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Redacción

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Signos de descomposición


  • 24.11.2020 - 12:00 am

La Iglesia Católica encabezó una marcha en Santo Domingo haciendo un llamado en contra de la violencia y los feminicidios, al tiempo de promover los valores que se desprenden de la Fe y que garantizan la paz y la esperanza.  

Esa defensa por los valores en contra de la violencia y la conducta descompuesta, vienen a raíz del recrude­cimiento de hechos de violencia protagonizados por individuos vacíos de principios y valores sociales y cristianos, y que son capaces de acometer con frecuencia crímenes horrendos que conmueven la conciencia nacional, muchos de los cuales afectan la familia y la sana convivencia entre las personas.

Esos hechos que se reproducen a diario y que revelan la descomposición social que se asocia a la transformación material del país, tienen múltiples manifestaciones que desbordan la capacidad de las autoridades como guardianes de la seguridad ciudadana y de las familias. Tal es el caso de la conducta escandalosa que protagonizara el  Senador de Montecristi, quien esceni­ficó un acto de barbarie en contra de los propios agentes policiales en esa localidad en cuyo destacamento se mantenía preso a un relacionado del legislador, obedeciendo las órdenes de la fiscalía. 

Otro hecho de la descomposición moral que vive la nación se produjo en Puerto Plata, protagonizado por una joven mujer que se hace llamar la “perversa” y quien incitaba a una multitud a romper el protocolo sanitario exponiendo  en peligro del contagio del Covid, a los “noveleros” que se entretenían con la descomposición conductual de la llamada “perversa”.

Esas acciones desviadas que amenazan el orden social, se teme que se acrecienten a medida que nos acerquemos al período de la Navidad, donde la sociabilidad familiar y social se intensifica con motivo de la Nochebuena y Año Nuevo.

Por esas razones el Go­bierno deberá definir y aplicar una estrategia especial para que las festividades navideñas se puedan llevar a cabo, pero cumpliéndose con el protocolo sanitario y las medidas restrictivas del estado de emergencia y el toque de queda, de tal manera que la descomposición conductual de los desaprensivos, dispuestos a las inconductas y a la violación de toda norma de ordenamiento social, no desborden la capacidad de control de las autoridades.

Las autoridades civiles y militares deben aplicarse a fondo en el período navideño, para que los dominicanos celebren en familia y en paz, las festividades tradicionales de la Navidad y de Año Nuevo, sin aumentar el peligro del Covid-19. 

¡Qué no nos venza el desorden y el activismo descompuesto! 

    


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