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¿Cómo afrontar el estrés o ansiedad que genera la crisis sanitaria del Covid-19?


  • Luis A. Beard | 24-05-2020

Casi todos los medios de prensa tienen cobertura casi ininterrumpida sobre la evolución del Covid-19, por lo que este tema ocupa gran parte de nuestro pensamiento en las últimas semanas. Las reacciones emocionales que experimentamos ante algo tan extremo e inusual es algo normal. El cerebro es el órgano central de las funciones humanas, regula la mayoría de funciones del cuerpo y la mente; esto abarca desde funciones vitales como la regulación cardiaca, hasta funciones básicas como dormir, comer o tener sexo, u otras más complejas como pensar, memorizar, enfrentar y resolver problemas o hablar. 

El cerebro es un buscador constante de peligro o amenazas; cuando el cerebro detecta una situación potencialmente amenazante para nosotros, ya sea en el plano físico, cognitivo o psicológico, genera la energía necesaria que nos prepara para la acción; la acción puede ser de huida o enfrentamiento. 

A esta acción del organismo se le denomina estrés, el cual forma parte de la vida de todas las personas; todos experimentamos estrés cuando llenamos un examen, vamos al médico o tomamos un avión, y nos sentimos orgullosos de la vida cuando superamos ese acontecimiento. El estrés cumple una importante función adaptativa para el organismo, sin estrés no podríamos funcionar adecuadamente ante las contingencias de la vida ordinaria.  No obstante, este estrés, en determinadas personas y circunstancias puede llegar a desbordar la capacidad operativa del sujeto y generar gran cantidad de malestar en la esfera biopsicosocial de la persona. 

Probablemente, una de las palabras más mal  comprendida, es precisamente el estrés, por lo que en torno a ella existe una serie de mitos o distorsiones cognitivas. Se piensa que sólo los adultos experimentan estrés  o los ejecutivos de una gran empresa  o porque no podemos alcanzar un objetivo.      

A cada persona les estresan situaciones distintas; lo que para mí supone un nivel elevado de estrés puede no serlo para ti. Lo cierto es  que las vidas ocupadas y sobrecargadas de compromisos son quienes más estrés generan, también el desempleo, la falta de oportunidades para desarrollar nuevos negocios, el desempeño de la economía local, en tales circunstancias, las personas pueden ser invadidas  por la ira, depresión o tomar decisiones lesivas directa o indirectamente. Al  final todos los individuos tenemos la oportunidad de estresarnos, aunque va a depender de la capacidad de resiliencia que tenga cada quien para enfrentar situaciones  de vulnerabilidad.    

De este modo, dos individuos con experiencias personal y cultural diferentes, pueden captar, a nivel sensorial una misma situación pero llegan a concederles significados distintos y emitir diferentes conductas. Sin embargo, desde el punto de vista de la psicología, se destacan cuatro características que hacen que una situación sea potencialmente estresante, cuantas más características tenga una situación, más estresante será: 

1- Requiere que la situación que enfrentemos sea novedosa y no estructurada, que no la conozcamos.  Siempre que nos enfrentamos a lo desconocido experimentamos algún nivel de estrés.   

2- Que el suceso sea imprevisible e incontrolable, que no forme parte de la experiencia humana habitual.

3- Que se carezca de respuestas psicológicas adecuadas para enfrentar lo desconocido e inhabitual, lo que explica el impacto psicológico de este tipo de suceso. 

4- Que sea una situación en la que no tengamos capacidad de control, lo que quiebra el sentimiento de seguridad de la persona y los demás seres humanos; se pierde la confianza básica; es una fuente generadora de estrés. 

5- Que sea una situación imprevisible; este es uno de los principales generadores de las crisis emocionales. 

6- Que implique una amenaza para el individuo que la enfrente, ya sea en la esfera física o psicológica. 

Es precisamente todo lo que implica la emergencia sanitaria actual y la situación de confinamiento, esta convive con las  seis características, lo que provoca que el Covid-19 sea una situación potencialmente estresante para la mayoría de personas. 

Qué podemos hacer cuando nos percatamos que tenemos un nivel elevado de ansiedad o estrés?  

- Lo primero es reconocer la situación que nos esta pasado, por qué nos está pasando, y a partir de ahí generar un plan de intervención personal que puede incluir distintas acciones según las competencias del individuo.  

- Debemos confiar en nuestra capacidad adaptativa, para muchas personas, no es la primera crisis sanitaria que enfrenta, y probablemente no será la última. Es de aceptar que el Coronavirus ha causado un gran impacto emocional, probablemente nadie esperaba que este virus se iba a manifestar como lo ha hecho. Lo hemos vivido como algo nuevo, con las implicaciones psicológicas que esto genera, tales como incertidumbre, temor, amenaza y hasta estigmatízante. 

- Nos ha obligado hacer grandes cambios, de manera especial, por el confinamiento, uso de mascarilla, distanciamiento social, etc.  Pero al mismo tiempo debe ser  visto como algo pasajero.

- El Covid-19 no solo tiene implicaciones negativas, como es la fatiga y angustia; también   nos ha  obligado a sacar recursos que no sabíamos tener para poder adaptarnos a las demandas que implica. Muchas gentes se han vuelto emprendedoras, por ejemplo, fabricando cubre bocas. 

- Lo más importante puede ser mantener una actitud positiva,   cuidar nuestro estado de ánimo, mientras mejor estemos emocionalmente, mejor será la capacidad de respuesta de nuestro organismo cuando nos afecte directa o indirectamente el virus. 

- Debemos adquirir la sensación de control de nuestra vida mientras dure el confinamiento; no podemos controlar la expansión del virus ni las acciones sanitarias del Estado, pero con nuestra actitud, sí podemos contribuir a reducir  la difusión  de la pandemia.  

- El control sobre nuestro día a día no lo debemos perder, a fin de cuenta, somos nosotros que decidimos qué leemos, qué música escuchamos, con quién y qué hablamos; si decidimos o no oír o leer noticias, y a través de cual medio lo hacemos;  el confinamiento nos da la oportunidad de decidir, cuántas horas vamos a dormir o descansar, qué tipo de entretenimiento vamos a emplear o el tipo de  actividades  que  vamos a realizar con nuestros hijos o pareja. 

Si nos autocuidamos, el sentimiento de amenazas que experimentamos puede ser neutralizado o disminuido, en gran medida.  El cuidado debe ser a nivel físico y psicológico. El confinamiento no debe ser interpretado como un castigo del gobierno que ha limitado nuestra  libertad de desplazamiento, debemos verlo como una medida de protección  del Estado  hacia  nosotros. 

Mientras más saludable sea el confinamiento, menos secuelas psicológicas dejará. A fin de cuenta, nuestros antepasados vivieron situaciones muy adversas y sobrevivieron; somos una máquina de adaptación, de lo contrario no estaríamos aquí.  Todo depende  de los secretos para vivir con menos ansiedad.   


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