Comentarios Recientes

0
Padre William Arias

Padre William Arias


Tres causales y una única causa


  • 01.04.2021 - 12:00 am

El país se ha divido, por dónde quiera el tema es el mismo, ha ocurrido entre nosotros como una vez dijo el eminente moralista español Marciano Vidal, que el tema del aborto ha bajado desde la catedra y los estrados a la calle, pues los ciudadanos de a pie opinan unos pro vida y otros pro aborto, pero aparecen alguno que dicen que no están de acuerdo con el aborto, pero sí con las tres causales.

Correspondió al gobierno pasado entrar a juego que si una joven fuese violada, el feto tuviese mal formación o la madre tuviese en peligro, es posible por ley practicar un aborto, aunque la interrupción deliberada de un neonato se seguiría prescribiendo como penalizada por la justicia y códigos en proceso. Esas son las tan cacareadas tres causales, de las cuales los grupos feministas del patio han hecho su  bandera de lucha y los cristianos del país su estandarte, para llamar la atención sobre la puerta que por ahí se abre a una sociedad abortiva.

Lamentable vivimos en un mundo que se ha ido deconstruyendo, como diría el filósofo posmoderno Jacque Derrida, para dar paso a otro, a una nueva construcción de la vida y de todo lo que hay, un mundo donde las excepciones tienen el mismo valor que las generalidades aunque se sustraiga a toda lógica. Pues las tales causales son elementos extraordinarios que tal vez ameritasen otro tipo de discernimiento, sino estuvieran obnubilados  su defensores y porqué no, también  sus detractores.

Los moralistas de academia, no los de calle, siempre han dicho que en muchas situaciones de la vida, y el aborto es una, se dan muchas veces valores encontrados, como vemos en las tres causales: en la causal de la violación vemos el sufrimiento y trauma de la víctima, pero también está el valor de la vida del nuevo ser humano, aunque sea fruto de una terrible depravación; en la de la mal formación está el valor de la vida y el de la viabilidad y también de la calidad de vida del ser humano, y en el de la madre en peligro, tanto valor tiene la vida de la madre, como la del hijo. Son situaciones muchas veces en conflicto que urgen de un discernimiento muy concienzudo en su momento, no de una mera legislación por presión y premura, que legalice el caso y que sea puerta para dejar pasar, lo que en la mayoría de las ocasiones bien sabemos que no entra en el actual conflicto.

Pero las tres causales se sustraen a una causa mayor, pues siempre se ha dicho que en lo del aborto más que un buen discernimiento biológico, médico, jurídico, teológico, ético o moral,  lo que se necesita es una buena reflexión filosófica, ya que en todo esto hay una pregunta en juego: ¿Cuándo comienza la vida?, ¿Cuál es la causa que hace posible la vida de los seres humanos? Contestado esto y se acabó el asunto, pero lamentablemente estamos ante un escenario de muchas voces y pocos oídos, cada uno se encierra en su parcela, pues considera sus criterios como los únicos e irrebatibles, desde el gobierno, grupos sociales e Iglesias. 

La cuestión no es que las cosas se dialoguen, sino que se imponga lo mío, porque yo decido, porque los tiempos han cambiado, por que hay un derecho, por que somos garantes de la vida, porque son promesas de campaña, etc. Estamos que le damos más importancia al no nacido y nos olvidamos de los ya nacido, a las cosas extraordinaria y nos desvinculamos de lo ordinario, a las causas intermedias y accidentales de la vida y pasamos por alto las causas fundamentales.


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba