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Redacción

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Reflexión ante crisis electoral


  • 17.02.2020 - 12:00 am

La inesperada suspensión de las elecciones municipales ha generado una crisis electoral e institucional sin precedentes en República Dominicana, situación que amerita de una reflexión para tomar conciencia para actuar con sensatez y evitar que el trance se convierta en una crisis política que ponga en riesgo la democracia.

Es pertinente que el Pleno de la Junta Central Electoral recobre la confianza en la sociedad, mediante un informe creíble sobre las fallas tecnológicas que provocaron el  colapso del voto automatizado e identifique a los responsables de la problemática, porque debe haber  régimen de consecuencias.

Todos los actores del sistema político deben exhibir un comportamiento sustentado en el raciocinio, la calma y la madurez en aras de impedir acciones violentas que alteren  el orden institucional y quebranten la paz social.

Se trata de una crisis político-electoral que tendrá efectos negativos en la economía, la producción, el turismo, comercio internacional, la productividad  e inversiones, la cual adquiere dimensión mundial, por tanto, es preciso que se imponga el comedimiento con el objetivo de preservar un clima institucional.

En medio de este conflicto es imprescindible lograr consenso para revisar las leyes político-electorales, usar el sufragio manual y producir reformas que aseguren la celebración de elecciones transparentes, democráticas y confiables.

Además, sería prudente unificar las elecciones municipales con las presidenciales y congresuales, las cuales se efectuarán el 17 de mayo de este 2020 y de ese modo crear las condiciones para superar los errores técnicos en aras de que se respete la voluntad popular de los ciudadanos con derecho al voto.

Como es una cuestión constitucional, es factible que las medidas que se implementen se amparen en la Constitución de la República, debido a que es vital en la búsqueda de preservar el sistema democrático.

Para salir de la actual crisis es oportuno avalar elecciones  libres y democráticas; ese es el papel de la Junta Central Electoral y sus miembros no tienen excusas y están compelidos de organizar un  proceso  adherido a la Carta Magna y en la seguridad jurídica.

El aplazamiento de los comicios es vergonzoso y un golpe contundente contra la democracia, porque se ha impedido a la ciudadanía ejercer su compromiso cívico de elegir y ser elegido y esto es un malestar antidemocrático.

Hay que encarar todas las tareas para abrir las rutas con el propósito de restablecer las vías democráticas con elecciones limpias y ese el rol del organismo rector del sistema electoral dominicano.

Toda solución debe ser institucional y en el contexto de una plataforma pacífica, lo que implica rechazar la violencia e insurrección civil, en razón de que el país  necesita de  sosiego para transitar con seguridad hacia el crecimiento sostenible, la democratización de los estamentos del Estado y la construcción de una democracia plena.

La suspensión de las elecciones municipales es una clara expresión de la debilidad de las instancias del Estado y  una muestra de la carencia de planificación para obtener  resultados satisfactorios en los procedimientos  constitucionales.

Que la madurez regule, pues, el accionar del sector político por la tranquilidad y la democracia.


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