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Servio Cepeda Baré

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Servio Cepeda Baré | serviocepeda@yahoo.com

Interlíneas edición 21 de septiembre 2020


  • Servio Cepeda Baré | 21-09-2020

¡Buenos días amigos!... Parece mentira que la pesadilla del coronavirus nos mantiene en sus aterradoras “manos”. Entro en la estación de invierno, paso la primavera, paso el verano, hoy comienza el otoño y aún sigue causando estragos. Y por lo que se vislumbra en el panorama seguirá de nuevo en el invierno.

Mejor olvidarnos y distraernos aunque sea por momentos de este fatal virus, y celebrar que hoy inicia la hermosa estación del otoño, que aunque en nuestro país no se observan tanto sus cambios en la naturaleza, no le quita seguir siendo una hermosa estación.

A nivel simbólico, el otoño se asocia a la madurez o al ocaso de la vida. Por ejemplo: “Nunca pensé que, en el otoño de mi existencia, volvería a enamorarme”, “El cantante sabe que está transitando el otoño de su carrera y desea retirarse con una última gira”, “Estoy en mi mejor momento, todavía falta para que llegue el otoño y la etapa de reposo”…

En paises como Estados Unidos o Europa en el otoño se pueden apreciar sus  marcadas características como son pintar el paisaje de tonos rojizos, amarillos y dorados; es también un indicio de que la luz del día comienza a perder fuerza luego de la brillantez del verano y para muchos, es tal vez la época del año en donde se comienza a percibir el frío que presagia al invierno con toda su crudeza y majestuosidad. Esta condición no se en países tropicales como el nuestro…

“El equinoccio de otoño fue visto por las culturas antiguas como el tiempo de la cosecha y también representa la caída de las hojas, la migración de las aves, la vendimia y el comienzo de la temporada más fría del año. Sin embargo, en el hemisferio sur sucede el equinoccio de primavera, y el ambiente entonces se llena de luminosidad y fertilidad.

El término equinoccio proviene del latín “aequinoctium”, que significa literalmente “noche igual” y esto se debe a que el Sol cruza el ecuador celeste de la Tierra, logrando que sus rayos incidan de la misma manera en el hemisferio norte y en el sur y por lo tanto, el día tiene la misma duración que la noche en todos los lugares del planeta.

En el momento en que se produce el equinoccio de otoño en el hemisferio norte, el día y la noche duran casi lo mismo, por lo que en la antigüedad se creía que la llegada de esta estación marcaba un periodo de equilibrio en el mundo.

Y este fenómeno puede suceder entre el 21 y 23 de septiembre de cada año, pero la fecha oficial del equinoccio cambia debido a que el periodo orbital de la tierra no es exacto, tarda 365,24 días en dar una vuelta completa al Sol y por lo tanto, su rotación tiene algunas variaciones en el tiempo y un desfase que se ajusta en los años bisiestos.

Para las personas que les gusta observar a los astros, durante todo el otoño Marte será visible al amanecer y tras la puesta de Sol se verán Venus, Saturno y Júpiter; pero el 11 de noviembre se producirá un tránsito de Mercurio por delante del Sol que será visible en América, África y Europa, un fenómeno que sin duda representa un espectáculo especial en nuestra bóveda celeste.

Pero el otoño, como todas las estaciones del año, tiene una carga de misticismo muy especial desde las culturas de la antigüedad, ya que se relaciona con la época de la cosecha y la preparación para el invierno, en un periodo de transición que busca el equilibrio y la tranquilidad.

En las épocas pasadas, era también el último periodo que se tenía para aprovechar la luz solar en actividades del campo antes de pasar al invierno, una temporada en donde todo escaseaba y el frío complicada la vida de las personas; por lo tanto, el otoño jugaba un papel fundamental en esta transición de la luminosidad y lo radiante del verano, a la inmovilidad que representaban los últimos meses del año, a la espera nuevamente del resurgimiento de la vida con la llegada de la primavera”.

“El otoño no solo trajo consigo la variación cromática de la naturaleza. Se diría que Dios -que no era mal paisajista- se complaciera, cada nueva estación, en pintar las mismas cosas con distintos colores”…. Dios los bendiga en cada amanecer


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