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Yanibel Cepín: “Las mujeres debemos encaminarnos a ocupar la mitad del suelo, la mitad del cielo, y la mitad del poder”

Yanibel Cepín.


  • Mariela López | 08-10-2020

El reto más importante para las mujeres de hoy es encontrar el equilibrio entre su vida personal y su vida profesional. 

Así lo planteó la abogada, especialista en Derecho Laboral, Inmobiliario y Migratorio, Yanibel Cepín, en una entrevista concedida a LA INFORMACION.

La profesional afirma que para las mujeres es importante ser buenas madres, buenas esposas, buenas hijas, buenas empresarias, buenas empleadas. 

“Sin embargo, ser buena en todo eso, y hacerlo en tacones, no es tarea fácil, requiere disciplina, organización y sobre todo, ser realistas y renunciar al ideal de perfección”, dijo.

Cepín, quien es articulista de revistas, resalta que hace apenas medio siglo, la vida de las mujeres giraba en torno al hogar, el destino de una señorita de buena familia era casarse y tener hijos, no podía aspirar a nada más. Sin embargo, cada vez son más las mujeres que deciden salir de casa a formarse, prepararse y ganarse el sustento propio y el de sus familias, movidas por metas personales y profesionales, más allá del matrimonio y los hijos. “República Dominicana es el país de América Latina con la tasa más alta de mujeres, en la  matrícula universitaria, (63,88%). En casi todos los demás países de la región, las mujeres universitarias y maestrantes superan a los hombres por más del 60%. Eso habla del gran el interés de las mujeres en capacitarse y especializarse profesionalmente, para luego insertarse al sector productivo”, indica. 

La abogada expresa, que el trabajar fuera de casa, no ha eximido a las mujeres de hacerlo también dentro de   ella. “El reto más importante que tenemos las mujeres de hoy es equilibrar las labores domésticas y de cuidado que socialmente nos han asignado, con nuestro - relativamente nuevo- rol de empresarias, ejecutivas, mujeres trabajadoras. Encontrar tiempo para todo y salir ilesas en el intento, es un verdadero desafío”, señala. 

En la entrevista destacó que aún las mujeres tienen varios desafíos pendientes, y  entre ellos citó el acceso al crédito, ya que por alguna extraña razón, las entidades crediticias entienden que el hombre va a ser más exitoso que las mujeres en los negocios, y es por eso que no se entregan los préstamos a una mujer con la misma facilidad con que se le otorga a un hombre.

También se refirió a la brecha salarial como otro gran reto.

“De acuerdo a Naciones Unidas, por término medio, las mujeres siguen ganando en todo el mundo un 23 % menos que los hombres en el mercado de trabajo por el mismo empleo, con igual o mayor cualificación profesional. Dicho de otro modo, las mujeres cobran 77 pesos por cada 100 que ganan los hombres. Así como eliminar el techo de cristal, que estanca a muchas mujeres en puestos muy por debajo de sus capacidades, por el hecho de ser mujeres. La Organización Internacional del Trabajo, OIT, comprueba que las compañías que cuentan con mujeres en cargos directivos, con poder decisorio, tienen mejores resultados financieros que aquellas que no”, dice.

De igual forma destacó como tarea pendiente que se logre la equidad en la participación política, pues aunque ha ido en aumento desde 1994 hasta la fecha, ha sido un camino muy lento. En pleno 2020, de los 32 senadores de la República, sólo 3 son mujeres. En la Cámara Baja, de 190 diputados, sólo 47 son mujeres, lo que representa apenas el 23%, en un país con más de un 50% de mujeres. “Las mujeres debemos encaminarnos a ocupar la mitad del suelo, la mitad del cielo, y la mitad del poder”.

Y como el desafío más importante de todos, citó el de acabar con la violencia de género. 

“Es intolerable que se asesine a una dominicana cada 52 horas. La violencia contra las mujeres es el abuso más generalizado de los derechos humanos y el feminicidio es su expresión más extrema. Si no se respeta el derecho a la vida, el resto de  derechos no tiene sentido”, expresa. 

Cepín consideró, que la violencia contra la mujer es política, es social, es intrafamiliar, es profesional, económica, es moral, es física, es sexual. La violencia contra las mujeres va desde el hecho de los hombres creerse con el derecho a opinar sobre nuestro cuerpo, el largo de nuestra falda, nuestro peso o la profundidad del escote, hasta el que nos paguen menos por realizar el mismo trabajo. 

Formar en valores

La abogada destaca que las mujeres somos un poco más de la mitad de la población y las que, generalmente, criamos a la otra mitad. 

Por lo que entiende que formar en valores, con justicia, igualdad y respeto a niños y niñas es clave, inculcándoles que ninguno es mejor que el otro, que somos todos igualmente valiosos y dignos de amor y valoración.

“Ya no les digamos más a nuestros niños que por ser varones pueden tener todas las novias que deseen, contrario a sus hermanas, que deben ser conservadoras y recatadas. No le digamos otra vez que por ser varones, deben cuidar y proteger a sus hermanas, aunque ellas sean muchos mayores”, afirma. 

 Cepín sugiere que no se les diga más a los niños que son ellos responsables de pagar siempre las cuentas del restaurante, y con esto esperar recibir lo que deseen de su patrocinada o que son más libres que sus compañeras mujeres, que son más capaces, que son más dignos, que son más importantes.

“No les digamos a las niñas que no pueden ensuciarse en la fiesta de cumpleaños, que deben sentarse derechitas, casi inmóviles, cual muñecas de porcelana. Que no pueden treparse al árbol, que no pueden ensuciarse las manos, que no pueden divertirse, como lo hacen los niños”, indica

La abogada entiende que es necesario que dejemos que los niños sean felices, que vivan a plenitud cada etapa, que conozcan sus diferencias físicas y sexuales, pero también sus similitudes en dignidad y derechos.

La especialista en Derecho Laboral considera, que romper el paradigma de perfección inalcanzable, ese que nos obliga a ser una madre excepcional, que pertenece al comité de padres de la escuela y no falta a ninguna reunión; una madre que, además, es una profesional brillante, tiene un cuerpo atlético en perfecto estado, un romance de ensueño con su marido y asiste cada domingo a la iglesia. La perfección no existe y su búsqueda indefinida sólo nos agobia y desgasta. 

“Los estereotipos nos encasillan y limitan. Cada mujer debe ser aquello que la haga feliz, encajar en su propio zapato, con o sin tacón”, expuso. 

Cepín expresó que lograr la equidad es tarea de todos: de las mujeres, los hombres  y del Estado, que está llamado a generar políticas encaminadas a la equidad y el respeto de los derechos de todas y todos.


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