Comentarios Recientes

0
Rafael A. Escotto

Rafael A. Escotto


Recordar… nunca olvidar a Víctor Víctor


  • 03.08.2020 - 12:00 am

Escuché la voz de Vitico cuando iba camino a la sombra indefinida. Le vi viajando montado en los colores del viento con voz sublime; se le oía cantar: «Voy camino al olvido...voy camino al olvido»

En medio de aquella contemplación e imaginaciones llega a mi mente el espejo luminoso del poeta Dionisio López Cabral, y recuerdo haber leído un poema suyo que dice: «El olvido/espacio desolado/oscila en el recuerdo/buscando el eco de su voz.» 

Parece que fue ayer cuando oímos un canto divino en el cosmos, una nota musical en el cristal, una guitarra fascinante que ascendía los cielos. El cantautor lucia resplandeciente camino a la eternidad, con su sombrero de palma reguardando sus sueños y sus fantasías. 

Nos quedamos aquí abajo en la tierra tratando de eludir a grito el coronavirus, viviendo una triste ilusión, ignorando la esencia de la niebla; un presente y un pasado que se diluyó en el ensueño de la bruma del agua que se escurrió en leve gris, como dirían aquellos que tienen solo los poemas breves, que tienen ocho versos para una canción. 

¡No sé por qué!, observé a vitico un tanto indeciso en medio de un hermoso bosque en el que sobresalía el árbol verde de la vida con hojas de oro que relumbraba. En aquella fantasía figuro fascinado la imagen de un ser que aparece y desaparece envuelto en una sombra comprensible; las sombras tienen un significado aparente, un significado solo comprensible –diría Goethe—en una especie de desciframiento sumamente atractivo como «magia adivinatoria y la semiótica».

Aquel poeta envuelto en la sombra era Rubén Darío, quien al ver, metafóricamente, a Víctor Victor le dice: «Hoja de oro rojo, mayor es tu valía/pues para tus colores imperiales/evocas con el triunfo de otoño/» 

  A todo esto yo le diría a Vitico, parodiando a Machado en una oda al bardo nicaragüense: «Si era toda en tus versos y en tus cantos la armonía del mundo, ¿dónde fuiste Víctor Victor la armonía a buscar? ruiseñor de los mares, corazón asombrado de la música astral.»

Oigo una voz en la distancia: «La vida es demasiado corta para vestirse de gris.» 

En mi ensimismamiento veo pasar las nubes que por el aire andan placidas montañas borgiana; fue pasando la vida y, Víctor Victor como una nube entre cordilleras pasando el hastío y se van uniendo los recuerdos de su voz al oscurecer el día: La mesita de noche, La esquina fiel, Amante gaviota, Solo bachata, oye Luna, La mulatona, Amoríos de mi alma. Todas estas canciones se unieron al corazón de los pueblos de América, como diría José Ángel Buesa: «uniendo los bordes de las heridas que nos dejó la partida triste.

Me recuesto en un poema del poeta español Garcilaso de la Vega, y digo trastornado y cariacontecido por lo pronto que se olvidó Víctor Victor: «Llevadme a aquel lugar tan espantable/que, por no ver mi muerte allí esculpida/cerrados hasta aquí tuve los ojos.» 

«Yo bien sé—diría Buesa---:que el olvido/como un agua maldita/nos da una sed más honda que la sed que nos quita/pero estoy tan seguro de no poder olvidar» entre amigos canciones como Solo bachata, Amorcito de mi alma, No te da, a un cantautor como fue Víctor Víctor, a quien la muerte repentina arranca pasiones de recuerdos y de nostalgias. 

En la esquina fiel de tu canción, yo sí sé que con tu muerte eres recuerdo que yo tendré que hollar hasta alcanzarte. Con tu olvido yo sé que a quienes escribimos letras  y no canciones ni poesías, como tú, el olvido será más árido que un arenal. 

«Quiero morir—dijo Gutiérrez Nájera---sin escuchar los últimos instantes/ya con el cielo y con el mar a solas/más voces mi plegaria sollozante que el majestuoso tumbo de las olas/Morir cuando la luz, triste, retira sus áureas redes de la onda verde/y ser como ese sol que lento expira: algo muy luminoso que se pierde.»

Víctor Victor, si le pregunto me dirás que la muerte es poesía. Hablar de la muerte se transforma en un acto poético porque podemos imaginar la belleza y el horror de lo que hay en ese acto incierto a través de las palabras. 

Ante la muerte de un ser querido como lo fue Víctor Victor, a quien Santiago llora,] las palabras y el arte se convierten en el único medio para expresar lo que realmente sentimos. El dolor nos vuelve pequeños, frágiles. A veces rotos. La ausencia nos invade. 

Y aunque tengamos a la fe como aliada, hay días largos y noches eternas, en las que esta pareciera no ser suficiente.

Entonces nos llenamos de duda, de enojo, de laberínticos huecos que nos llevan siempre al mismo lugar: al dolor de la pérdida. Y cuando estamos ahí, las palabras pueden ayudarnos a sanar, a curar. A volver a creer que somos seres vivos y finitos.

Vitico, esta vez no habrá olvidos. Aunque se, como escribiera el poeta López Cabral que,  «Empiezo a descender/cuando los grillos cantan/Las cosas ausentes/perturban mi existencia/La vida, la nostalgia/se esfuman…lentamente», sin olvidar tus canciones, tu guitarra y tu voz despertando a América.


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba