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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Bellos lugares del mundo: Estambul


  • Ingrid González de Rodríguez | 30-01-2019

Ubicado en la península de los Balcanes al sureste de Europa, Grecia es un país geográficamente muy fragmentado. El mundo griego ocupa diferentes zonas, y aunque siempre se habla de “Grecia”, habría que hablar de las Grecias, por su distribución en distintas áreas y  porciones terrestres.

Al Norte la Penísula de la Calciria se sumerge tripartita en el mar. Al Sur, separadamente del resto del país por el Golfo de Corinto está la Región del Peloponeso. Por otra parte, la Costa de Asia Menor -hoy Turquía- en la antigüedad era un territorio griego, denominado Jonia, y ha tuvo gran importancia en el desarrollo de la civilizació griega. En adición está la Grecia insular diseminada en el mar, con grandes islas como Creta, Rhodas, Chios, Míkonos y Chipre, y un grupo de pequeñas islas, las Cícladas y las Espóradas, conforman un enorme archipiélago de seis mil islas que exhibe grandes bellezas naturales e impresionantes paisajes marítimos. Los antiguos griegos se extendieron desde su montañosa y rocosa tierra natal en el extremo de la Penísula de los Balcanes hasta las costas Mediterráneas y todo el Mar Negro.

Desde la antigüedad el área del Mediterráneo Oriental  ha sido un punto importante de contacto entre Oriente y Occidente. De ahí, que toda  la zona del Egeo es de gran interés histórico, cultural, antropológico y arqueológico para el mundo. Fue precisamente en toda esta zona donde los antiguos griegos dejaron su huella, la de un pueblo extraordinario que realizó valiosos aportes al mundo occidental, en política, filosofía, literatura, teatro, arte, filosofía, ciencias, medicina, arquitectura, y atletismo. La civilización griega es admirable. El genio griego palpable en las contribuciones antes mencionadas siempre atrajo mi atención desde la época en que estudiaba historia en la escuela y la universidad. Las ansias de conocer “in situ”la historia intelectual y la esencia espiritual del mundo helénico, así como el aroma, los colores y sabores de Grecia, me llevaron a emprender un viaje maravilloso e inolvidable que permanece en mi memoria, y se inició en Estambul, la ciudad que conjunta los continentes europeos y asiáticos asumiendo el rol de ciudad intercultural, puente natural cuya importancia va más allá de su glorioso pasado, en proyección presente y hacia el futuro como nación líder en cultura, educación, ciencia y tecnología.  

El periplo del viaje que les comento data del año 2010. Se inició cuando tomé   un vuelo desde el aeropuerto Las Américas de la ciudad de  Santo Domingo, República Dominicana, al aeropuerto Charles De Gaulle, en París, Francia. Desde ahí me dirijo a la capital de Turquía, Estambul, la antigua Constantinopla o Bizancio. Convencida del ambiente mágico que me iba a rodear al llegar a Estambul, la realidad supera mi imaginación. Como en un sueño de “Las Mil y Una Noches” me transporto a la ciudad construida entre dos continentes y dos culturas. Me maravilla pensar que tengo un pie en Asia y otro en Europa, al pisar el suelo de la urbe, en medio del continente europeo y el asiático. Observo a mi derecha el código postal europeo, y a la izquierda el asiático. Es el punto de inflexión de dos grandes civilizaciones mundiales. Su punto de convergencia geográfica se da en la confluencia de tres impresionantes extensiones de agua: el Bósforo, el Mar de Mármara y el Mar negro.

En el trayecto del aeropuerto Ataturk al centro de Constantinopla la ciudad me revela su esencia. Observo la majestuosidad de su arquitectura deslumbrante, las doradas cúpulas de las mezquitas y los palacios de estilística árabe y Bizantina, donde sobresale imponente la Catedral de Santa Sofía, una de las obras arquitectónicas más importantes de la historia que sigue cumpliendo su misión histórica, primero como iglesia durante 916 años, luego como mezquita por 481 años más y finalmente como museo desde el año 1935.

Estambul refleja por todos lados su raigambre cosmopolita donde convive la mezcla atrayente de sus habitantes compuesta por griegos, romanos, árabes y egipcios. Una compleja superposición de muchas culturas y civilizaciones que emerge desde la Constantinopla grecorromana “capital del imperio bizantino y la mayor ciudad del mundo antiguo en el siglo VI), hasta la República Turca de los tiempos modernos, la gran urbe que es Turquía hoy, una potencia económica dinámica y progresista con doce millones de habitantes.

El modo natural de abordar esta fascinante megalópolis es a través de un paseo en barco por el Bósforo y sus aguas azul profundo, navegando en el Bósforo me detengo a pensar en la particular ubicación de la zona donde me encuentro, en el medio de Asia y Europa, en una de las ciudades más grandes de la costa del Mármara.

ingridderodriguez@hotmail.com


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