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Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel


Trump vs Biden: cara a cara se juegan su destino


  • 30.09.2020 - 12:00 am

Los procesos electorales en los Estados Unidos despiertan un interés global, al extremo de que la justa por la presidencia se sigue en los diferentes países como si se tratara de un proceso suyo, donde se encuentran en juegos situaciones locales para cada uno de estos países, casi siempre estigmatizado por  algún aspecto de su historia, como sucede en toda América Latina (AL) con muchos episodios vinculados con el coloso del norte, los cuales marcaron definitivamente sus relatos, aun así, para bien o para mal, quien obtenga el triunfo electoral el próximo 3 de noviembre deberá continuar con estas fatídicas relaciones. 

Tanto los Demócratas como los Republicanos admiten la debilidad de la sociedad estadounidense para seguir trillando la peor crisis económica como sanitaria, comparable solo con los días subsiguientes a los de la Segunda Guerra Mundial. 

La pandemia del Covid19 puso al descubierto los límites del sistema sanitario convirtiendo a los Estados Unidos en el país con mayor número de muertes y cifras records cada día de nuevos contagios, lo cual, desde luego constituye un elemento a considerar en los temas de campana. 

Las acusaciones del mal manejo de esta crisis al Presidente Trump por parte de los demócratas se acompaña de las publicaciones bochornosas de los reportes de contribuciones impositivas del mandatario en los últimos 15 años, donde apenas aparece aportando 750 dólares, valiéndose de los artilugios de las quiebras de sus empresas.

Durante un tiempo considerable de su presidencia los reclamos para conocer sus aportaciones al fisco fueron sistemáticas, a lo que respondía con mofa y amparado en sus abogados fue capaz de salirse en cada situación con la suya. Los medios de comunicación no cesaron hasta alcanzar, como finalmente lo logró The New York Time, todas las informaciones vinculadas con sus declaraciones de impuestos.  

En los próximos días será cebrado el debate entre Joe Biden y Donald Trump, una oportunidad para el candidato demócrata y conocer a cabalidad si realmente goza de las condiciones mentales para conducir a la nación con el mayor número de intereses en todo el planeta. 

Tanto las encuestas como algunos analistas de gran renombre se arriesgan a pronosticar una derrota del candidato Republicano, mientras que otros ven una formidable fortaleza del actual mandatario dentro de la población blanca, cuyas aspiraciones encarnas, muy a pesar de los desastrosos momentos de su ejercicio en este avanzado cuatrienio. Millones de norteamericanos siguen considerándolo como mejor opción, frente a un Biden muy dubitativo respecto a los temas que atañen exclusivamente a estos grupos originarios,  aun con la esperanza cifrada en las promesas hecha por Donald Trump. 

Sin importar cuales fueran los resultados electorales del 3 de noviembre, durante muchos años la presencia de Donald Trump estará latiendo en la sociedad por haber tenido la oportunidad de colocar en la Suprema Corte de Justicia a dos importantes miembros de tendencia conservadora. 

Este fenómeno se trató de una coincidencia del destino pero la misma configuración del sistema judicial norteamericano establece la presencia de por vida de estos dos nuevos miembros, siempre inclinados a decisiones tibias,  sobre los temas de mayor envergadura para una sociedad que no ceja,  a la hora de reclamar sus derechos civiles. 

La oferta y a la vez el reclamo para ambos acudir a realizarse lo prueba de dopaje antes de asistir al debate fue uno de los mecanismos utilizados a lo largo de su presidencia  contra sus adversarios para debilitarlos mucho antes de sentarse a la mesa de las negociaciones. Consciente de los desafíos que afrontará debido a los errores cometidos por el manejo de la crisis sanitaria, cuyo altísimo número de muertes dicen ser de su exclusiva responsabilidad el candidato Republicano se embarca en esta estratagema,  característica de los países de América Latina. 

El contraataque no se detiene solamente ahí. Circulan videos presentando a un Joe Biden errático en el manejo de los aspectos estadísticos de la crisis sanitaria. “Cuando lanzó su precandidatura a la presidencia de Estados Unidos en abril de 2019, el demócrata Joe Biden declaró que representaba dos cosas: a los trabajadores que "construyeron este país" y a los valores que pueden unificar las grietas que actualmente dividen a Estados Unidos”. 

¿Y cuáles son esas grietas consideradas dignas de ser cerradas? Desde alianzas internacionales hasta el avance de la clase media, la protección ambiental y los derechos a la atención médica.

En el debate los temas de Joe Biden frente a un Trump improvisador y confiado: Coronavirus: un programa nacional de testeo y rastreo; Salud: ampliación del Obamacare; Economía: aumentar el salario mínimo e invertir en energía verde; Medio ambiente: volver a unirse al Acuerdo Climático de París y pasar a usar energía verde para 2050; Industria: priorizar la producción nacional; Política exterior: reparar la reputación del país (y quizás enfrentar a China).

Por igual se enfocara en los temas de una educación sometidas a amplios debates debido al desempeño escolar en las pruebas internacionales: Educación: preescolar universal y expandir la educación universitaria gratuita y el tema de las armas sujeta a muchas interrogantes en la sociedad actual, Control de armas: un cambio radical de las políticas actuales para frenar la violencia armada. 

Sería sumamente interesante saber cómo Trump va a contrarrestar estas ideas muy bien depuradas por el candidato Demócrata. ¿En qué cree realmente Donald Trump en esta ocasión? Cuando fue candidato en el 2016 se apoyó en una frase sencilla pero eficaz, "Hagamos que Estados Unidos sea grande de nuevo".

En esta ocasión se verá cara a cara con un electorado dispuesto a sacar la libreta y ver las cuentas de estos logros. Su apuesta este 2020 es recuperar la economía, impulsar el empleo, proteger los intereses comerciales de Estados Unidos y continuar con su línea dura en inmigración.

La pregunta obliga, por supuesto: ¿Comprará, nueva vez el electorado esta terrible oferta después de conocer la conducta del oferente? Eso lo sabremos y pronto!


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