Comentarios Recientes

0
Redacción

Redacción


Tránsito hacia el cambio


  • 17.10.2019 - 05:35 pm

La crisis del partido de gobierno contiene la potencialidad que favorece al cambio político, aún dentro de un modelo socioeconómico que beneficia a los grupos de poder y relativiza cada vez más a los sectores sociales y populares más vulnerables y precarios.
   
De producirse la salida de Fernández del PLD se crearía un panorama donde se perfilan con claridad tres opciones electorales y de poder fáctico para el cambio: La opción de Fernández y su acompañante de boleta; la opción de Danilo y Gonzalo; y la opción de Luis y su acompañante. A esas tres opciones hay que añadirle la opción que se perfila de David Collado como comodín, y que está siendo impulsado por el mayor grupo de poder del país, el cual podría ser la ficha que incline la balanza a favor de una de las tres opciones anteriores que logre negociar con ese poderoso grupo fáctico.
   
De ser así las tres opciones electorales principales representan posibilidades reales para el cambio político respecto al escenario actual, en el cual el PLD y el actual gobierno operan como factor de poder hegemónico que controla todos los poderes del Estado, y donde la oposición se encuentra en una posición de marginalidad, por lo que el régimen opera de forma monopólica y concentrado en el grupo gobernante.
   
De salir triunfante cualquiera de esas combinaciones con el comodín de Collado, el régimen que surja significaría un cambio respecto a la presente situación, ya que ello necesariamente implicaría un cambio de rumbo y de estilo, además que la representación en el Congreso de la República tendría una composición que garantizaría una mayor competencia entre las fuerzas políticas y un poder más relativizado y no tan absoluto. El Congreso dejaría de ser un sello gomígrafo y tendría la oportunidad de recuperar su función de fiscalización.
   
Con la opción Abinader-Collado no solo el triunfo sería más seguro por el impacto del apoyo del poder fáctico del empresariado, sino que el Congreso se fortalecería más, al tiempo que la Justicia podría modificar su actual estatus, haciéndose más independiente del poder político-partidario y con ello se haría más equilibrada y se fortalecería la institucionalidad democrática, hoy día desvanecida porque la misma opera como una caja de resonancia dependiente del poder político vigente, al tiempo de ser un instrumento a su servicio para asegurar su hegemonía. Con esta combinación la democracia y su institucionalidad avanzarían en su fortalecimiento y consolidación, haciendo más competitiva y transparente también la vida económica de la nación.
   
De modo que, superada la presente situación de crisis pos primaria y fortalecida la JCE, las opciones electorales con altas posibilidades de triunfo, independientemente de las combinaciones electorales que se formulen y se acuerden, el cambio político con estabilidad está garantizado y será el signo del futuro a partir de las elecciones del 2020.
   
Y ese cambio no solo abriga mayores esperanzas para la economía y el bienestar de la población, sino también para enrumbar al país por los senderos de su anhelada democracia, hoy día maltratada y frustrada, por la concentración y monopolización del poder en una sola fuerza dominante representada por un partido único.
   
Veamos el futuro con objetividad y sin apasionamiento, para que aseguremos con un mayor optimismo el futuro dominicano.

¡Apostemos todos al cambio!


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba