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Ramón E. Durán

Ramón E. Durán


Una paradoja de la vida


  • 18.09.2020 - 12:00 am

Paradójicamente no existe nada tan malo que no tenga su lado bueno. Hace unos días  conversamos  con el conocido periodista y comunicador Adriano de la Rosa para que nos explicara por qué luego de la aparición de la pandemia del  coronavirus los medios de comunicación casi  no se refieren  a   los actos delictivos  cometidos por los desaprensivos al  igual que los femenicidios de los  que no se escucha  hablar nada y que eran    el ´´pan nuestro de  cada día´´ en el  país´´,    Adriano nos señaló  una razón muy  sencilla.

“En estos tiempos a  los  que hacen de la  delincuencia su modo de vida,    la situación se le ha tornado  difícil  por  los  efectos de la pandemia, ahora    circulan menos personas por las calles del país.  Luego de  su  respuesta nos pusimos a reflexionar  que si    alguien nos conminara a elegir cuál de estos males padeceríamos no sabríamos que    responder, porque resultaría riesgoso estar de acuerdo con la delincuencia,  aunque  la salud es lo primordial   en la vida.

No existe nada más importante que disfrutar de la vida  sin ninguna enfermedad que nos  preocupe, ya que   en  este momento  resultar contagiado con el coronavirus,   del cual  no existe una medicina efectiva que lo detenga nos convertiría      en un potencial  candidato para morir, con más razón  si vivimos en un país donde el sistema sanitario ha  colapsado, porque en los hospitales públicos y las clínicas privadas no hay espacio para internar a los enfermos.

Ante  esta  disyuntiva   quizás  es   preferible enfrentarse  a un delincuente, entregarle  todas nuestras pertenencias y que   nos permita  seguir viviendo, porque lo material se recupera,  la vida no,  ya que todos tenemos una sola oportunidad para vivir.

Contagiarse   con el Covid-19-  es una tragedia cuando se trata de nosotros mismos o algún familiar cercano,    mas si  padecemos  de algunas  otras  condiciones de salud incompatibles  con la epidemia, pero   también es determinante la edad,  aunque el coronavirus no discrimina porque también  se  mueren los jóvenes y hasta los niños.

Nadie se escapa a  contraer  esta enfermedad. Con  el  coronavirus todos  estamos sentenciados a tener  un  pie adentro y otro afuera, porque con todo el dinero del mundo no siempre se compra la salud, esta  pandemia  nos ha hecho cambiar nuestro estilo de vida. Vivimos llenos  de pánico,  no confiamos en nadie, ya que  sospechamos de todo el que está a nuestro alrededor, más aún si no está protegido con la mascarilla.

Este coronavirus  ha resultado  más difícil de combatir que el Cólera y otras epidemias  que existieronen el pasado y que mataron   a millones de personas en el mundo, pero que fueron   superadas cuando la ciencia  estaba en pañales. Sin embargo en pleno sigloXX1, cuando los médicos hacen un trasplante de corazón  ´´ muertos de  risa de ´´  no ha sido posible encontrar la vacuna   que detenga el mal. La medicina   aparecerá a su debido tiempo, lo que sucede es  que según los científicos  no se puede festinar  una vacuna,   pues hay  que tener  la plena seguridad de que  el remedio no  resulte peor que la enfermedad.


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