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Ingrid González de Rodríguez

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Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

El concepto de arte en el contexto contemporáneo


  • Ingrid González de Rodríguez | 17-02-2020

No es fácil establecer con criterio unívoco qué se entiende por arte. La misma naturaleza maravillosa y proteica del arte se resiste a categorizaciones de validez general, y su misma definición, como ya sabemos, ha cambiado con frecuencia desde que el primer artista realizó aquellas paradigmáticas pinturas primigenias en las paredes de las cuevas hace aproximadamente 40 mil años. 

Hacer arte implica creatividad e imaginación. El artista puede representar el mundo tal como se percibe con los sentidos o presentarlo de manera abstracta o simbólica. Lo cierto es, que ambas posibilidades de representación llevan consigo la meta del arte, que es la interpretación de la vida en toda su plenitud, finalidad que concretiza en su objetivo, al crear cosas tangibles o intangibles con intencionalidad estética por medio de palabras, formas, colores y sonidos. Verdad es que el arte también cumple de manera subliminal otros fines, ya sean religiosos, políticos, docentes, morales, o ideológicos, pero todos ellos, encomiables o no, son aleatorios a su finalidad primordial, la estética. Más allá de estas observaciones, no es fácil definir el arte pues nos encontramos con diferentes concepciones que se han dado en la historia, y el concepto ha cambiado en distintas épocas y girado en torno a múltiples enfoques. Estamos frente a una evidencia, pocas actividades humanas se hallan sujetas a tantas y tan diversas interpretaciones como el arte. 

 Las definiciones abarcan todo el espectro del género humano y son innumerables. 

No obstante el lenguaje del arte es universal. Lo que nunca ha cambiado es un hecho comprobado por la verificación de la antropología científica. “Que si bien el concepto de arte no es universal, lo que si es universal, en un sentido antropológico, es la dimensión estética”. En todas las culturas encontraremos diferentes prácticas de representación que utilizan soportes variados: sonidos, palabras, e imágenes visuales”.  

“En la antigüedad, el arte consistía en mimesis o copia de la naturaleza. Platón ve en el arte copia de copias, pues la naturaleza (en su sistema filosófico o idealismo) es también copia de la verdadera realidad, que es  el mundo de las ideas. Aristóteles lo ve como mimesis y catarsis. En la Edad Media el arte cumple una función religiosa y sus postulados proceden de una verdad revelada que el ser humano adopta mediante un acto de fe. En cambio, con la modernidad el arte inicia su camino hacia la autonomía. El artista plasma en su obra una forma particular de ver e interpretar la realidad. La obra de arte pasa a ser una organización de la materia que, sin necesidad de referirse a algo externo a ella, puede proporcionar significados. En la actualidad la idea del arte no depende exclusivamente de que el objeto sea considerado bello. La obra de arte es una unidad de sentido que se desarrolla en un contexto histórico y social”. 

Aunque la  finalidad última de la obra de arte es estética, otros elementos intervienen su creación, en cuanto, el artista consciente o inconcientemente traduce en la obra sus circunstancias vitales, su ámbito individual y social, los acontecimientos, ideales y valores,  las figuras precisas de su tiempo, el modo de vida, la ideología, la cosmovisión de su época.  

“El arte actual, en tanto signo de la trascendencia en un mundo en el que nada perdura; en tanto signo de profundidad de la reflexión en tiempos de banalización de todo lo que existe, se sigue presentando en su eterna dimensión simbólica: como una nueva forma de resistencia crítica y poética, a contrapelo de los conformismos y fundamentalismos. Los artistas siguen diciendo hoy, lo que tienen que decir, y al hacerlo marcan su zona de pertenencia. ¿Será acaso que a una menor capacidad de pensamiento generalizado, se de una mayor necesidad del arte para mostrar esto y mucho más con la mayor lucidez? ¿Será por esto que el arte está cada vez más vivo? y su poder de seguir levantando polémica es uno de los signos más elocuentes de su vitalidad, aunque para algunos sea sólo el signo de un peligro. ¿Acaso el arte, con su poder desestabilizador, pueda contagiar en alguna medida, al pensamiento aletargado en una confortable banalidad, del mundo posmoderno? Se puede constatar que la disolución de los límites del arte actual, de ninguna manera ha disuelto su energía, por el contrario, en tiempos en que los valores tienden a bajar de la cúspide en que se encontraban para disolverse en el más prosaico nivel, el arte parece tener más y más cosas que decir”. 

“En el siglo XX las transformaciones del mundo se fueron desarrollando con una aceleración vertiginosa. La ruptura con el paradigma anterior, comprobable en todas las épocas, aparece en la nuestra mucho más acentuada. La cultura y el arte reflejan necesariamente el carácter convulsivo de nuestro tiempo. Es inevitable hablar de crisis y cambio y de profunda renovación cultural y artística. Durante siglos la preocupación del artista fue la representación de la naturaleza. Pero el artista contemporáneo ha dejado de ser “representador”,  para pasar a ser “interpretador”. Reinterpreta la realidad en su obra, proyecta en ella sus preocupaciones intelectuales y las impregna de subjetivismo. También la arquitectura experimentó una transformación a lo largo del siglo XX. Esta transformación se ha debido, fundamentalmente, a la utilización de nuevos materiales, a las nuevas necesidades colectivas y a la labor de muchos arquitectos innovadores que han revolucionado los conceptos de vivienda y urbanismo, etc. En adición, en el XX aparece el cine como un nuevo arte que llega al gran público y que, además de perfeccionar sus formas propias de expresión, asume las corrientes literarias y artísticas emblemáticas de la época”. 

Los nuevos caminos del arte en el siglo XX son el signo de una gran cambio de paradigmas y de la necesidad de un arte nuevo. Desplazada la actividad artística por los nuevos planteamientos filosóficos, científicos y técnicos, y el nuevo ambiente humano del mundo contemporáneo, el marco de las etéticas en uso resultaron insuficientes para explicar el fenómeno estético. Álvarez, Gutierrez, Redondo, Sánchez, y García- Sauco (1994) Expican:  “La escultura y la pintura crean formas que no existen en la naturaleza. La música utiliza nuevas consonancias por medio de la tecnología y los nuevos instrumentos electrónicos. Nacen el cine y la fotografía, artes que se expresan por medio de imágenes. Existe una figura en la que se resumen todas las innovaciones: Picasso. Es un arte roto, que expresa ámbitos distintos de la realidad y la condición humana, expresa elocuentemente la crisis del hombre y de la cultura del siglo XX. El ritmo rápido de la civilización de la ciencia y de la técnica alcanza también al arte, y así en la pintura a la importancia del color en el fauvismo (Matisse), ha seguido la obsesión geométrica del cubismo (Braque, Picasso), el vértigo de la velocidad de los temas futuristas (Boccioni, Severini), la hondura psíquica del expresionismo (Kandinsky), el mundo de los sueños del surrealismo (Chagall), hasta desembocar en el arte abstracto, que ya ha sido rebasado por los artistas para iniciar nuevos caminos.  El artista refleja, incluso a pesar suyo, los valores de una época. Los progresos de la ciencia, la crisis de la cultura, el cambio contundente de paradigmas, se reflejan en el arte contemporáneo. Un avance técnico, la fotografía, obliga a pintores y escultores a la representación de ámbitos no visuales de la realidad. La fotografía supera en la reproducción fiel de la imagen a la paleta del pintor, la supera en perspectiva (fotografía aérea) y en la captación de detalles (ampliaciones). Por otra parte, el microscopio y la fotografía microscópica han revelado a la pupila humana nuevas imágenes y estructuras de lo real. Pero más que la cámara de los fotógrafos, es sobre todo la nueva concepción de la naturaleza y el hombre lo que ha abierto nuevos caminos al arte. La pintura tradicional pintaba la naturaleza tal y como la veía. El pintor de hoy sabe que la naturaleza no es sólo como la vemos. Nosotros vemos el carbón o el petróleo, pero no percibimos la energía que pueden liberar, o sus partículas estructurales (…) También ha cambiado la concepción del hombre.  

Las nuevas teorías que operan en todos los campos del conocimiento, ciencias sociales,  ciencias naturales, medicina, biología, sicología, y el arte conciben al ser humano como un ser  integral, mucho más complejo de lo que se pensaba en el pasado, respondiendo creativamente al vasto y multiforme mundo que le rodea. 

ingridderodriguez@hotmail.com


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