Comentarios Recientes

0

Un informático y humanista que aspira a miembro titular de la JCE


Cinco preguntas a Fernando Cabrera


  • Luis Córdova | 29-09-2020

Motivado por un grupo amplio de personalidades amigas y avalado por instituciones de una gran solvencia moral en la sociedad se ha inscrito entre los aspirantes a miembro titular de la Junta Central Electoral, el ciudadano Fernando de Jesús Reynoso Cabrera, Fernando Cabrera que es el nombre que prefirió para el mundo de las letras en donde es ampliamente conocido en la República Dominicana. Su obra de ensayista, crítico y poética ha sido difundida y antologada en varios idiomas, además de ser el primer Doctor dominicano en Lengua Española. 

Desde la doble condición de ingeniero en informática y humanista, se conjuga una interesante propuesta para los sanadores que conforman la comisión electora de los integrantes de la Junta Central Electoral.

Por un lado está el hombre de ciencia y empresa. Egresado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) en Ingeniería de Sistemas y Computación, es uno de los primeros en desarrollar gobiernos electrónicos en la región del Caribe hispano. Es Magister en Administración de Empresas, también por la PUCMM, mantiene desde hace décadas una empresa de desarrollo y administración de software para gobiernos locales y nacionales, siendo asesor de procesos de sistematización de servicios ciudadanos en una cartera amplia de clientes nacionales e internacionales, además de su vinculación a las principales industrias dominicanas que han sido pioneras en la vanguardia de la tecnología.

Ha conjugado su amplia trayectoria profesional con la pasión creadora siendo poeta, ensayista, crítico literario, compositor y artista visual. Encabezó desde su fundación en 1985 al Colectivo de Artistas de Santiago, con el cual funda el Festival Internacional de Cultura Arte Vivo. Ha sido Presidente de Casa de Arte, Inc. en varios períodos, del Consejo Nacional de Cultura y de la Casa del Escritor Dominicano. Actualmente es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua Española. Entre los galardones recibidos por su obra literaria figuran: Premio de Poesía Casa de Teatro, 1992 por El Árbol, de Poesía Pedro Henríquez Ureña 1996 por Ángel de Seducción; Premio de Poesía UCE 2001 por Destierros, Curriculum Vitae; Premio Nacional de Ensayos Pedro Henríquez Ureña 2008, por Utopía y posmodernidad. Poesía Finisecular Dominicana. Premio Nacional de Ensayos Pedro Henríquez Ureña 2010, por Ser poético. Ensayos sobre Poesía Dominicana Contemporánea.

Su vida pública se ha caracterizado por un ejercicio ciudadano y profesional responsable, colaborando con todos los sectores de la sociedad en proyectos que procuran el bien común. Nunca ha ejercido cargos públicos ni se ha afiliado a ningún partido político. Fue declarado Hijo Distinguido de la Ciudad de Santiago de los Caballeros en el 2004. 

Con él conversamos sobre esta participación, los motivos que le llevaron a aceptar ser nominado por un grupo de amigos. Entendemos que es una coyuntura especial la que se presenta frente a la demanda de la sociedad civil, la organizada y la que se expresa a voces en nuestras calles, que merecemos una JCE diversa, representativa, independiente, responsable y con gran capacidad técnica en base a experiencia de éxito. En ese sentido camina esta propuesta del Ingeniero Reynoso Cabrera, que llena de aires de esperanza el proceso que encamina a la consolidación democrática del país en el caso de ser electo como miembro titular.

1. ¿Qué motiva a que un profesional de éxito de la ingeniería en sistema y que además es un humanista con doctorado y amplia trayectoria en la gestión cultural se anime a participar en el proceso de selección de los Miembros Titulares de la Junta Central Electoral?

La preocupación del ingeniero es la misma que la del humanista, aportar al proceso de consolidación de nuestra democracia, a partir del afianzamiento institucional y el desarrollo de la conciencia ciudadana. Espantar dos fantasmas que persiguen a nuestro pueblo: el autoritarismo y el populismo. Aportar a una dinámica de cambios continuos que nos alejen de las figuras mesiánicas y predestinadas, a dinámicas ciudadanas participativas, colaborativas, motivadas fundamentalmente por valores y el bien común. Para esto es imprescindible que cada dominicano se mueva de su metro cuadrado de comodidad y se involucre, de la forma más noble y generosa posible, en acciones de interés comunitario.

Me motiva preservar la democracia, en el espíritu de Abraham Lincoln, en tanto gobierno del pueblo y para el pueblo; y también en el decir de Juan Pablo Duarte cuando con su frase “Sed justos lo primero, si queréis ser felices”, nos indica el primer deber de cada individuo es aportar desde sus capacidades y posibilidades para que nuestra nación tenga un mejor futuro.

La democracia debe ser preocupación de cotidiana de todos los ciudadanos. El Estado más que la representación jurídica o conjunto de estructuras administrativas, es el espacio donde existimos, en el que debemos apostar a la solución civilizada de los conflictos. Como los partidos políticos que buscan acceder al poder son nuestra representación en los grandes temas y también en los fundamentales, es preciso que cada uno nos involucremos para que su elección y desempeño esté direccionado al bien común. 

En la actualidad, por dejadez individual y poca organización de los diferentes sectores de la sociedad nuestra Democracia aún está en pañales. Su desestructuración hace posible que afloren los excesos de quienes asumen la administración del Estado en función de intereses privados, en lugar de los valores y aspiraciones del pueblo que lo elige. 

2. ¿Qué le ha faltado a la JCE como órgano técnico que pudiera ser suplido por un miembro titular especialista en informática como usted?

El pleno de la JCE debe contar con especialistas en las áreas jurídicas, administrativas y de tecnología de la información, dada la envergadura de las decisiones que emanan, la complejidad de los procesos que se deben administrar y la transparencia y rapidez de respuesta que demanda la ciudadanía. Con un juez experto en informática, los resultados de los procesos de automatización recientes pudieron ser positivos. 

Regularmente cuando se piensa en la Junta Central Electoral, se piensa en profesionales del derecho, en abogados. Tanto que, hasta esta ocasión el pertenecer a su consejo directivo era exclusivo para abogados. De hecho, aun no se concibe que un profesional de otra índole, un ingeniero, por ejemplo, presida la Junta. Sin embargo, y más ahora que se cuenta con un Tribunal Superior Electoral, se hace más evidente la necesidad de fortalecer las otras dos aristas fundamentales en la que se sostiene la Junta: una de carácter administrativo, gerencial, y la otra de gestión de procedimientos de naturaleza cuantitativa y estadísticas.

Los abogados son indispensables para el cumplimiento de los requerimientos legales definidos a partir de la Constitución y garantizar el derecho de todos los ciudadanos de elegir y ser elegidos. Deben ser los árbitros que hagan cumplir la regla del “juego” eleccionario, ofreciendo equidad y transparencia. 

Pero también son imprescindibles administradores y gerentes capaces de planificar, coordinar y controlar eficazmente el trabajo de los diferentes componentes que interactúan en la dinámica eleccionaria. Son muchas las funciones administrativas que deben ser manejadas oportuna y eficazmente, a saber: organigramas, dinámica continua con los partidos políticos, establecimientos de períodos, gestión de cargos electivos, manejo de requerimientos de aspirantes, presupuestos, gestión de recursos, estructuración de unidades (mesas) electores, registro de nacimientos y expedición de cédulas, registro de organizaciones de partidos, asignación de recursos, manejos de presupuestos, y logística de montaje de procesos eleccionarios.

En ese mismo sentido, dada la complejidad de procesos y los muchos recursos envueltos se requiere de una plataforma tecnológica confiable, segura y suficiente. Son muy costosos, en confianza del votante y dinero, los errores por un mal uso de la tecnología. Verbigracia, la experiencia reciente de escáneres apenas utilizados y los vicios de una automatización inapropiada del voto, a partir de una solución desarrollada internamente en la JCE sin cumplir con las normas propias de proyectos de esta naturaleza. Ambas soluciones, después de varias decenas de millones de dólares, fueron desechadas en procesos que lesionaron gravemente la credibilidad de la JCE electoral.

3. ¿Hasta qué punto puede ayudarnos la tecnología de la información en impregnar confianza a los procesos eleccionarios?

La tecnología es una herramienta esencial para los procesos electorales. Como un escarpelo que en manos del cirujano correcto, entrenado y responsable puede salvar vida, pero que también utilizado inadecuadamente puede dañar irreversiblemente. Un correcto uso de la tecnología incrementa la eficiencia administrativa, reduce costos y fortalece la transparencia política.

Con las tecnologías correctas se garantiza la eficiencia de los procesos, el soporte de la participación de la totalidad de los votantes y la discrecionalidad de su voluntad. Existen productos, que van desde bases de datos para el registro de electores, voto electrónico, sistemas de identificación biológica, lectura óptica, y sistemas de información geográficos, así como normas y prácticas internacionales que aseguran el derecho al voto.

Cada función de la Junta Central Electoral requiere herramientas especiales (equipos computacionales, redes, aplicaciones), también de un personal informáticos experto, conocedor de las diferentes funciones de la Junta Central Electoral, como elaborar listas de electores, planear las divisiones electorales, reclutar y capacitar al personal, imprimir las papeletas, conducir campañas de educación electoral, transmitir, consolidar y publicar los resultados de las elecciones. 

La presencia de informáticos en el pleno de la JCE garantiza la supervisión de la plataforma tecnológica referida para que se adecúe a los procesos, se entrene oportunamente al personal, se establezcan controles y procesos de contingencia y auditoria que provean altos niveles de seguridad física y virtual de todos los componentes (servidores, dispositivos, datos, conectividad) e impidan acciones vandálicas, acceso no autorizados y transformaciones ilegales de los datos y la información resultantes del proceso eleccionario. Con un experto informático como Juez, se pueden validar sin intermediarios la calidad de las soluciones implementadas y evitar errores como los acaecidos en los procesos eleccionarios recientes.

4. Usted tiene experiencia en gobierno electrónico. ¿Cómo evalúa el actual servicio de expedición de actas que ofrecen desde las Oficialías del Estado Civil? ¿Hacia dónde se pudiera avanzar?

La expedición de un acta es un acto simple y rutinario. Una vez registrado el nacimiento de un ciudadano en la base de datos del sistema automatizado de la JCE, el acta es una simple impresión de un reporte que se hace directamente en papel especial de seguridad, manejado por personal autorizado. Una imagen de este documento, para fines que así lo permitan, podría estar almacenada para que cada ciudadano lo consulte y reimprima a conveniencia. Pienso que no se justifica la caducidad de este documento en ningún período, menos de tres meses, pues los datos, salvo alguna rectificación debidamente canalizada, no se cambian jamás. También veo innecesaria la legalización del documento, ya que es emitido por el organismo correspondiente; lo que habría que evitar es la expedición inadecuada, fraudulenta del mismo, y para eso existen, o deben implementarse controles manuales y automatizados.  El papel moneda es más crítico, y el Banco Central no le pone caducidad, lo retira y reimprime nuevo cuando esta deteriorado por el uso, un acta de nacimiento es más simple.

5. Como elector y ciudadano usted ha vivido varios procesos electorales traumáticos para el país. ¿Es posible construir con esa experiencia una mejor democracia o caminamos irremediablemente a un escenario poco alentador?

La tecnología es una herramienta que como martillo se puede usar para construir o destruir. Por más de tres décadas he venido participando en el desarrollo de soluciones informáticas para empresas públicas y privadas del país, así como para la gestión de transporte marítimo y municipios de Puerto Rico, con resultados satisfactorios, en términos de inversión económica y resultados en servicios para los ciudadanos. De ahí que crea que el problema electoral dominicano reciente escapó de la esfera de lo tecnológico, ysí con los actores humanos involucrados. Pero más que en el pleno de los jueces actuales, ninguno experto en informática, los desaciertos en el uso de escáneres y el fallido voto automatizados recayeron fueron en los expertos responsable de la automatización. 

Hubo fallos críticos a la gestión de los proyectos de automatización, en lo que los abogados llamarían “debido proceso”, en la gestión adecuada de una solución. Ante que todo, debieron evaluarse las opciones internacionales ya probadas y certificadas en el mundo antes de decidir por un desarrollo interno por los técnicos informáticos de la JCE. 

Luego, en el desarrollo de un sistema propio, debieron seguirse los estándares procedimentales y buenas prácticas. Sin embargo, fueron perceptibles deficiencias críticas en las fases de análisis y diseño de los requerimientos, en la elección del lenguaje de programación, en el diseño de las bases de datos, en las cargas de datos, en la selección y configuración de equipos, acondicionamiento de la red nacional de comunicaciones, etc. También fue traumatizante la no realización de pruebas oportunamente, la limitada configuración de niveles de seguridad, el continuo rechazo a auditar y certificar las soluciones como requerían los partidos políticos.  A todos nos quedó la impresión de que hubo mucha improvisación a un costo elevadísimo, pues muchos suplidores y relacionados parecen haberse beneficiados de los muchos millones de dólares invertidos. Probablemente corresponda a la nueva JCE auditar esos gastos.

En la presente coyuntura que se procura un pleno de la JCE independiente de los partidos políticos, con mayor diversidad al admitirse administradores e ingenieros, y con representantes de todo el país no sólo del entorno capitaleño, es seguro que las decisiones serán sopesadas con mayor profundidad y niveles de supervisión, en el propósito de garantizar el voto y la voluntad de todos los ciudadanos.


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba