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Ingrid González de Rodríguez

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Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@hotmail.com

El contenido de la cultura


  • Ingrid González de Rodríguez | 30-11-2020

El significado amplio de la cultura se expresa en múltiples dimensiones. Más allá de las singularidades culturales, todos los seres humanos coinciden en la realización de una cultura universal, en la cual, comparten valores, esperanzas comunes, recuerdos, aspiraciones, y valores absolutos pues bien ha comprobado la antropología que el progreso cultural sitúa al ser humano ante la cuestión de las causas últimas, la vida y la muerte, sea cual fuere su fe religiosa.   

“La persona no agota toda su actividad en las funciones animales propias de su especie el mamífero humano transforma la naturaleza y se transforma a sí mismo mediante el trabajo y la cultura (…) La cultura humana es un proceso racional y libre de todos los individuos que exige a veces elegir en función de valores. El hombre es creador de cultura porque es sujeto consciente y libre que coopera con otros en elaborar un modelo de hombre, unos valores e incluso una concepción global del mundo”.

La cultura afecta los valores más universales del ser humano. “Y aunque cada sociedad posee unos modos distintos de entender la vida, unas técnicas para dominar la naturaleza, unas normas o pautas de conducta propias y unos símbolos significantes particulares que constituyen su cultura, no obstante, ciertos rasgos culturales son universales y compartidos por todos los humanos en todas las culturas. De ahí que, desde la perspectiva antropológica la cultura, no es un atributo específico de cada individuo en su unicidad sino de los individuos en cuanto miembros de un grupo. La cultura se transmite en sociedad y unifica a las personas al dotarlas de experiencias comunes”.    

La cultura es inherente al género humano pues es el resultado de los conocimientos y creaciones que ha ido acumulando a través del tiempo y que diferencian a cada grupo de acuerdo a sus diversas etapas históricas y su ubicación geográfica. 

El destacado historiador mexicano Carlos Alvear Acevedo, detalla en su obra "Manual de historia de la cultura", la evolución del concepto de cultura, hoy día una noción central en las ciencias humanas: "En el lenguaje común la palabra cultura es antigua. En un principio, la palabra cultura – equivalente de cultivo – se refería a las actividades del campo, al trabajo de la tierra para obtener los frutos deseados, y esto es aplicable porque un campo en cultivo es distinto, en su apariencia y en sus resultados, a un campo abandonado. Tal concepto del vocablo cultura, basado en la explotación del suelo – cultura, agricultura -, se transformó, en el correr del tiempo, y se aplicó a las obras producidas por el hombre en general, especialmente en lo tocante a las cosas del espíritu. Fue en el siglo XVII, según parece cuando comenzó a emplearse en Europa esta acepción distinta de la palabra cultura. Un hombre culto ha resultado ser, desde entonces, una persona de conocimientos, dedicada al estudio, al saber, al cultivo de su inteligencia (…). El concepto de cultura como tarea individual, debe, sin embargo, completarse con una acepción más amplia que abarque a la especie humana en su conjunto, y con tal motivo puede hablarse de cultura como la suma de las creaciones humanas acumuladas en el transcurso de los años. Al mirar los hechos conforme a este punto de vista colectivo, encontramos que esas creaciones han tenido características especiales según los distintos grupos, según los distintos países, según los distintos continentes. Por ello, aún cuando es verdad que todos los hombres pertenecemos a la misma especie, y somos esencialmente iguales, no es menos cierto que nos hemos diferenciado por la forma y fisonomía de la cultura en cada parte y en cada época. En tal virtud, ha llegado a hablarse de una cultura americana, de una cultura europea, o de una cultura asiática, así como más concretamente, han podido distinguirse culturas de carácter específico, como la cultura francesa, la cultura maya, o la cultura china. Todo lo cual no impide que se pueda reconocer que, a medida que los humanos nos comunicamos e interrelacionamos más, la cultura se universaliza también. Por lo demás, si desde las etapas más remotas de la prehistoria todos los humanos han aplicado su inteligencia a adquirir conocimientos- por muy rudimentarios que ellos hayan sido o sean-  a la lucha por la existencia y el desarrollo de su espíritu a fin de sobrevivir, puede decirse que todos los individuos, sin distinción, han gozado de los bienes de la cultura – lo mismo el cazador que usaba un cuchillo o un hacha, que el científico que coopera a la desintegración nuclear, como puede decirse que todos los pueblos han tenido, asimismo, una cultura, por primitiva que sea o haya sido. Algunos pueblos han forjado mayores bienes de cultura que otros, desde luego, pero ninguno ha estado ausente en esta tarea de transformación y creación a lo largo de las edades de la historia".

La cultura tiene dos acepciones fundamentales: una amplia genérica (histórica- antropológica) que se refiere a toda la obra de los humanos capaz de convertirse en un bien de la vida, y otra más restringida, la tocante al conjunto de las producciones más elevadas del espíritu humano, se restringe el concepto, al campo de las bellas letras, las bellas artes, la filosofía, o la literatura.   

Lo cierto es que, el término humanidad adquiere significado cuando a pesar de todas las diferencias y contrastes que existen entre sus varias formas, estas coinciden en un ámbito común: las tradiciones, el lenguaje, el arte, las ciencias, es decir, el contenido de la cultura. 

 ingridderodriguez@hotmail.com


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