico y emocional a corto plazo, ya que el Covid-19 es un suceso intenso y extraordinario. 

El estrés crónico es menos intenso pero se perpetúa en el tiempo, ya que el individuo va adicionando   los pequeños estresores de su vida cotidiana, minando la capacidad adaptativa del cuerpo y su capacidad de responder a los mismos. 

El estrés también se clasifica, por su efecto sobre el organismo,  en positivo y negativo,  es positivo (Euestrés)  cuando el proceso  le permite a la persona adaptarse ante las distintas demandas; cuando esta aprende a superar con éxito los retos que surgen en los distintos ámbitos de su vida. 

Cuando las demandas del medio sobrepasan los recursos de la persona para hacer frente, aparece de manera triunfal, el estrés negativo (Distrés), cuando la respuesta es muy frecuente, intensa y duradera. 

Cuando hablamos de personas enfermas, que demanda asistencia de un profesional, que por mandato ético, social, institucional o legal, está obligado a brindar ese servicio, pensamos en determinados grupos sociales: el personal de enfermería, epidemiólogo, intensivista, psicólogo, etc.; los cuales se ven impactado por el  mismo fenómeno de la enfermedad, y muchas veces corren mayores riesgos. De estos grupos, el personal de enfermería, es tal vez el más susceptible de padecer altos niveles de estrés; es quien tiene mayor implicación psicológica y emocional con el paciente, es algo inherente a su trabajo cotidiano. Es quien más impotencia genera cuando un apaciente no mejora su condición clínica; es quien lidia con la carencia de recursos para su trabajo; quien enfrenta las exigencias inmediatas de familiares  disconformes con el servicio que recibe su familiar….     

Entonces, este personal y los demás que intervienen en el manejo del paciente, deben contar con mecanismos de afrontamiento relacionado con la solución de problemas y restructuración cognitiva, con el fin de que puedan realizar su trabajo de la mejor manera posible con los exiguos recursos que reciben por el  mismo. Pero el personal mismo debe aprender a utilizar las estrategias de afrontamiento dispuestas, centradas en las emociones, como es el autocontrol, el distanciamiento, la revaluación positiva, y el escape/evitación. 

En conclusión, todos estamos estresados por el virus Covid-19, bien sea por nosotros mismos o por los que forman parte de nuestro entorno laboral, social, familiar o amical. La ayuda nuestra para que estos sigan haciendo mejor trabajo debe venir desde diferentes posiciones: 

- Reconociendo y admitiendo la incertidumbre que nos viene a la cabeza; no podemos ni debemos negarla, está ahí para enfrentarla. 

- Realiza pautas (emocionales, verbales, conductuales o decisionales) antes de actuar.

- No creas todo lo que tu mete te lleva a pensar; los pensamientos es solo eso.

- Los pensamientos se irán, por sí solo, pero si puedes ayudarlo a marcharse mejor. 

- No pierda el contacto con la naturaleza, no te encierre, sin importar el lugar del encierro; aunque te debes quedar en casa, hay cosas nuevas que hacer: leer, ejercitarte, oír una buena música y hablar con los tuyos……. 

- No nos saturemos de informaciones ambivalentes y poco creíbles, como en todos los escenarios,  hay personas que quieren sobresalir, elaborando teorías sin sentido sobre lo que ha ocurrido. Utiliza fuentes fiables: OMS, OPS, etc. 

- Si es como dicen, que el Covid-19 llegó para quedarse, porque se convertirá en endémico, entonces debemos admitir, que nuestra vida tiene que cambiar, que no volverá a ser igual, pues hasta la forma de velar y despedir a nuestros muertos ha cambiado. 

- Piensa que el mundo seguirá su curso, con o sin nosotros, pero es mejor que sigamos siendo parte del  mismo. 


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