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Entre “Los rayos de sol” y los “Gozos”: Expresiones musicales en honor al Patrón Santiago


  • Carlos Manuel Santana Reyes | 23-07-2020

Uno de los elementos que caracteriza la devoción a los santos patronos es la música que suele acompañar su culto. Las expresiones musicales que surgen en torno a la figura del santo son muy variadas. Las hay de corte popular, las cuales surgen de la espontaneidad con que la gente sencilla manifiesta su devoción. Se trata de coplas populares que surgen para acompañar las procesiones o animar las vigilias en honor al santo. Su melodía es bastante simple, por lo que las masas suelen apropiarse de ellas con facilidad. También existen otras melodías que surgen en el contexto del culto oficial de la Iglesia, generalmente sobre la base de los himnos codificados en los libros litúrgicos y que no siempre suelen ser tan populares. También la llamada “música culta” ha consagrado singulares obras maestras dedicadas a exaltar la figura de un determinado santo. Pensemos, por ejemplo, en las magníficas misas y motetes dedicados a santa Cecilia, patrona de los artistas, o bien, los conciertos en honor de la lengua de san Antonio, de Vivaldi; el oratorio dedicado a san Pablo, de Mendelsohn, etc. 

En cuanto respecta al apóstol Santiago “El Mayor”, su devoción ha dado origen a innumerables cantigas y coplas que acompañaban las romerías de peregrinos que recorrían el llamado “Camino de Santiago”. A lo largo de los siglos se han ido tejiendo colecciones de estos cantos populares que se remontan, incluso, al siglo XI. El más conocido, sin dudas, es el Dum paterfamilias (“Cuando el padre de familia”) el cual se encuentra en un código medieval atribuido de manera dudosa al papa Calixto II. Aparte de estos cantos populares, la liturgia ha reservado textos de un lirismo incomparable al “Patrón de las Españas”, aunque menos conocidos.

En el caso de Santiago de los Caballeros, resulta llamativo el hecho de que no se hayan conservado vestigios de estos cantos en honor al Santo Patrón y que su culto se encuentre prácticamente desprovisto de manifestaciones musicales, contrario a lo que sucede en España. De hecho, el culto al apóstol Santiago en esta ciudad que lleva su nombre es digno de atención por muchos aspectos que lo hacen diverso a las demás devociones populares que han encontrado mucho más arraigo en la población. Existen razones socioculturales y religiosas que explican este fenómeno. Sin embargo, nos limitaremos en este artículo a tocar la parte musical, dejando el análisis de la devoción del Patrón Santiago para otro momento.

La expresión musical más antigua que conservamos dedicada al apóstol Santiago es el himno compuesto en 1887 por el maestro José Ovidio García. Se trató de una época en la que gracias al empeño conjunto del Pbro. Pedro Tomás de Mena y Portes, párroco de la Iglesia Mayor, y del entonces gobernador de la Provincia, el Sr. José Dolores “Loló” Pichardo, se dio un notable impulso a la celebración de las fiestas del Patrón Santiago. Para esa misma fecha, según refiere el historiador Edwin Espinal, se había traído la imagen lígnea del Apóstol peregrino colocada en el nicho central del retablo mayor de la hoy Catedral de Santiago. El texto del himno es de la autoría del profesor de origen cubano Federico García Copley. Consta de nueve estrofas, en su mayoría de cuatro versos endecasílabos cada una. 

Desde el punto de vista poético, el himno replica las formas de las composiciones españolas de la época, especialmente en el recurso de algunas licencias poéticas que lo hacen extraño al oyente de hoy. Tal es el caso de los numerosos hipérbaton que acompañan la pieza desde la primera hasta la última estrofa. El más llamativo es, ciertamente, el hipérbaton del tercer verso de la octava estrofa: “Rojo cuyo benéfico manto”. 

Musicalmente, se trata de una solemne marcha en tonalidad de La mayor. Su exordio es vibrante y comunica el entusiasmo propio de la fiesta. De inmediato se da un marcado contraste al producirse una modulación a tonalidad menor en la segunda estrofa, la cual se mantendrá con algunas alteraciones cromáticas hasta el final de la tercera estrofa. En la cuarta estrofa se vuelve a la tonalidad mayor, mientras que la quinta y la sexta estrofa se ejecutan, nueva vez, en tonalidad menor. La séptima estrofa regresa a la tonalidad menor, mientras que la octava y la novena vuelven a tonalidad menor, con la particularidad de que el último acorde es en tonalidad mayor. 

Este himno resulta prácticamente desconocido para el pueblo de Santiago. Ello resulta fácil de entender dada la complejidad de su melodía y el rebuscado carácter de sus estrofas. Durante los años en los que estuvimos al frente del Comité Permanente de Fiestas Patronales de Santiago intentamos rescatar y dar a conocer las letras del himno, cuyo texto había quedado en el olvido. 

Gracias a la insistencia del siempre recordado don Román Franco Fondeur, el texto fue publicado en este diario por varios años en las inmediaciones de la fiesta del Patrón y, gracias a ello, pudimos tener acceso al mismo, ya que ni siquiera en los archivos de la Catedral o del Arzobispado se había conservado una copia. Al menos se había mantenido la costumbre de que la Benemérita Banda Municipal de Música lo interpretara cada 25 de julio en la Catedral. Gracias a la partitura que nos fuera cedida por el Mtro. Víctor Batista, bajo cuya batuta se mantuvo siempre la excelencia musical de la Banda, pudimos colocar el texto del himno debajo de las respectivas notas musicales y así enseñarlo al entonces coro de la Catedral, hoy Capilla Musical Santiago Apóstol “El Mayor”. También hicimos el intento de reproducir su texto en varios de los programas de mano de las fiestas patronales, en modo de darlo a conocer a las nuevas generaciones y buscamos igualmente la manera de grabar un disco con el himno. Esto último no nos fue posible al no contar entonces con los recursos económicos necesarios, no obstante haber tocado las puertas de algunas personas e instituciones prestantes de la Ciudad. Queda pendiente aún dicha tarea. 

Al aproximarse el día del Patrón Santiago, publicamos el texto íntegro y la partitura con la línea melódica de este hermoso himno, patrimonio intangible de nuestra identidad cultural.

 A los rayos del sol de este día

saludemos con júbilo intenso

y envolvamos con místico incienso

de este pueblo al Patrono inmortal.

II

Él aquí como apóstol glorioso

la Divina Bondad representa,

de este suelo los males ahuyenta,

a este suelo hace venir el bien.

III

De la santa piedad con el fuego

nuestras almas creyentes inflama.

A ejercer la virtud él nos llama,

Él del culto cristiano es sostén.

IV

En el cielo con Dios intercede,

sin cesar nuestra dicha procura

es del fiel santiagués la ventura,

su ferviente y constante anhelar.

V

Y hoy al fiel santiagués corresponde

alzar en místico tono,

a su excelso querido Patrono,

a su Santo Varón tutelar.

VI

Si el dolor viene al pueblo, demande

a su Santo Patrono el consuelo

y cual lluvia sobre árido suelo

bajó al pueblo la ansiada quietud.

 VII

Nada, nada por tanto más justo

Que alabar al que siempre propicio

A este pueblo separa del vicio

Y hace en él florecer la virtud.

VIII

Salve, salve, mil veces, Santiago,

el Patrono apostólico santo,

rojo cuyo benéfico manto

amparar la concordia se ve.

IX

Haz que mire a este pueblo piadoso,

Dios de suma piedad siempre lleno.

Haz que intacta conserve en su seno

la divina católica fe. 


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