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Rector UTESA-Mao llama juventud asumir retos para construir mejor nación


UTESA-Mao gradúa nuevos profesionales

El licenciado Cándido Almánzar, al momento de pronunciar el discurso del acto de investidura.

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Mesa principal del acto de graduación.


  • Ignacio Guerrero | 08-03-2020

El magnífico rector de la Universidad Tecnológica de Santiago, UTESA-Mao, exhortó a la juventud inspirarse en los ideales de los fundadores de la República y prepararse para construir una mejor nación.

Para el licenciado Cándido Almánzar  es un desafío de la presente generación estudiar la historia, porque así podrá comprender e interpretar los procesos históricos y tras reflexionar tomar conciencia de la necesidad de construir una patria íntegra.

Almánzar exteriorizó sus criterios en el discurso de orden pronunciado en la ceremonia de la  Vigesimonovena Graduación Ordinaria, en la cual la academia entregó a la sociedad a más de un centenar de nuevos profesionales.

A continuación el texto completo de la oratoria del académico utesiano:

Los dominicanos celebramos dentro del primer trimestre de cada año, las fechas patrias más trascendentales respecto al proceso de la Independencia Nacional.

Habiendo conmemorado el natalicio de Duarte el pasado 26 de enero; el de Mella el pasado 25 de febrero; el Día de la Bandera y de la Independencia Nacional el pasado 27 de febrero; y estando hoy en la víspera de conmemorar el natalicio de Sánchez el próximo 9 de marzo, permítanme enfocar brevemente la relación de nuestros héroes independentistas, con la juventud, a propósito del despertar que este importante y decisivo segmento de la población dominicana.

Es importante tener presente, jóvenes graduandos, que Juan Pablo Duarte Díez, ideólogo y bujía inspiradora del proyecto emancipador de nuestro pueblo, cuando concibió la idea libertaria y la puso en práctica, era un joven de apenas 18 años de edad (cuando regresó desde Europa henchido de emoción al ver el resultado que la libertad había logrado en los pueblos por él vistos durante su periplo).

Tenía Duarte 25 años cuando fundó en la casa de Juan Isidro Pérez de la Paz, la Sociedad Secreta La Trinitaria, vehículo institucional que sirvió de base para la epopeya libertadora. En el momento de la proclamación de la independencia nacional, Duarte tenía 31 años, Mella 28 y Sánchez 27. Eran, ellos y la inmensa mayoría de quienes le acompañaron en los deseos puros de libertad, jóvenes… esencialmente jóvenes.

Reflexiono en este enfoque, porque ellos, siendo jóvenes, configuraron en sus pensamientos y en sus acciones, la idea de una patria íntegra, que debería ser dirigida en toda su existencia por gente íntegra, patriota, desinteresada, servidora a los mejores intereses de la nación. Personas que, como ellos, fueran capaces de sacrificarse hasta el extremo con tal de mantener la libertad y que esa libertad fuera igual para todos.

La nación que nos legaron los Padres de la Patria, debe estar integrada por entes que sean productivos a la nación y no que vean la oportunidad de llegar a una función, por alta, media o baja que sea en la jerarquía institucional. Debe, pues, estar conformada por una sociedad de hombres y mujeres comprometidos a servirle, no a servirse de ella.

Este año 2020 en el transcurrir político dominicano están presentándose señales contundentes de que estamos en la antesala de grandes cambios, pero cambios sustanciales, que pongan de manifiesto que la población ha creado conciencia y madurez política para exigir que las autoridades que surjan de los dos procesos eleccionarios que se avecinan, sean el producto del voto consciente, del voto otorgado para elegir representantes en los cabildos, en el congreso y en la primera magistratura de la nación, que comprendan que están recibiendo un mandato que es una delegación del pueblo para que hagan lo que el pueblo quiere que se haga, siempre dentro del marco de la institucionalidad, del respeto a la ley y de la sana convivencia.

La encerrona que representa la partidocracia en los países latinoamericanos, a lo que no escapa nuestra República Dominicana, debe ser orientada, de modo que la gente, con su voto, exija al gobierno que se instale el 16 de agosto de este año 2020, sea cual sea el favorecido con la mayoría popular, que se comprometa a realizar un gobierno sustentado en un plan de austeridad serio, verdadero y convincente. 

Ese plan de administración pulcra, transparente, abierta y ejemplar, debe contemplar el predicar con el ejemplo. Esa austeridad debe conllevar, por supuesto, a la eliminación de privilegios que conllevan a incentivar las prácticas de la dependencia mediante las dádivas y los favores políticos.

Un Estado administrado por personas comprometidas verdaderamente con los valores de Juan Pablo Duarte, deberá ser una nación libre de prácticas paternalistas, pues no es digno de llamarse patriota, ninguna persona que perciba un salario sin ejercer una función útil.

La patria para ser justa para todos, sin discriminación alguna que no sea el producto del talento, como lo manda la propia Carta Magna, debe prescindir de inmediato, de hacedores de opiniones muy bien pagados con el erario y al mismo tiempo debe descontinuar el otorgamiento de exoneraciones, que al fin y al cabo se convierten en un mercado persa de corrupción y práctica dolosa por doquier.

El Estado al que aspiramos y al que nos hemos referido, también debe descontinuar la práctica de otorgar miles de millones de pesos cada año, para sustentar a los partidos políticos y estos también deben ser fiscalizados con mayor rectitud y seriedad, para que no sean válvulas de escape de recursos del pueblo ni para constituirse en una cantera de malas prácticas para la generación de recursos económicos mal habidos.

La patria que anhelamos tener debe contar con personas comprometidas firmemente con reducir la burocracia estatal, comenzando por la eliminación de instituciones con funciones similares para que solo sea una la que cumpla el rol establecido. Del mismo modo, todas las instituciones, desde los Ministerios de Estado, las Direcciones Generales y cada una de las dependencias públicas, centralizadas y autónomas, realizar una evaluación exhaustiva para determinar cuáles son las dependencias estrictamente necesarias para funcionar eficientemente y la cantidad de personal de todos los niveles que pueda permanecer, con el objetivo de evitar la duplicidad de funciones y el pago de sueldos y otros beneficios para quien no es en realidad necesario para el logro de las metas y objetivos.

En un Estado democrático de derecho, la corrupción debe ser eliminada de raíz, contra cuya práctica debe haber tolerancia cero, con un régimen de consecuencias que se convierta en el primer motivador para evitar que los servidores públicos hagan del erario una fuente inagotable de enriquecimiento ilícito. Podemos todos estar convencidos que si hay régimen de consecuencias firme y decidido, sin excepciones, la corrupción desaparecerá de la práctica política y estatal en un abrir y cerrar de ojos.

Un país correctamente dirigido, debe procurar que no exista dependencia total de ningún sector, mucho menos cuando son el producto de la comisión de errores. Es por eso que se visualiza un Estado en el que los privados de libertad, a los que ahora se les llama “internos”, deban ejercer, durante purguen sus penas privativas de libertad, una labor productiva a favor de la patria; labor que será el producto de la capacitación recibida en su propio centro, adquiriendo destrezas y competencias que deberán poner al servicio de la sociedad a la que ofendió, como parte del proceso de preparación para su reinserción.

La nación puede y debe convertirse en incluyente y en accesible y por eso debe adoptar políticas que garanticen a las personas con algún tipo de discapacidad, contar con las facilidades de acceso y movilidad que le permitan desenvolverse con las menores dificultades posibles. Esas personas con discapacidad, tienen como cualquier otra, talento suficiente para ser útiles y ejercer labores productivas. Necesitamos un país en donde nacer con discapacidad o adquirirla producto de alguna circunstancia indeseada, no sea una sentencia a la improductividad como persona, que motiva a muchos, incluso, a la mendicidad. 

Un Estado administrado por patriotas genuinos, será capaz de recuperar lo perdido o lo sustraído, pues así se haría justicia a favor de un pueblo ávido de un exorcismo luego de cientos de años de actuaciones insanas, que lo han sumido en las carencias que impiden vivir en un mejor nivel de vida, para el cual, como pueblo, ha trabajado y se ha sacrificado sin contemplación.

Todo esto y cuanto más puede surgir como iniciativa para relanzarnos como nación, es lo que nos llevaría a un camino claro: la independencia genuina, absoluta, verdadera… la independencia soñada por nuestros padres fundadores.

Controlando la corrupción y evitando el despilfarro de los recursos, la deuda externa podrá ser reducida considerablemente de forma paulatina.

Al reducir la deuda, podremos contar con mayores recursos para incentivar la producción nacional; podremos incentivar las iniciativas emprendedoras, especialmente las que constituyen el sustento de la economía, que son las micro, pequeñas y medianas empresas. Con austeridad, con planificación enfocada a los resultados, podremos aprovechar mejor los recursos y explotar enormes nichos que tenemos enfocándonos como espejos que no podemos alcanzar por falta de recursos que se escapan en actividades e inversiones improductivas.

Evitando el escape de los recursos del Estado en el aparato burocrático estatal, podremos garantizar la inversión en la educación para que sea efectiva y eficiente, pues se podría llevar a los docentes a niveles salariales que les permitan dedicarse en cuerpo y alma a la más noble tarea que es la de enseñar. Así también los estudiantes podrían contar con un sistema motivador para que se formen con un concepto basado en competencias que tomen como parámetro el pensamiento crítico, la profundización en el análisis, la búsqueda de la razón de ser de las cosas.

Rescatando al país de tantos años de práctica política y gubernamental errada, podremos tener a jóvenes que no tengan opción en las drogas o en los vicios, porque estén convencidos de que vale el esfuerzo y el sacrificio mediante el deporte, la capacitación, la profesionalización. Con jóvenes que se sientan motivados a explotar sus talentos en el arte, la cultura, las letras, la música, alejándose de la delincuencia que muchas veces es incentivada por los malos contenidos de lo que escuchan de forma consuetudinaria.

La patria se rescata enfocando a la educación de hoy en el verdadero desafío que debe encarar, que es preparar a un educando que sea capaz de discernir o discriminar, en el universo de informaciones que le es bombardeada día a día a través de la tecnología de la información y la comunicación, cuáles de esas informaciones realmente contribuyen con el bienestar propio y el colectivo y cuáles son nocivas a la salud propia, a la colectiva y a la salud de la nación.

La República Dominicana debe convertirse –y creo que estamos ante la mejor oportunidad, con el despertar que ha tenido la juventud en los últimos tiempos- en una nación con un nivel de madurez política tal, que se aplique el criterio de que si los que están lo hacen mal, se van… y si los que vengan no se ajustan y también lo hacen mal, pues también se van… Eso es democracia.

El voto, derecho y deber constitucionalmente consagrado, no debe ser un ejercicio mecánico ni interesado. Debe ser el producto del ejercicio de la conciencia, pues es el voto el que le da la oportunidad al pueblo de premiar al que lo ha hecho bien, si lo ha hecho bien; pero también es la gran oportunidad de castigar al que lo ha hecho mal, si lo ha hecho mal.

Finalmente, deseo dejar por sentado en todos ustedes, estimados graduandos, jóvenes que hoy inician un nuevo destino en sus vidas, ahora desde el mundo profesional, lo siguiente: Soy de los que piensan, y de eso estoy firmemente convencido, de que, si algo está bien, está bien, aunque lo haya hecho otro; pero si está mal, está mal, aunque lo haya hecho yo.

¡Muchas Gracias!

UTESA-Mao gradúa nuevos profesionales

El Recinto de esta ciudad de la Universidad  Tecnológica de  Santiago  (UTESA), Sistema Corporativo,  celebró su Vigesimonovena Graduación  Ordinaria, durante un acto en el que 112 nuevos jóvenes recibieron sus títulos profesionales.

 La actividad, que fue realizada en la Plazoleta del Campus Universitario, fue iniciada con un desfile de las autoridades Universitarias, seguido de la interpretación  de los Himnos Nacional y el de UTESA, a cargo de la Banda de Músicos de la Cuarta Brigada del Ejército de la  República  Dominicana (ERD), con su sede en Mao.

 Después que los maestros de la ceremonia, Aurelia  Almonte y José Cerda, presentaran la mesa de honor, el Magnífico  Rector del Recinto Universitario en Mao, maestro Cándido Almánzar, procedió con el discurso  de orden, durante el cual indicó, a los jóvenes graduados tener presente que, Juan Pablo Duarte Díez, ideólogo y bujía inspiradora del proyecto emancipador denominada “la Sociedad Secreta La Trinitaria”, era un joven de apenas 18 años de edad.

 Al reflexionar en este enfoque, sostuvo que ellos, Los Trinitarios, siendo jóvenes, configuraron en sus pensamientos y en sus acciones, la idea de una patria íntegra, que debería ser dirigida en toda su existencia por gente íntegra, patriota, desinteresada y servidora a los mejores intereses de la nación.

 Almánzar fue enfático al señalar, que “La nación que nos legaron los Padres de la Patria, debe estar integrada por entes que sean productivos a la nación y no que vean la oportunidad de llegar a una función, por alta, media o baja que sea en la jerarquía institucional”.

 De igual manera, dijo el Rector de UTESA-Mao, que la Patria debe también estar conformada por una sociedad de hombres y mujeres comprometidos a servirle, no a servirse de ella.

 “Este año 2020 en el transcurrir político dominicano están presentándose señales contundentes de que estamos en la antesala de grandes cambios, pero cambios sustanciales, que ponen de manifiesto que la población ha creado conciencia y madurez política para exigirles lo que realmente se requiere para el desarrollo sostenible”, manifestó.

Agregó Cándido Almánzar, que las autoridades que surjan de los dos procesos eleccionarios que se avecinan, tienen que ser el producto del voto consciente y otorgado para elegir representantes en los cabildos, en el congreso y en la primera magistratura de la nación.

 Indicó que los elegidos en esos dos procesos electorales, tienen que comprender que están recibiendo un mandato, una delegación del pueblo para que hagan lo que el pueblo quiere que se haga, siempre dentro del marco de la institucionalidad, del respeto a la ley y de la sana convivencia.

 Sostuvo, el maestro Cándido Almánzar, “Tenemos que aspirar a un Estado administrado por personas comprometidas verdaderamente con los valores de Juan Pablo Duarte, que sea una nación libre de prácticas paternalistas, pues no es digno de llamarse patriota, ninguna persona que perciba un salario sin ejercer una función útil”.

 Dijo que hay que propiciar una patria que sea justa para todos, “sin discriminación alguna que no sea el producto del talento, como lo manda la propia Carta Magna, que prescinda de inmediato, de hacedores de opiniones muy bien pagados con el erario y al mismo tiempo descontinuar el otorgamiento de exoneraciones, que al fin y al cabo se convierten en un mercado persa de corrupción y práctica dolosa por doquier.

 El Rector de UTESA, Mao, fue firme al señalar, que al Estado al que aspiramos y al que él en lo particular se refirió, también debe descontinuar la práctica de otorgar miles de millones de pesos cada año, para sustentar a los partidos políticos y estos también deben ser fiscalizados con mayor rectitud y seriedad.

 Esto, según afirmó, evitaría que sean válvulas de escape de recursos del pueblo ni para constituyan en una cantera de malas prácticas para la generación de recursos económicos mal habidos.

 Acto seguido, la Vicerrectora Académica de UTESA-Mao, Licda. Solange Núñez, M.A., hizo la presentación  de los graduandos al Rector y a las demás autoridades universitarias, municipales, eclesiásticas, policiales, militares y gubernamentales.

 Posterior, los maestros de ceremonia hicieron la mención de los graduandos y a seguida el Magnífico Rector, Don Cándido  Almánzar, conjuntamente con los directores de las distintas carreras universitarias, entregó los títulos que acredita a cada graduando como profesionales en diferentes ramas del saber. En lo inmediato el maestro Cándido  Almánzar, tomó el juramento de los graduandos y les exhorto al cambio de borlas.

 Acompañaron a Almánzar en la mesa de honor, el Vicecanciller de Recintos, Ramón Aníbal Castro; el Alcalde del municipio de Mao, Dr. Odalis Rodríguez;  la Vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Dra. Ángela Pozo; el también legislador, Manuel Andrés Bernard (Templars); el Gobernador Provincial de Valverde, José Valdez; el Procurador Fiscal Titular de Valverde, Lic. Nelson Rodríguez; el Presidente del Instituto para el Desarrollo del Noroeste (INDENOR), Monseñor Sinencio Peralta; la Procuradora de Medio Ambiente en la Corte de Apelación de Montecristi, Magistrada Sonia Espejo; el Director Regional 09 de Educación, Jenry Rodríguez; y la Vicerrectora Académica de UTESA, Solange Núñez. 

 De igual manera, el pleno del Claustro Universitario en Mao,  representantes del Ejército de la República Dominicana (ERD), de la Policía Nacional y de la Oficina Senatorial de la Provincia, el comunicador Wilfredo Reyes, entre otros.

 Al término del evento, el graduado de mayor índice académico, Lic. Wilton Jesús De la  Rosa Martínez, de la Carrera de Educación, mención Letras Modernas, dio las gracias en nombre de todos sus compañeros y posterior las autoridades presentes, pasaron al salón Magna a degustar un brindis preparado para la ocasión.


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