Comentarios Recientes

0
Fausto García

Fausto García


¡Vayan los benditos sentimientos y emociones!


  • 02.12.2019 - 12:00 am

La vida y sus cosas son de forma y de fondo.  Lamentablemente, hay quienes pierden el fondo, por estar guardando “las formas”. (Fausto García)

El 14 de septiembre del 2019, el Dr. Cesar Mella, publico en el Periódico El Nacional, bajo su columna De Salud y Otras Cosas, un articulo cuyo contenido es bien interesante, titulado ¡Mi amor, necesito que hablemos! Del mismo me permito compartir con ustedes al menos 2/3. 

“Esta suele ser una expresión que con frecuencia despierta miedo en los hombres cuando escuchan a sus esposas o parejas decir: -“¡Mi amor, necesito que hablemos!”-, puesto que suele asociarse con algún enojo que presagia una tempestad en la relación, sobre todo, cuando las cosas aparentemente están bien.

Muchos hombres dicen que se les erizan los vellos y se les pone la piel de gallina, mientras de manera recelosa piensan ¿y ahora, ¿qué hice?

Esta forma de reaccionar de los hombres suele ser muy común porque son más racionales que emocionales, mientras que sus parejas suelen ser más emocionales y con una gran necesidad de conversar, de sentir esa conexión emocional.

A veces los hombres pierden de vista este detalle y dan por sentado muchas cosas respectos a sus parejas, que saben que ellos la aman, que saben que para ellos, ellas son lo más importante, que quieren estar con ellas, pero… Rara vez lo expresan verbalmente fuera del escenario de la intimidad sexual.

A un apreciado amigo, en diferentes ocasiones le he escuchado quejarse de que parece que su esposa tiene mala memoria, porque siempre le está preguntando -“¿mi amor, tú me quieres?”-, y la respuesta mágica -“¡Tú sabes que sí!”-

Aquí, quiero llamar la atención en esta dirección: En cuanto a lo que se refiere a comunicación, especialmente, a la comunicación de las emociones en la pareja, la mujer le lleva la ventaja al hombre.

Esto se debe a que los hombres en esta sociedad son moldeados, en su gran mayoría, por el cincel del machismo. De ahí surgen unos preceptos, como si del mandamiento once se tratara, por ejemplo, un niño que se cae y llora por la caída y ahí surge ese mandato: ¡Usted es un hombre y los hombres no lloran!”

Cuando leí el mensaje recordé que a algunos les sudan no solo los cabellos, sino que les tiemblan las manos y las rodillas o les coge con ir al baño sin importar la hora del día. Mayormente esto pasa cuando se sabe que se tiene “hecha”, pues como dice el refrán, “el que no tiene hecha no tiene sospecha”.  Esto se da mayormente del lado de los hombres, pues son estos, por cultura, los que andan brincando como los chivos propiedades ajenas, aunque lamentablemente, son las mujeres las víctimas de una violencia intrafamiliar bastante compleja y que años tras años viene cobrando las vidas de cientos de mujeres, que dejan en la orfandad a sus hijos.  

Es noviembre el mes de la familia, de la no violencia contra la mujer.  En marzo se celebra el día internacional de ellas. No obstante, son ellas las víctimas que siguen tiñendo con sus inocentes sangres el suelo nacional desde donde sus gritos casi suben a Dios.  Sangres inocentes de mujeres cuyas únicas culpas, si las tienen, es haber nacidos justamente hembras en un país con una cultura matizada por un machismo rancio, parido por la ignorancia de tradiciones y costumbres desdibujadas por la ausencia de una verdadera educación en principios y valores cristiano y morales, aun cuando digan las estadísticas que somos un país mayormente “cristiano”.

Cuando terminé de leer a don Cesar Mella, solo me dije: ¡VAYAN LOS BENDITOS SENTIMIENTOS Y EMOCIONES! ¡Cuantos crímenes se cometen en sus nombres!


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba