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La humanidad de Dios


  • Padre César Hilario | 09-09-2020

No es Dios, es Jesús

Y es que cuando uno es “cristiano de nacimiento”, siempre llega un momento en el que nos hemos de preguntar si creemos realmente en Dios o simplemente seguimos creyendo en aquellos que nos han hablado de El desde que éramos niños. Las dudas pueden ser una ocasión propicia para purificar más nuestra fe, arraigándola de manera más viva y real en el mismo Dios de Jesús. 

Es el momento de apoyarnos con más firmeza en Él y de orar con más verdad que nunca y de manera autentica, porque cree bien el que reza bien. Hay que salir de la rutina y el conservadurismo porque el conservador se mantiene tozudamente en el pasado y pronto se vuelve infiel respecto a la tradición viviente. El conservador no tiene futuro porque no cree en el cambio. El Evangelio de Mateo (25,14) donde trata de la critica de Jesús al conservadurismo: un señor que se va a un largo viaje y deja a sus siervos en su propiedad y a uno le da cinco talentos, a otros dos y a otro uno. Los dos primeros hicieron producir sus talentos y el ultimo lo enterró, porque tenia miedo a su señor. 

El siervo que recibió un talento no hizo nada malo, pero el señor le dice: ‘’sirviente inútil, expúlsenlo a las tinieblas de fuera’’. De ahí que podemos concluir que un cristiano rutinario puede estar más lejos de Dios que un agnóstico y un ateo. Oigan lo que dicen uno de ellos: ‘’No lo veo y seguiré buscándolo hasta el ultimo día de mis pasos por la tierra’’ (J. L. Borges). 

La parábola de los talentos nos dice gráficamente que nosotros somos la cara de Dios en esta sociedad. El señor que se va a un largo viaje es Dios, los encargados que El deja en su propiedad somos nosotros. De ahí que se pueda concluir que todo cristiano y cristiana debe ser gente comprometida porque como dice el teólogo J. M. Gonzales Ruiz en un importante librito: ‘’Creer es comprometerse’’; y porque comprometerse es abrirse al mundo que nos rodea y tomar parte en la insurrección pacífica. Por ello es tan importante entre otras cosas que el centro del cristianismo no es Dios sino Jesús. Mas claro: ’’El centro del cristianismo no es Dios sino lo humano. 

Y nos referimos al Jesús terreno: el que nació, vivió y murió en la palestina del siglo I’’ (Teólogo J. M. Castillo). Se puede entonces afirmar con seguridad que ‘’el único consenso verdadero entre estudiosos al margen de sus diversas orientaciones, es la certeza de su existencia histórica’’ (F. Lenoir). Pero quien mejor documenta la historicidad de Jesús es J. P. Meier en su libro: Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico.

Esto nos habla claramente de la identidad cristiana: fe en Cristo resucitado y seguimiento de Jesúscrucificado. Permítannos una cita larga del gran teólogo español J. I. GonzálezFausSJ: ‘’el Jesús histórico y el Cristo de la fe no se privilegian ninguno de ellos respecto del otro, sino que mantienen una relación dialéctica y de potenciación mutua. El seguimiento de Jesús histórico juzga, critica y decide sobre la fe en Cristo. Pero la fe en Cristo fundamenta, posibilita y garantiza el seguimiento actual del Jesús histórico, liberándole de caer tanto en la arbitrariedad subjetiva como en una mimesis o imitación sin Espíritu que no sabría afrontar las situaciones nuevas y distintas’’. O sea, que la resurrección ilumina la cruz, no la elimina.

El gran teólogo alemán Karl Rahner, uno de los artífices del Concilio Vaticano II ha dicho en más de una ocasión que en la cabeza de casi todos los cristianos existía una especie de ‘’monofisismo latente’’:la mayoría no llega a concebir a Jesús como un hombre autentico. Se dice con miedo ‘’Jesús es un ser muy humano’’ y que ello implicaría que era poco divino… Para ser Dios tenia que ser mucho menos hombre de lo que somos nosotros. Y esto sería la negación del misterio de la Encarnación en donde Dios se hace humano, queriéndonos decir que Él no juega con ventaja con el hombre.Era el Camino y aquel Niño no sabía andar, era la Verdad y aquel Niño no sabía encontrar el pecho de su madre para mamar, era la vida y necesitaba el aliento de un buey y una mula para no morirse frio. Tiene razón A. Pronzzato: ‘’Lo divino se borra cuando no está presente lo humano’’. O sea, la humanidad del hombre está envuelta en lo divino de Dios. Y hay que añadir que toda relación con el Dios de Jesús pasa por el hombre, el más necesitado. Jesús lo dejo claro cuando expresó de una manera concreta e inconfundible: ‘’Padre te doy gracias porque escondiste estas cosas a los grandes y se las revelaste a la gente sencilla’’. 

El hombre pobre y su opción por él es la niña bonita de sus ojos, el distintivo de su misión y la Conferencia Episcopal de Aparecida lo dice radicalmente: ‘’Si no hay esperanza para los pobres, no habrá esperanza para nadie’’ (No. 395).       

En Jesús, se ha manifestado Dios, en El hemos visto a Dios, al Dios ‘’que nadie ha visto jamás’’ (Jn. 1, 18). O sea, ‘’en un ser humano que pertenece a nuestra inmanencia y se ha unido a la condición humana; por tanto, en lo humano y sólo en lo humano es donde podemos encontrar a Dios y relacionarnos con Dios’’ (J. M. Castillo)

Conclusión: es de lamentar que tantas personas en la Iglesia hayan sustituido la ‘’sed de justicia’’ por un cultosin complicaciones. Que nos quede claro: el hombre que no se humaniza no adquiere la condición divina. La divinización aconteció porque se produjo la humanización de Dios; por eso a partir de Jesús de Nazaret cambio el concepto de Dios. No lo divino, sino lo divino humanizado. Que bien lo expresó Jesús a su discípulo Felipe: ‘’Quien me ve a Mi ve al Padre’’.  ¡Así de humano, sólo Dios! Sin embargo, en la Iglesia hay miedo porque se quiere ser fiel al Evangelio ‘’conservando el pasado’’. Es cierto que el Concilio Vaticano II afirmo de manera rotunda que en la Iglesia ha de haber una ‘’constante reforma’’, pues ‘’como institución humana la necesita permanentemente’’. ¡Cuándo podemos exclamar: Jesús si, e Iglesia también! 

¿Nos atreveremos a poner seriamente en duda,

Aunque resulte doloroso, 

La conciencia que tenemos de Dios, de Jesús,

Y de nosotros mismos?

Teólogo Louis Evely.


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