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Ingrid González de Rodríguez

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Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Ernesto Sábato y su obra literaria


Una parábola sobre la existencia humana


  • Ingrid González de Rodríguez | 16-01-2019

Ernesto Sábato, escritor argentino, nació en Rojas, Buenos Aires, en 1911.
Falleció en Santos Lugares en 2011, a los 99 años.  Físico notable, hizo su doctorado en ciencias en la Universidad de la Plata en su natal Argentina en 1938, desde donde partió a París. Allí trabajó en radiaciones atómicas en el laboratorio Curie, y en el MIT (Massachusetts Institute of Tecnology), pero desilusionado con las ciencias, las abandonó como carrera en 1945, para dedicarse exclusivamente a la literatura, el arte de la palabra, dónde dejó sentir su amplísima cultura, constituyéndose en uno de los representantes más notables de la novela intelectualista. La razón que más tarde dio como escritor, en referencia a su alejamiento de las ciencias puras, fue de que estas no habían sido capaces de aliviar la angustia humana ante la inminencia de la muerte.

Perteneciente a la generación intermedia o del cuarenta, al autor de “El Túnel”, nunca le interesó hacer una literatura de estilo costumbrista ni nacionalista, sino universal, dentro de la corriente intelectualista y experimental europea, que lleva al campo narrativo aspectos del pensamiento del autor. Su narrativa se mueve en un plano metafísico que apunta a los dolorosos y complejos dilemas de la condición humana: soledad, muerte, sentido o sinsentido de la existencia, inmanencia o trascendencia, presencia o ausencia de Dios. Son los temas en que se encarnan los personajes de las tres novelas clave de Sábato.

El Túnel, 1948; Sobre Héroes y Tumbas 1961; y Abaddón el Exterminador, 1974. Constituyen una trilogía emblematica entre las novelas más famosas de la literatura latinoamericana. Son tres ángulos distintos para la indagación del hombre y su identidad en las deshumanizadas sociedades posmodernas del siglo XX y XXI. Los personajes de esas novelas son seres que viven en el aislamiento y la soledad, y en medio del avatar cotidiano enfrentan la angustia: para Sábato la literatura es una búsqueda personal, espiritual e interna, que puede lograr cambios, esta es otra de las razones que aduce de su abandono de las ciencias, convencido de la mayor utilidad de la literatura para el mejoramiento del mundo y de las personas.

En el deslizante y veloz proceso de la alteración de las vivencias del hombre contemporáneo, marcadas por el mecanicismo, el instrumentalismo y el cientificisimo, que llevan a la deshumanización, la creación literaria es un medio para humanizar y sensibilizar. Por estas líneas desarrolla Sábato su original personalidad literaria. En una confluencia particular entre el artista y el intelectual, que pone al descubierto la crisis del hombre, marcada por las características paradójicas de la condición humana. La fidelidad a una temática narrativa que apunta a una metafísica de la existencia, se observa con claridad en

EL TÚNEL

El tono de la novela “El Túnel”, fluye en medio de una inquietante reflexión sobre la incomunicación, que va con el de las obras maestras de la literatura existencialista, por lo cual fue uno de los relatos hispanoamericanos del siglo XX, con notable trascendencia internacional.

Al leerlo nos envuelve su ritmo fuertemente poético, lo jugoso de la prosa, su meditación, y una singular y sugestiva combinación de palabras, que gracias al empleo de imágenes problemáticas y descriptivas, logra transmitir la desesperada angustia del hombre, inmerso en una crisis producto del cambio del mundo actual. Dicho cambio es el resultado de los adelantos sociales de la modernidad y la Ilustración, la exaltación de la razón, la ciencia, la máquina y el dinero, donde el desarrollo científico y tecnológico se ha convertido en un arma de doble filo.

Frente a un mundo en crisis, ante una sociedad masificada, deshumanizada y absurda, el personaje principal, Juan Pablo Castel encarna al existencialista que se rebela y defiende a toda costa su singularidad y su individualidad. Subrayando con su actuación el estado patológico y enfermizo que le produce la incomunicación con María Iribarne su amante, Castel encarna a un inadaptado social, a un enfermo solitario que vive amargado de espaldas a los demás en una afanosa búsqueda de sí mismo (capítulos I y II). El capítulo III devela el origen de la controversial historia de amor, la atmósfera en que Castel vio a María por primera vez, y su reacción ante la ventana de un cuadro, el simbolismo de esta relación marcada por el encuentro y el desencuentro.  El núcleo temático de la obsesión sabatiana en la novella “El Túnel” es, la posibilidad de comunicación por medio del arte.

ABADDÓN

La novela  “Abaddón el Exterminador”, es un análisis de los problemas universales y argentinos, típicos del mundo posmoderno. La indagación de la condición humana, es el planteamiento básico de esta  obra de Sábato. El hombre contemporáneo como testigo impotente de las leyes deterministas de la sociedad de consumo que le ha tocado vivir. Vive la angustia de un pragmatismo que hace posible la existencia vivida en la alienación, y el temor de sentirse víctima de un cataclismo aniquilador, propiciado por el acelerado armamentismo y las tensiones absurdas entre las grandes potencias, enfrentadas por intereses económicos, o hegemonías territoriales, son la nota temática en que se centra esta novela.

En “Abaddón el Exterminador” se destaca la técnica magistral de Sábato, que consiste en insertar en los personajes, y en él mismo como personaje, sus ideas sobre filosofía, política, arte y literatura. Con ello el autor reivindica para la novela total, la única posibilidad de síntesis en un mundo escindido por una civilización racionalista, tecnocrática e instrumentalista, que antepone la ley del consumo y la producción, al ser humano como sujeto de su realidad.

En la lectura de las tres novelas capitales de E.S. (El Túnel; Sobre Héroes y Tumbas; y Abaddon) puede comprobarse la forma en que el diálogo viene a ser el molde más utilizado para la materialización del discurso, ya sea por medio del personaje que encarna un fingido periodista, algún otro personaje de la novela, o el alter ego Bruno, espejo reflector o conciencia dialogante.

Con el magistral dominio del estilo que le caracteriza, el escritor se presenta como uno de los autores contemporáneos más comprometidos en la promoción de una ética humanística. Ante las pasmosas y contradictorias posibilidades de la ciencia y la técnica, por un lado orientadas hacia el bien (medicina y comunicaciones) y por otro, a la guerra, el armamentismo y la indiscriminada explotación de los recursos naturales del planeta, se abre una inquietante incógnita, en cuanto la prevalencia y protección de la vida y el medio ambiente.

Ernesto Sábato es el intérprete de los temores y angustias del hombre contemporáneo, al cual sólo le queda la lejana esperanza de un mundo mejor y más humano.

ingridderodriguez@hotmail.com


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