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Piro: Testigo de Jesucristo en Licey-Santiago

La familia de Licey Santiago parecida a la familia de Nazaret.


  • Francisco Angeles | 27-05-2020

Testigo es aquel que ha presenciado un hecho o lo ha escuchado personalmente, y puedo dar fe que Piro fue un verdadero testigo de Jesucristo de los que pueden hablar con propiedad. Los que le conocieron como siervo de Cristo como lo hiciera el apóstol Pablo con los Evangelios de Jesús quien escribió a través de los testigos que vivieron junto al Señor y que lo vieron ascender al cielo para estar a la derecha del Padre.

Lo mismo podemos ratificar del reverendo diácono Ramón Antonio Arias (Piro) quien nunca se apartó de su ideal cristiano en especial de Jesucristo y su iglesia, su familia y su comunidad de Licey-Santiago.

Con la partida del peregrino y diácono de su comunidad el mismo día de la ascensión del hijo de Dios al cielo este ministro del Señor fue un ser especial que nació y vivió para servir muriendo con la alegría y la paz que da el Señor y sobre todo por tener un hijo sacerdote, que él no pudo ser, dadas las condiciones de la época en que  le tocó vivir dando gracias porque el Señor le había premiado con un hijo sacerdote y una hija licenciada en Enfermería, y, sobre todo, porque había cumplido con los mandamientos especialmente como catequista, cursillista, presidente de Asamblea y diácono y otros movimientos apostólicos de su iglesia.

Quien suscribe también fue testigo de las últimas semanas, días y horas de don Ramón Antonio Arias agregándome a su equipo médico compuesto por los  doctores Santiago García, José De Jesús Fernández, Daniel Espinal, Eliana Diná, Nicolás Batlle y así como Plutarco Arias, y quien suscribe en su condición de especialista en psicología, psiquiatría y geriatría para ayudar a mejorar el sueño y la conducta emocional del envejeciente, don Piro quien fue joven para el trabajo.

En estos días jamás le vi quejarse ni lamentarse, sino todo lo contrario, solo lo vi dar gracias a Dios y a la vida por la suerte que había tenido de poder servir desinteresadamente, que con esa edad se mantenía con un rosario en la mano, recordando lo que hizo desde niño hasta el último día de su partida, la cual coincidió con la subida de Cristo al cielo. En señal de su bondad espiritual.

Siempre contaba su historia de servidor y de cumplidor de los mandatos del Señor para luego hacerlo con su adorada esposa Lidia Arias y sus hijos el padre Williams Arias y Miriam, así como con sus nietas Marina y Rosalía y ni hablar con sus sobrinos y demás familiares en especial de su comunidad Licey y su alrededores, donde llevaba más de 45 años como diácono llevando la palabra del Señor y bautizando la mayor  cantidad de niños de Licey y sus contornos.

En la últimas semanas, días y horas de esa fecunda vida de Piro, vida llena de gloria como auténtico peregrino, que pude comprobar a los pies de su lecho de enfermo pero siempre con una aptitud de optimismo y sin queja de ningún tipo de dolor físico ni psicológico, solo con dificultad para el sueño donde lo asistí como especialista en psicogeriatría.

Según los celebrantes de la Eucaristía encabezada por el obispo Auxiliar Tomás Morel acompañado del también  Monseñor Plinio Valentín Reynoso, así como la totalidad de los sacerdotes del Seminario Pío X y su hijo el padre Williams Arias, entre otros ministros, quienes señalaban que este hombre incansable al servicio del Señor fue un afortunado por su larga vida y sobre todo por la dignidad que mantuvo como servidor del Señor en Licey y su alrededor, donde siempre estuvo acompañado de humildad dejando a sus hijos, nietos, sobrinos, familiares y toda la comunidad la grandeza de haber sido un ser de servicio y una persona que siempre tuvo apegado a la ética y a los mandamientos de Jesucristo y su iglesia. Paz a los restos del Reverendo Diácono Ramón Antonio Arias, quien era en verdad el decano de los diáconos de la zona, según me ratificaron algunas de las personas que tuvieron en la misa de cuerpo presente. Las misas de nueve días se celebran en las parroquia Santa Ana en la mañana, y de Liciey, en la tarde.

A distancia y con prudencia, como fue Piro.

El autor es especialista en Psicología, Psiquiatría y Geriatría, Hospital Cabral y Báez y Clínica Unión Médica.


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