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Gabriel Canahuate: “No es lo mismo hablar de Covid-19, que vivirlo”


  • Mariela López | 31-08-2020

Para Gabriel Canahuate era un día normal, de compromisos laborales, momentos para la familia, un día de sol,  donde todo parecía estar bien.

Una tos leve pero persistente, fue el signo que le cambió el color al día y a sus siguientes días, durante más de un mes.

A la tos le siguió el cansancio, la falta de aire y el diagnóstico, estaba contagiado de Covid-19.

Desde ese momento su salud se fue deteriorando, descubrió afecciones que ignoraba padecer,  y terminó entre las frías y solitarias paredes de una unidad de cuidados intensivos.

“El Covid-19 es una enfermedad que denigra al ser humano, que nos quita la oportunidad de estar con el ser querido en los momentos de más dolor”, dijo.

Al ofrecer su testimonio a sus compañeros del Rotary Club Santiago Monumental, en una charla vía Zoom, Canahuate expuso que lo más difícil  fue experimentar el aislamiento y la soledad.

“Entendí que un día colorido puede convertirse en un instante en un día muy oscuro”, expresó el médico especialista en Radiología.

En momentos de depresión, rezó aún sin  creer saber hacerlo. “Rezaba a mi manera, y le pedía a Dios que me diera luz y fuerzas para continuar”, contó.

Se mantuvo empuñando con fe un Rosario que le envió su esposa Mary Mueses de Canahuate y a pesar de que no sabía rezar con el, siempre lo llevó consigo.

El médico reconoció que las oraciones, el cariño de su familia y amigos, y las atenciones que recibió, fueron su mejor soporte.

Cuando recibió el alta médica se sintió contento, pero no podía manifestar esa alegría.

Aislado, dependiendo de un oxígeno, recuperando poco a poco la movilidad,  transcurrieron los días de su recuperación. Una Biblia en su mesita se convirtió en la mejor compañía. Ver desde una ventana mitigaba su sentimiento de soledad. 

El Covid-19 le hizo perder  20 libras de su  peso,  pero le hizo ganar nuevas enseñanzas.

“A partir de esta situación aprendí el valor de la humildad y de mi familia, aprendí a valorar más mis amigos”, dijo.

También entendió que lo material ante una realidad como la que vivió queda relegado, que todos podemos ayudar a mejorar el panorama que ensombrece al mundo debido a la pandemia.

“Ya sea cuidándote, respetando las normas de distanciamiento físico, donando plasma o dando testimonio de que esto se puede superar”, expresó.

Luego del Covid-19, Gabriel tiene una nueva forma de ver y vivir la vida.

“Hay que vivir con alegría y responsabilidad siempre”, sostuvo.

Con la paz de haber crecido en la fe, aseguró que su proceso con el Covid-19 no termina del todo, aún se sigue recuperando, pero ahora tiene la certeza de que Dios lo ha sostenido.


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