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Movimiento Interiorista del Ateneo Insular celebró encuentro literario presencial en febrero de 2021


  • Miguelina Medina | 13-04-2021

El Movimiento Interiorista del Ateneo Insular celebró su primer encuentro presencial el pasado mes de febrero después de largos meses de ausencia. Conforme a las normas de prevención establecidas contra la pandemia el COVID-19, la actividad tuvo lugar en el Centro de Espiritualidad San Juan de la Cruz de Las Lajas de El Caimito, La Torre. 

“Me da gusto iniciar esta sesión de este encuentro presencial del Movimiento Interiorista del Ateneo Insular, ya que la última reunión que celebramos fue el 7 de marzo en Nagua y a partir de esa fecha comenzó el confinamiento y entonces fue varios meses después cuando reiniciamos los encuentros virtuales”, dijo Bruno Rosario Candelier, creador del Interiorismo. 

La sesión de la tarde del sábado 20 de febrero, fue celebrada en honor a Miguelángel Durán, escritor vegano “quien ha alcanzado notable desarrollo en el conocimiento literario como poeta como narrador, como intérprete, tres facetas en las cuales él ha dado dotaciones de su talento intelectual”, como expresara Rosario Candelier. “Esta última obra publicada de Migueángel Durán Los versos de Yermao cuando uno ve el título uno cree que se trata de un libro de poesía. El libro tiene poesía, es decir, tiene versos, pero el libro es fundamentalmente de narrativa. En los versos iniciales se aborda el perfil de una novela, las características de una novela, define el proceso de creación de una obra novelística”. 

La presentación de esta obra de Miguelángel Durán en el Ateneo Insular, la hizo el teólogo Luis Quezada Pérez: “Los versos de Yermao lo consagran a él en la narrativa y en la lírica dominicana del siglo XXI. En este tiempo trágico de pandemia en el siglo XXI, tenía que ser un vegano, donde está enclavado el Cerro Santo, que nos hiciera volver a los orígenes nuestros y mostrarnos, con la densidad de su narrativa y la belleza de su lírica, la pandemia social iniciada a finales del siglo XV y culminada en el siglo XVI, que fue capaz de borrar de la faz de la tierra a todo un pueblo, de cuya memoria existe una tradición oral que se resiste a ser extinguida”.

“Es un esfuerzo de interiorizar nuestra identidad, recurriendo a esa memoria originaria y mostrando con creces que hace más de cinco siglos, inició un proyecto necrófilo, cuya zapata resuma sangre aborigen y sangre africana”. Señaló que “reivindicar a Yermao, memoria religiosa de un pueblo desaparecido violentamente, como la profunda espiritualidad de aquel pueblo originario, es una estocada al mito hispánico fraguado sobre la Virgen de la Merced, que hoy es nuestra patrona. ¿No es acaso una invitación a ver en la Merced a Yermao, aquella Madre de Dios que suspira por la vida, el amor y la esperanza?”, apuntó el teólogo.

Por su parte Miguelángel Durán expuso en su testimonio sobre su creación: “Visité Las Ruinas de La Vega Vieja 7 veces por año pues, palpitaba en mí, el deseo de hacer valer mi sentir por estos monumentos sagrados. Así mismo presencié otros santos sagrarios de interés, tales como: La Isabela, Barahona, Cotuí, Sabana grande de Boyá, y otros lugares que, por intuición, pasión y misterio, debía visitar: cuencas de ríos en Jarabacoa, todo el trayecto del río Río Seco, La Vega; todo el trayecto del río Río Verde, el charco de los Indios de Terrero… en fin. Visitar estos sagrarios provocaron en mí una comunicación afectiva, amorosa, llena de espanto y de dolor, que resolvió con un discurrir, una inminencia, una necesidad de escribir mis percepciones y sentires y bajo una prosa poética, estas sensaciones emitidas desde el hondón mismo de la tierra en que nací”. 

En la sesión de la noche se presentaron estudios a la obra poética del poeta interiorista Guillermo Pérez Castillo. Bruno Rosario Candelier en su estudio “Intuición protomística de Guillermo Pérez Castillo”, expuso que este poeta “aborda en su poesía la realidad y el misterio, fuero inasible y enigmático que reta los sentidos y reclama la intervención de la intuición para apreciar su faceta interior, esencial y mística, aguijón que hinca sus pinzas en la sensibilidad trascendente, como sugieren los versos de “De espejos”: Frágil a huir en su delirio/ flor que se mira/ en agua que se ausenta/ ¿La nada es algo en este espejo?  En cuanto a la “Dimensión estética de la sensorialidad” dijo que esta “se funda en la faceta sensorial de las cosas”. Destacó que “nuestros sentidos corporales se impregnan de los fluidos naturales de las cosas y de los efluvios suprasensibles de los fenómenos sutiles por lo que la intuición puede aprehender su faceta interna y esencial”. 

Por otro lado Miguelina Medina presentó la “Onda estética y creatividad en Guillermo Pérez Castillo”, mediante el estudio al poemario Insondable acecho. Dijo que al compenetrarse con la poética de Guillermo Pérez Castillo fue sintiendo su búsqueda desde unas figuras geométricas llamadas “conos”: “Ellas son las que me han conducido a encontrar las razones de nuestro poeta en este poemario, y su fulgor. Los conos a los que me refiero son esas figuras que vemos, ellas escriben muy bien las búsquedas incesantes por las que tuvo que pasar nuestro Guillermo para llegar a encontrar las salidas y ver las luces, y ‘tras esas luces’ las nuevas oscuridades en su “Insondable acecho”: Tras la luz/ la sombra es larga…/ extensión de la muerte/ premonición de la ruptura/ Luego el asecho vaporoso/ en lúgubres pasos/ y alas cabizbajas/ Se sabe coronado de brumas”.

Otro estudio a la obra de Guillermo Pérez la presentó, en la sesión dominical, Luis Quezada Pérez, titulada “Valoración de Jesús y el Cristo de Guillermo Pérez Castillo”. “La primera frase del cuento —dijo— comienza con una visión del autor sobre el drama existencial personal que vive el personaje en cuestión: Lo había visto varias veces, solo que ahora me parecía sumido en una profunda melancolía. Históricamente hablando, Jesús no vivió un drama de melancolía, sino de angustia existencial. La duda, la incertidumbre y la conflictividad que su vida provocaba, generan en el mismo Jesús, más que melancolía, una profunda angustia existencial. La segunda frase del cuento es muy feliz: Quizás por eso no pude encontrar en sus ojos mi mirada. 

Luego fue proyectado un estudio del pintor y escritor interiorista, Alfredo Rafael Hernández, titulado “La estética interiorista en las artes visuales”: “Es un reto para nosotros plantear una tesis y desarrollarla sobre la base de una presunción que se ha enquistado en nuestra mente, de que casi todos los buenos pintores han sido interioristas, metafísicos, místicos y cuánticos”.  En cuanto a “Los Principios del Interiorismo y su Aplicación a la Pintura”, expuso que “En el caso de Murillo logró establecer una relación empática en los planos metafísico e intuitivos, sobre el ideal de la virgen María, instalándose en ella en su interiorización y plasmando al fin una imagen que refleja su valor y el sentido inmaculado de la virginidad, ternura e ingenuidad de María. Proyectó en el lienzo de manera impactante el reflejo de su conciencia consustanciada en los elementos afectivos de su religiosidad y espiritualidad latentes”.

Al cierre de la sesión hubo una lectura de cuentos a cargo de sus creadores: Marcia Castillo, Emilia Pereyra, Miguel Solano, Rafael Peralta Romero, sobre los cuales fluyeron didácticos coloquios. Además, Elidenia Velásquez leyó un poema de su autoría. 


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