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Cumbre Dominico-Haitiana


  • Redacción | 15-10-2020

«Todos los países, sean grandes o pequeños, fuertes o débiles, deben gozar de igualdad de derechos en las relaciones internacionales. Su soberanía y su integridad territorial deben ser respetadas, nunca violadas.» Zhou Enlai.

En el último cuarto de siglo, los diferentes gobiernos dominicanos, han sido reiterativos ante el Consejo de Seguridad de la ONU, sobre la imposibilidad de República Dominicana de resolver el problema de pobreza extrema de la República de Haití y los trastornos migratorios que de ello se derivan.

El actual  canciller dominicano, Roberto Álvarez, manifestó que la crisis humanitaria, económica,  social, sanitaria y política que padece Haití, la  República Dominicana está abierta a colaborar con Haití,  como ha caracterizado a los ciudadanos de este país, pero advirtió por igual que no hay ni podrá haber una solución dominicana a la situación haitiana.

La comunidad internacional nunca ha asumido sus responsabilidades, pero lo cierto es que la inmigración haitiana se produce en oleadas incoercible,  que crea una presión muy sensible en la economía de República Dominicana, que producto de la pandemia de la Covid 19, ha experimentado una desaceleración de su economía, cuyo PBI ha decrecido en el primer semestre  del 2020 en - 8.5 %,  los pilares en los que se sustentan la economía Dominicana que son el  turismo, inversiones extranjeras  se desplomaron, sólo las Zonas Francas han mantenido su ritmo, razones por las cuales hay que poner un dique de contención a la inmigración haitiana. 

En el último siglo las relaciones bilaterales de Haití y República Dominicana, han estado matizadas por periodos de crisis diplomáticas a punto de tocar tambores de guerra, pero las habilidades diplomáticas y otras mediaciones lo han evitado. Hay fuerzas internacionales que han gravitado para la exacerbación de los conflictos, mientras la República Dominicana ha tenido una inmigración que sobre pasa sus capacidades y la comunidad internacional marcha de espalda a las realidades socioeconómicas de esta carga bucólica.

Es importante remembrar el origen de la migración haitiana y quiénes son los verdaderos responsables.  La inmigración haitiana era muy reducida en el siglo X1X, el flujo aumentó sensiblemente cuando se produce la ocupación de Estados Unidos de America en el año 1916 de Haití y República Dominicana cuando consorcios azucareros de capital estadounidense importaron miles de braceros haitianos para las zafras en los ingenios azucareros, a tal grado que para el año 1930 la frontera era habitada en su inmensa mayoría por ciudadanos haitianos. 

“Los flujos migratorios de los ciudadanos haitianos a la parte este de la isla están ligados al desarrollo de la industria azucarera en la parte dominicana, por un lado, y la dominación norteamericana en la isla, que, entre otras cosas, posibilitó la creación de los ingenios azucareros, asegurando mano de obra diestra y barata. En ese proceso, la composición orgánica del capital tenía en los bajos salarios la mayor garantía para su reproducción. Ese tipo de migración contaba con dos características a destacar.  Por un lado, se basaba en jornaleros, es decir, mano de obra no calificada para labores técnicas, administrativas y gerenciales, y, por el otro, concentrada en los lugares de trabajo, sin posibilidad alguna de movilización territorial y laboral. En otras palabras, una migración exclusivamente laboral y con derechos laborales y sociales mínimos, cuando no inexistentes.” Artículo de Revista Global 29 LA INMIGRACIÓN HAITIANO-DOMINICANA: PROBLEMAS Y SOLUCIONES, Carlos Dore Cabral.

En el año 1937 Cuba deportó millares de haitianos los cuales se dirigieron en masa  a la República Dominicana. El gobernante de turno General Trujillo al constatar la situación de caos en la frontera dominicana, ordenó la tristemente célebre “Masacre del Perejil”, que no voy a entrar en detalles. 

Podemos asegurar que en los 59 años de vida democrática de nuestro país, los diferentes gobiernos han tenido las relaciones dominico-haitianas como el principal reto. Cuando el pueblo dominicano elige el primer gobierno democrático a la caída de la tiranía de Trujillo, la República de Haiti seguía gobernada por el dictador Presidente Jean Claude Duvalier, y esto influyó para que las relaciones entre los dos pueblos atravesara por momentos reales críticos. Bosch denuncia ultrajes de gobierno de Duvalier. (Discurso pronunciado por el presidente Juan Bosch el 29 de abril de 1963, denunciando ante la opinión pública los “actos de locura que estaba realizando Duvalier“).

Vía para iniciar la solución del problema de la inmigración haitiana-dominicana.

1º.- El presidente Luis Abinader, líder del centrista Partido Revolucionario Moderno (PRM), quien asume el poder en medio de una crisis sanitaria global, ( sindemia de la Covid 19 ) que ha derivado en una crisis económica nacional, que como un rebufo de esta calamidad financiera, se han de producir desequilibrios sociales, que obligarán a reajustes drásticos a corto plazo, obvio que chocará con el populismo que no conoce de sacrificios, solo es políticamente solidario durante el periodo de bienestar. El ciudadano presidente con justa razón ha proclamado al participar el 7 de octubre 2020 en un conversatorio Washington Conference on The Américas. La conversación fue dirigida por Andres Gluski, en la que reiteró la posición de su  gobierno de que “No puede haber una solución dominicana a la crisis de Haití”, obvio, dejó muy bien establecido “República Dominicana es buen amigo de Haití y que está dispuesta a colaborar siendo solidaria con la República de Haití, pero insistió en que cualquier respuesta debe producirse desde toda la comunidad internacional para ayudar al vecino país a salir de las constantes crisis que le afectan”. 

2º.- Se hace imperativo la convocatoria de una Cumbre Dominico-Haitiana entre los Presidentes de República Dominicana y la República de Haití, con la participación del Secretario General de la ONU, Secretario General de la OEA, la Unión Europea e invitar a los gobiernos de Estados Unidos de America, Canadá y Francia, así como la Asociación de Estados del Caribe, que es un   organismo regional que procura el fortalecimiento e integración de los países de la zona del Mar Caribe, con el objetivo de crear un espacio económico común, preservar el mar y promover el desarrollo sustentable de sus miembros, este organismo fue creado el 24 de julio de 1994 en Cartagena de Indias, Colombia, y desde el 28 de marzo de 2006 se incorporó como Miembro Asociado las Islas de Turcas y Caicos. 

3º.- La agenda debe ser consensuada entre los Ministerios de Relaciones Exteriores de ambos países, donde obvio el tema migratorio y la política fronteriza binacional deben constituir el “Ama Mater” de la discusión, sobre los planteamientos para buscar salidas posibles a la problemática,  las propuestas  deben ser producto del más amplio consenso entre los actores, puedo sugerir planes comunes de desarrollo en el área turística y zonas francas, así como fomentar industrias gemelas, para estimular el mercado laboral, porque el desempleo es la principal causa por lo que emigran los nacionales haitianos a todo el continente americano.

El autor es médico y diplomático, analista político internacional, ex embajador dominicano en la República Federal de Alemania, República Checa y República de Polonia, concurrente con la Federación Rusa.


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