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Redacción

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Razones de una derrota


  • 10.07.2020 - 12:00 am

Luego de conocidos los resultados electorales se inicia un proceso de introspección entre las fuerzas partidarias que salieron derrotadas, en particular dentro del PLD. Buscando las razones de esa gran derrota mucha gente recurre al conocimiento común que en nuestro país es una expresión de la cultura tradicional, caracterizada por el personalismo, la emotividad, la subjetividad y por el uso del método anecdótico.   

Formado en la lógica de ese conocimiento tradicional, la explicación de la derrota en especial del PLD, se busca en la ambición personal de Leonel Fernández por el poder, o en el afán desmedido de Medina de lograr el continuismo por la reelección o por la vía indirecta de interpósita persona para convertirse en “el poder detrás del trono”, como lo hizo Trujillo, mediante el gobierno títere.

Pero esa relatoría no permite ver las causales estructurales, no personales ni subjetivas, de la derrota. Esas causales parten del objetivo no explícito o manifiesto del PLD de convertir a su cúpula y relacionados en la nueva clase gobernante y al mismo tiempo económicamente dominante, aplicando para ello un proceso violento de movilidad social aprovechando los cargos y recursos públicos. 

Para la creación de esa nueva clase, los gobiernos tanto de Leonel como de Danilo fueron aplicando una serie de mecanismos de apropiación de los recursos públicos, utilizando una amplia inversión del Estado y un enorme endeudamiento, al tiempo de ir apropiándose y penetrando todos los poderes públicos, condiciones que le permitieron saltar de la marginalidad social de donde venían, hasta encumbrarse a nivel de las oligarquías, poniéndose en condiciones de asociarse o competir con ellas. Para esa labor de construcción del nuevo poder, la corrupción y la impunidad eran desviaciones imprescindibles y funcionales para la creación de ese dominio de largo plazo. 

En ese salto dialéctico, el grupo gobernante tuvo la “audacia” equivocada de incorporarse al modelo brasileño y venezolano del “socialismo del siglo XXI”, a través de su vinculación a la Odebrecht y otras multinacionales brasileñas, entrando en conflicto con los intereses hegemónicos, políticos y económicos, de los EE.UU, y con lo cual, la clase dominante global a través de la bolsa de valores de Nueva York, entró en la investigación de la estafa brasileña del “Lava Jato”, atacando primero a las multinacionales de ese país sudamericano y después montando un operativo de contraofensiva que eliminó la mayoría de las naciones contestatarias, quedando solo tres países: Venezuela, Cuba y Nicaragua, cercados por la dominación global.

Finalmente, el otro hecho gravitante en la derrota del PLD ha sido el apego de la clase política dominicana a la tradición autoritaria que se materializa con la dominación personal caudillista, dentro de la cual Fernández y Medina enmarcaron su dominio, entrando en un conflicto interpersonal, que desconocía el conflicto que abrían dentro de su nueva clase gobernante que ambos habían creado, y cayendo como víctimas al confundir el método dialéctico de la historia.

El enfrentamiento entre ellos, dio lugar a que las clases medias y los demás frentes oligárquicos, inducidos por la injerencia de la clase dominante global, se articularan en un gran frente de oposición encabezado por el PRM que electoralmente le permitió desplazar al poderoso PLD.

¡Qué se aprendan la lección!


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