Comentarios Recientes

0
Servio Cepeda Baré

Interlíneas

Servio Cepeda Baré | scepeda@lainformacion.com.do

Interlíneas edición 26 de junio 2020


  • Servio Cepeda Baré | 26-06-2020

Buenos días amigos.. “No te rindas en el intento, mucho menos en cualquier tropiezo; cada nuevo día trae consigo otra oportunidad, hay que guardar siempre la esperanza de lo que vendrá; ponerle sabor a la vida con una pizca de azúcar o de sal, disfrutar de esa sensación agridulce que nos enseña a reír y llorar, a enojarnos de vez en cuando, sentir a veces miedo o soledad; no perder nunca la fe y la paz, que nos mantiene con la mirada en el cielo, sin los pies de la tierra despegar...

Los invito acompañarme a ir de compras a “La tienda del cielo”, donde podremos encontrar lo necesario para seguir soportando estos días de covidianidad... “ Andaba yo por la carretera de la vida tiempo atrás y un día vi un letrero que decía: “La tienda del cielo”. Cuando me aproximé, la puerta se abrió... y cuando me di cuenta ya había entrado.

Vi grupo  de angeles por todos lados. Uno me dió una cesta y dijo: “Hijo mío, compra todo lo que quieras, en la tienda hay todo lo que un cristiano necesita... y lo que no puedas cargar hoy, puedes volver mañana y llevarlo sin problemas”.

Lo primero que agarré fue paciencia y luego amor, estaban en el mismo estante. Mas adelante estaba la comprensión y también la compré; iba a necesitarla donde quiera que fuera.

Compré, además, dos cajas de sabiduría y dos bolsas de fé. No pude dejar de lado al Espíritu Santo pues estaba en todo el lugar...

Me detuve un poco para comprar, fuerza y coraje pues, me ayudarían mucho en esta carrera de la vida.

Cuando ya tenía casi llena la cesta, recordé que me hacía falta un poco de gracia, bendición, y que no me debía olvidar de la salvación...

Esta última la ofrecían gratis!!! Entonces tomé una buena porción de cada una: suficiente para salvarme y para salvarte.

Caminé hacia el cajero para pagar la cuenta, ya tenía todo para hacer la voluntad del Maestro. Cuando iba llegando a la caja, vi la oración y la agregué a mi canasta ya repleta. Sabía que cuando saliera la usaría.

La paz y la felicidad estaban en unos estantes pequeños, aproveché para cargarlos; la alegría colgaba del techo, agarré un paquete para mí.

Llegué al cajero y le pregunté: ¿Cuánto debo? Él sonrió y me contestó: “Lleva tu cesta donde quiera que vayas”.

Una vez más, sonreí y pregunté: “¿Cuánto realmente yo debo?”

El sonrió otra vez y dijo:

“Hijo mío, no te preocupes, Jesús pagó la cuenta hace mucho, mucho tiempo atrás”. “Todo lo que pidas en plegaria, con fe, lo recibirás”....Dios los bendiga en cada amanecer.


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba