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Santiago parió el Día de las Madres Dominicanas


  • Redacción | 29-05-2020

A principios del siglo pasado, las naciones latinoamericanas celebraban el día de las madres en distintas fechas, pero una gran mayoría lo hacía el último domingo del mes de Mayo. 

En República Dominicana, el día de las madres se comienza a celebrar, luego de la ocupación norteamericana de 1916-1924, para ser más precisos, fue en 1926, durante el gobierno del presidente Horacio Vásquez.

Su esposa, Doña Trina de Moya y quien a su vez fue la autora del famoso " HIMNO A LAS MADRES" dominicanas. Junto a la insigne educadora cibaeña, Doña Ercilia Pepín, fueron las responsables de propiciar la instauración de dicha fecha conmemorativa.

En ese año, en el 1926, se formó el Comité Pro- Día de las madres, en Santiago de los caballeros, encabezado por las referidas señoras. Dicho Comité estableció utilizar el símbolo del clavel rojo para la madre viva y el nardo o azucena, para la madre fallecida.

Quedo instituido así, un día 25 de mayo, con el decreto No. 370 de 1926, que el último día de mayo de cada año, sería conmemorado el Día de la Madres en Rep. Dom.

La primera celebración se llevó a cabo el 30 de mayo de 1926, celebración que contó con múltiples actos escolares, veladas y mucha gente aprovechó ese día para visitar en los cementerios, las tumbas de las madres fallecidas.

Ercilia Pepín redacto un escrito, cuyo título era: “Invocación en el día de las madres”, donde la insigne educadora , definía la celebración "como una tendencia a la humanización de la existencia del pueblo dominicano y le cantó a todas las madres exaltando su amor, patriotismo, bondad, gratitud y desprendimiento".

Ercilia Pepín definió a las madres como "Guías de generaciones , en las que el sufrimiento del doloroso devenir del pueblo dominicano encarnó el sentimiento de la dominicanidad, para que los hijos agradecidos aprendieran a construir la patria".

Vale observar, que en los inicios, la celebración del día de las madres no conllevaba la compra de regalos costosos, ni ese derroche de gente comprando en tiendas, era suficiente recibir el cariño de los hijos y si acaso, el regalo de un ramo de flores.

Las costumbres han cambiado y ya un ramos de flores, así como los emblemáticos claveles rojos o los nardos, han desaparecido del folclore dominicano y se ha convertido en un evento pagano que beneficia grandemente el negocio de las tiendas y comercios.

En definitiva, debemos la celebración del Día de las Madres a esas dos grandes mujeres, Doña Trina de Moya y Doña Ercilia Pepín, las cuáles enraizaron ese día, como parte de nuestra cultura, siendo este, luego de las fiestas navideñas, el día que el dominicano más celebra.


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