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Maricela Ortiz

Maricela Ortiz


Reforma en el liderazgo 3-3


  • 27.10.2020 - 12:00 am

Con la finalidad de tener un liderazgo fortalecido en Cristo y que funcione de manera eficaz, se hace necesario sentarse en la mesa virtual del diálogo en estos tiempos, y crear nuevas estrategias basadas en diseños bíblicos bajo el tema: “Reforma en el Liderazgo” y todo lo que conlleva y envuelve su funcionamiento. De los líderes saldrá grandes ideas que enriquecerán las posibles soluciones. El objetivo con esto es, tener un liderazgo funcional, el cual pueda fluir como parte de la edificación del cuerpo, donde todos juntos podamos detener la pasividad y mortandad espiritual que hoy día estamos enfrentando. Lo que nos hace tener sentido de pertenencia es construir juntos. Cuando trabajamos todos para un fin con proyecciones específicas no habrá obstáculos, mucho menos motivar a nadie, pues todo fluirá, ya que, el Espíritu Santo orquestará los dones a que rimen acorde al propósito eterno. Cada don es una pieza del cuerpo y al colocarlo en el espacio indicado, la armonía sincronizará la melodía. 

Es importante estar abierto para escuchar y prestar atención a nuestros líderes, cada líder es único y especial, cada uno tiene una gracia necesaria para la edificación del cuerpo de Cristo. Cuando estamos en Cristo orquestamos de manera coordinada,  por tanto, no tenemos que temer ni sentirnos abrumados, ni mucho menos confundidos, porque “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación. “Santiago 1:17. Un grupo de líderes (soldados de Cristo) fundamentados en la Palabra, con un enfoque bien definido e intencional conquistará naciones. 

El estar puesto de acuerdo es poderoso, además de traer sabiduría y orden. El gozo al servir en la obra del Señor, es señal de un liderazgo posicionado en asignaciones de acuerdo al don, lo que reflejará en ellos la  llenura del Espíritu Santo y el amor de Cristo. Necesitamos reformar los servicios en las casas de fe, cuando usted ve un liderazgo funcionando de manera mecánica, y los que sirven para nada sonríen, y se notan ansioso porque pase la hora para retirarse como si fueran jornaleros, son señales de insatisfacción; y a eso hay que prestarle atención para determinar los factores. Poder servir en el área a la que fuimos llamados trae gozo, satisfacción y crecimiento. Sin embargo, los que sirven solo para calmar la conciencia de saber que hacen algo para el Señor requieren nuestra atención, su malestar no viene por no amar al Señor, puede ser porque no es su área de servicio, o asuntos espirituales.   

Tenemos un alma, y no la podemos desligar de lo que nos hace ser y hacer, por su puesto, sujeta al Espíritu. Por tanto, el animar a nuestros líderes es parte del entrenamiento del trabajo en la obra, o si no, échele un vistazo a las Escrituras las veces que Dios tuvo que decirles a esos grandes líderes (aun estando sobre ellos el Espíritu Santo) que se esfuercen; que sea valiente en el caso de Josué, de que cobren ánimo, que se pongan de pie, porque largo camino te espero, Elías,… Igual Pablo, en el Nuevo Pacto; solo hay que leer las cartas, las cuales están llenas de motivaciones y exhortaciones a que continúen esforzándose en la obra; pero también, amonestaba con la misma actitud de amor como monitor de sus discípulos. No se trata de una falsa motivación de adulación almática, imposible, es solo que reorientemos nuestros líderes a trabajar y esforzarse en la obra. No podemos confundirnos, Dios siempre se reserva un remanente fiel para que la obra no se detenga. “Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” Hebreos 3:13 

Tenemos que crear un liderazgo con sentido de pertenencia del reino de Cristo, es solo así que se sentirán ser parte. El liderazgo es como una fuente de agua, imaginemos su estructura y función. Seremos más y creceremos en la medida que dejemos fluir lo que Dios ha depositado en cada hijo corporativo. ¿Quién dijo que el reino no necesita extenderse?, ¿y entonces, las vidas que aún no conocen al Señor, no les vamos a predicar? O sea que, tenemos que conformarnos con los que estamos. ¿Y dónde queda la gran comisión, de que este evangelio sea predicado en los confines de la tierra, para que luego llegue el fin? Bueno, consideremos.                                                                                         

Dentro de la Reforma en el liderazgo, retomemos la dirección del Espíritu Santo y la importancia de ser guiados por Él, dejando bien claro por la Palabra Sus características y el cómo opera en las vidas de los creyentes; y de este modo desmontar aprendizajes falsos con relación a la persona del Espíritu Santo. El hijo hace lo que ve hacer de su padre, si recibimos del padre espiritual buenos ejemplos e instrucciones intencionales sobre la guianza del Espíritu Santo, eso se reproduce. Volvamos a dejar que el Espíritu Santo nos inspire y nos guíe, sin Él todo es un caos. Creo que hemos direccionado los dones a una sola función con la ambición de ganar adeptos. Eso no fue lo que el Señor dijo. 

La iglesia de Cristo funciona como un cuerpo bien concertado, dándonos Dios la oportunidad de ser guiados por la persona del Espíritu Santo que es quien trae orden y nos convence de todo lo referente al reino de acuerdo al diseño divino. Pero hemos cerrado los oídos al Espíritu, y por hacer la obra en nuestra propia fuerza, hemos dado características erróneas al Espíritu Santo. La estrategia departamental divide, y la Palabra nos dice que un reino no puede estar divido, porque colapsaría. Entonces, a qué nos lleva esto, a que entendamos por qué hay tanta pasividad en el pueblo de Dios, aún en aquellos que reciben la verdadera Palabra. Si pudiéramos reflexionar juntos, y observar que, hemos recluido los dones del Espíritu a estar confinados a un departamento, y lo peor aún, rigiéndolo un solo representante permanente. Cuando alguien dirige un departamento en una empresa que no tiene las competencias requeridas, y llega un subalterno que sí la tienes, y aun experiencia, ¿qué cree usted que pasará?   

La iglesia primitiva crecía porque se tomaba en cuenta el crecimiento espiritual de los hermanos para darles participación en la obra; de cómo manifestaban los dones del espíritu, del amor que se tenían unos con otros, la pasión y entrega al servicio; el interés de expandir el evangelio; el trabajo incansable; sus aportaciones al reino; el rechazo a la falsa doctrina,… Por tanto, eran distribuidos de acuerdo al don; pero esto requería de alguien que monitoree y de seguimiento. Estos hermanos trabajaban para la obra, tenían un solo denominador común edificar a la iglesia hasta formar a Cristo en el corazón de cada creyente, para continuar expandiendo el evangelio de Cristo. Las cartas enviadas a Pablo, era para informarles acerca de aquellos hermanos que crecían en la; para informarles cualquier peligro sobre infiltración de falsas doctrinas, o prácticas de los hermanos que eran contraria a la de un verdadero cristiano, pero estas informaciones tenían el propósito de amonestar con el fin de edificar, y en el caso primero exhortar a continuar creciendo en la obra.  

Los cargos crean pequeños burgueses, por tanto, nadie quiere que lo sustituyan, cada quien va a defender su puesto. Este es el peligro de los departamentos, donde nadie crece mientras esté el jefe. Y… ¿esto sucede en las casas de fe? …. Los apóstoles apacentaban las ovejas ellos mismos. La falta de paternidad espiritual puede ser un posible factor de enfriamiento en el liderazgo; y realmente, viene dándose antes de la pandemia, y ahora con el distanciamiento social se ha agudiza más. Amados lectores, para nada busco juzgar a nadie en su asignación, y mucho menos enfrentar un hijo de Dios, es solo que busquemos entre tantos factores para poder Reformar. ¡Si usted está bien, gloria a Dios! Obvie todo esto, pero permita que otros sean edificados.   

“habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos,” “Timoteo, verdadero hijo en la fe” “Tito, verdadero hijo en la común fe”,…. Para decir esto, primero salió (mensajero) de un corazón de Cristo que no tiene interés personal, sino que mira el reino como la prioridad y que abre cobertura para que ese padre de la casa tenga conocimiento de cómo los hermanos están creciendo en Cristo. Solo será posible cuando todos trabajemos por el mismo fin, sin que haya intereses personales.  

Retomemos el diseño que hizo revolucionar la iglesia. La excelencia de un buen liderazgo está en la Biblia; las epístolas están llenas de estrategias para funcionar en todas las áreas, es solo quitar de nuestra mente todo cliché, dogma y diseño de hombres, y permitir fluir en el Espíritu, e ir a la fuente donde encontraremos sabiduría y ciencia. Permítanme hacer una símil, un presidente de una nación solo tiene acceso de información de su gabinete, y son los mismos los que los condicionan a creer lo que él quiere oír de modo que traiga paz y confianza de los que les rodean, nunca hablan de la realidad del pueblo, nadie lleva el sentir crudo de la masa. Solo reflexionemos. “Me amas, apacienta mis ovejas” Un liderazgo bien atendido será un liderazgo fiel a su pastor y a la casa.  


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